miércoles, 3 de noviembre de 2004

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Olegario Cárdenas: Boxeo Regional en Magallanes

4 comentarios
Publicitando el boxeo magallánico.
Olegario Gómez Cárdenas, Premio Nacional de Periodismo Deportivo en 1978, nació el 10 de septiembre de 1915, falleciendo el 20 de junio de 1984. Cursó sus estudios primarios en el Instituto Don Bosco, secundarios en el Liceo San José e ingresó en 1934 en la Maestranza de la Armada, trabajando hasta 1963 como empleado civil, fecha en que se acogió a retiro. Desde muy joven ejerció el periodismo, básicamente deportivo. Fue arquero titular del Club Deportivo Naval e incluso logró el título oficial de entrenador de fútbol el 8 de abril de 1954, en un curso dictado por Máximo Garay, recibiendo un diploma que lo acreditaba como tal firmado por su profesor, por Carlos Dittborn y Reinerio García. Su actividad oficial como periodista comenzó en 1941, en la sección deportes del diario "La Verdad". Al cambiar de nombre la publicación, pasando a denominarse "La Prensa Austral", continuó desempeñándose en el cargo hasta agosto de 1982, fecha de su jubilación. Incursionó en la radio, haciéndose muy popular en las radionovelas como Enrique Mendoza, haciéndose muy popular en las radionovelas como Enrique Mendoza, haciendo los roles de "malo". Efectuó periodismo radial deportivo en las emisoras "La voz del sur", "Austral" y "Polar". Igualmente, fue de prensa de radio "Polar" y reportero de radio "Presidente Ibáñez". Colaboró en innumerables revistas y publicaciones, donde firmaba con varios seudónimos, siendo "Mirón" y "Contragolpe" los más destacados. Casado con doña Berta Gallardo Vidal, tuvo dos hijos: Gerardo Mauricio y Mario César. Hoy "Impactos entrega a sus lectores una trilogía de artículos boxeriles que se mantienen, como un recuerdo de este profesional que tantos miles de carillas aportó al periodismo magallánico.

Maichil: "El indio manso" Por Olegario Gómez

Uno de los boxeadores cuyo nombre tiene que ser recordado por todos aquellos que serenamente han analizado su labor, es indiscutiblemente Antonio Maichil, a quién debe Magallanes el haberle entregado la más grande satisfacción que púgil alguno de nuestra ciudad haya conseguido. Antonio Maichil recibió las primeras enseñanzas de este varonil deporte de manos de Jorge Prado, entrenador del Club Huracán, en cuya tienda deportiva se inició el popular "Indio Manso", apodo con que fue bautizado por la crítica metropolitana. Después de cumplir una campaña por demás halagadora dentro de los rings mallánicos, le cupo la honra de integrar la delegación que bajo la presidencia de don Armando Redondo (q.e.p.d.) y de la cual formaron parte también Ramón Ortega y Alfredo Medina, fue enviada a Santiago en 1933 a participar en el Campeonato Nacional. Sus colegas fueron eliminados del certamen por la mayor experiencia y capacidad de púgiles antagónicos, pero Antonio Maichil fue abriéndose paso bajo el peso firme de sus puños hasta llegar a conquistar el Campeonato Nacional en el peso mediano. Primero fue Ruiz, de Santiago, el que tuvo que rendir tributo; más tarde lo hizo Pérez, de Valparaíso, y Garrido, de Iquique, hasta que se colocó frente a frente con Oscar Giaverini, campeón del año anterior. Al presentarse en la noche del 9 de diciembre de 1933 al ring, el "Indio Manso" fue recibido con una ovación delirante. Su triunfo causó sensación. Al respecto, una noticia cablegráfica recibida por un diario local de parte de su corresponsal en la capital decía lo siguiente: "Desde el primer momento el magallánico asumió una lenta ofensiva que su contendor esquivaba, deteniendo los rectos de izquierda a la cara, recurriendo, enseguida a los clinchs. En esta condición le fue imposible evitar que Maichil lo golpeara a la cara con ganchos de ambas manos. Algo parecido ocurrió en el transcurso de las dos vueltas restantes, con lo cual Maichil dominó ampliamente. El vencedor recibió al finalizar el match una formidable salva de aplausos.

" Un catedrático del pugilismo"

Gran parte del progreso que experimentó el box magallánico en sus buenos tiempos, se debe, sin lugar a dudas a las sabias enseñanzas de ese famoso pugilista belga llamado Tato Schakels, figura descollante de los rings europeos, Norte, Centro y Sud América. En el año 1935 enfrentó en nuestra ciudad al pugilista natalino Guillermo Scholer, a quien venció ampliamente por puntos. Después de haber pasado largo tiempo como entrenador oficial de la Asociación de Box de Magallanes, se alejó de nuestra ciudad llevándose las simpatías de la afición y el agradecimiento de todos los muchachos que tuvo a su cargo y que experimentaron progreso bajo sus sabias enseñanzas.

El negro Enrique Barrington El padre del boxeo magallánico

Enrique Barrington.
El 20 de junio del año 1898 llegó a Punta Arenas, procedente de los Estados Unidos, su tierra natal, un negro de 21 años, poseedor de un físico extraordinario, músculos de atleta elásticos y bien templados al son de una niñez inquieta y aventurera. En su tierra había asimilado conocimientos del arte de la defensa propia y de la reglamentación. Sus primeras exhibiciones en Punta Arenas provocaron un manifiesto entusiasmo por este deporte. Innumerables peles sostuvo Barrington como profesional. La primera de ellas con el fornido escocés Bob Ferries, más tarde con John Morgan, pugilista galense; con el gigante De Felt, el inglés James Mitchels, Tomy Burns, George Booth, Manual Sarmiento, Juan Fariña, etc. Su fama y su gloria duraron hasta el año 1921, cuando empezó el descenso de su carrera, minado en su físico y agilidad bajo el peso de los años. Tenía 46 años de edad al caer arrollado bajo los puños de Ital Caorsi, cuando este último hizo su debut profesional. Un año más tarde Rafael Rosales, que a la sazón se levantaba como una amenaza de los púgiles de su categoría, en la noche del 21 de febrero de 1924, propinó otra paliza a Barrington ganando por K.O. El respetable, celoso como siempre, creyó en un "tongo" e interrumpió en manifestaciones hostiles. Barrington, perturbado en su celestial sueño por esas manifestaciones en su contra, se levantó a duras penas y afirmándose en los cordeles, con su cara frente al público, dijo estas palabras: "Esto no es un tongo, sino el lógico resultado de la juventud que se abre paso y de la vejez que aún no se decide a decirle adiós a este deporte". El público se conmovió con la palabra de Barrington y un aplauso atronador se escuchó en la sala de espectáculos. Alguien gritó: ¡Viva el padre del box magallánico! Y miles de gargantas apretujadas por la emoción, respondieron: ¡Vivaaa! Hoy Enrique Barrington yace olvidado en una tumba del cementerio de Avenida Bulnes.

Revista Impactos. Punta Arenas, 3 de febrero de 1990.


Comments

4 comments to "Olegario Cárdenas: Boxeo Regional en Magallanes"

Anónimo dijo...
13:22

hola soy de ushuaia soy un pibe que qiuere ser entrenado para el boxeo me ayudan soy juan

Anónimo dijo...
03:53

MmM
na yo tambien quiero aprender loko
y nose
-rr

Gioanna dijo...
20:46

Hola me llamo Gioanna Caorsi y soy nieta de Italo Caorsi. me gustaria saber mas de la incursión de mi abuelo en el boxeo

marcelo orlando maichil vivar dijo...
18:58

soy nieto de Antonio maichil, y me gustaría obtener fotos de mi abuelo, y publicaciones de la época de el. gracias

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