jueves, 5 de marzo de 2015

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Mueren dos pioneros en Puerto Natales

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Por Osvaldo Wegmann Hansen
De izquierda a derecha, Floridor Sobarzo Catalán y Leonidas Oyarzún Quintana.
Afines de la semana pasada fallecieron dos ancianos, antiguos y respetados vecinos de Última Esperanza: don Floridor Sobarzo Catalán y don Juan Bautista Díaz Low. Yo diría que se fueron dos pioneros, si se considera que figuraban entre los primeros pobladores de Puerto Natales, pues llegaron allá muy poco tiempo después de la dictación del decreto del Presidente Ramón Barros Luco que fundó la ciudad y fueron los primeros en sus respectivas actividades, en este caso hoy diferentes.
El señor Sobarzo había nacido en Río Bueno hace 89 años. Muy joven se trasladó a Talcahuano, donde aprendió a trabajar como relojero y joyero, profesiones que vino a desempeñar en Punta Arenas, donde estuvo poco tiempo. Aquí se casó con doña Carmen Soto Alvarez, de cuya unión nacieron trece hijos, que le dieron 38 nietos y 50 bisnietos. Una de sus hijas, Irma, se dedicó al canto, fue Miss Radio Magallanes hace muchos años y luego se trasladó a Santiago en busca de mejores horizontes.
Conocí a don Floridor cuando yo era niño en Natales. Era todavía el único relojero del pueblo. En ese tiempo era joven y jugaba al fútbol, en primera serie por el Club Deportivo “Natales”. Destacaba además como entusiasta ciclista, practicando este deporte con Francisco Mansilla, Rosendo Berríos y otros ases de esa época. Cuando recién se inauguró el camino nuevo, alrededor de 1930, realizó un raid ciclístico a Punta Arenas, en compañía de su hijo Floridor, lo que en ese tiempo no era cosa común, ni lo es hoy día y constituye una hazaña.
Con los años se retiró de las actividades deportivas y se convirtió en dirigente. Trabajó activamente en el directorio del Club Deportivo “Natales”, que lo consideró como uno de sus más entusiasta y meritorios socios. Dedicó también gran parte de su tiempo a la labor mutualista, sobre todo en la Sociedad de Socorros Mutuos de la que fue presidente.
Lo vimos actuar en otras instituciones, como el Rotary Club, la Segunda Compañía de Bomberos y la Cámara de Comercio. Le alcanzó el tiempo para dedicarse al estudio de los problemas comunales y fue regidor e incluso alcalde subrogante.
Viudo hacía algunos años, contrajo segundas nupcias con la señora Inés Valencia, que le sobrevive, quien lo acompañaba, ya anciano, en su incansable labor comercial. Hacía poco tiempo que se había trasladado al norte del país en busca de mejor clima, pero al año regresó a Puerto Natales. No pudo acostumbrarse a vivir lejos de su querida ciudad, donde nacieron sus hijos, donde descansa su esposa y cuya generosa tierra lo acoge a él ahora.

A la izquierda, abajo, Juan Bautista Díaz Low.
En esos mismo días murió Juan B. Díaz Low, el “cabro” Díaz, que llegó a Puerto Natales siendo niño, hace alrededor de setenta años. Había nacido en Quellón, el 16 de mayo de 1893. Su abuelo fue el capitán William Low, que anduvo de lobero por los canales australes en el siglo pasado y sirvió de práctico al capitán Fitz Roy.
A los 10 años se vino a Punta Arenas con su madre. Aquí fue suplementero, mozo, junior. Desempeñó varios oficios, mientras iba a la escuela fiscal. Poco después se trasladó a Puerto Natales. Allí estaba su destino: comenzó a trabajar como vellonero en las estancias. Luego aprendió a amansar; fue esquilador; carnicero en el frigorífico; anduvo explorando en los canales en busca de madera de ciprés y vigas. Con el tiempo se estableció con una carnicería: “La Blanquita”, en la calle Esmeralda. Se casó con la natalina Inés Barrientos, hija de don Sinforoso y tuvieron nueve hijos.
Aquí comienzan las aventuras y desventuras de don Bauche, que el escritor regional Enrique Wegmann describe un poco adornadas, en un libro que ha tenido tres ediciones: “La noche trágica de los copuyes”.
Lo que no sale en ese libro es que al final don Bauche “se compuso”. Postuló y obtuvo un lote tipo a) en la península Antonio Varas, terrenos que pertenecieron a la Sociedad Explotadora Tierra del Fuego, donde fundó la Estancia “Margot”, que explotaba junto a sus hijos. Pero cuando la suerte le sonreía, cuando comenzaba a saborear su triunfo, a gozar de una situación holgada, perdió a su esposa, a la madre de sus hijos, a la compañera de sus duras pellejerías.
Hace pocos años, estando en Puerto Natales, me invitó a visitar su estancia. El viaje se prolongó en el cúter “San Juan” hasta el seno Bellavista, a espaldas del cerro Balmaceda, que él llamaba el culo del mundo. Pasamos la famosa Punta Naufragio, donde se hundió la goleta de los hermanos Corbett, hace un montón de años. Luego hizo recuerdos de su lancha “Bellavista”. El y su esposa miraban con nostalgia la bahía y los terrenos donde tuvieron su casa, los corrales, el galpón y el gallinero. Nada quedaba. Los copuyes de “sietemares” quemaron todo. Las ruinas las cubre la maleza. Queda un solo vestigio de que allí hubo civilización. Una gran mancha de menta, que estaba alrededor de la casa, que crece y se extiende.
Discutido, combatido, luchador, Bauche Díaz no dejó de ser un símbolo, un pionero de Última Esperanza.

La Prensa Austral 29 de julio de 1982, Punta Arenas. Del libro De ayer y de Hoy. Crónicas De Osvaldo Wegmann del escritor Jorge Díaz Bustamante.


lunes, 19 de mayo de 2014

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El día en que Puerto Natales se quedó sin papas

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Fue el día en que Natales se quedó sin papas. Mi madre antes de morir me dijo: huye y escribe. Escribe el sufrimiento tal cual, no agregues nada, cuenta la verdad. Eso me dijo mi madre. Cuenta lo que hemos pasado y que Dios te bendiga. A más de treinta años de la tragedia, recién ahora estoy en condiciones de escribir la epopeya. Murieron mis padres, mis tíos, mis primos y sobrinos. Mucha gente amiga que adoraba. Junto a ellos también se murió Puerto Natales. Por lo menos ese Puerto Natales que yo conocí. Que tanto amé. Una Arcadia apacible en donde el puma, el ñandú y el zorro coexistían pacíficamente con un pueblo de ganaderos, mineros y pescadores, todos ellos inocentes de pura inocencia. El paseo por la plaza, la misa en latín y la matiné de los domingos. el juego del trompo y las bolitas. El fútbol de todos los días, el intercambio de figuritas, los besos primeros y la urgente sensación de la premura del deseo. Junto a una vida bucólica, siempre tuvimos la sensación de vivir una vida fuera de lo común. Un lugar en el mundo en donde pasaban cosas extraordinarias y que no nos llamaban la atención.

Recuerdo perfectamente que cada dos o tres casas, se vendían o intercambiaban libros y revistas. Una cosa desusada para la época, en contraposición a otros pueblos vecinos. En algunos registros de aquel tiempo, aparecía Puerto Natales llamado como El pueblo lector. Aquello no nos daba precisamente cierto real orgullo. Para nada, sino que era tan normal para nosotros, como beber la sangre del cordero pascual en cada diciembre. La gente leía, trabajaba, jugaba. Casi en perfecta armonía. Todo en un maravilloso entorno. Montañas rojas, glaciares agrietados en azul, verdes praderas, fiordos enloquecidos y guanacos rampantes. Traigo a colación lo de los libros, para daros a conocer el impacto que pudo haber causado García Márquez entre los natalinos. Téngalo por seguro que ninguno. La verdad que Macondo era un pálido reflejo de la magia de nuestro pueblo. Aquelarres constantes en el cerro Dorotea. Brujos convirtiéndose en gatos. Pumas devorando pescadores. Payasos asesinos. Putas en carromatos por el pueblo. Monjas a caballo. Muertos dando discursos dentro de su ataúd. Nada nuevo bajo el sol. Nada nuevo bajo el sol de Puerto Natales. Es que de esas y otras historias, estábamos hasta el cuello. Todos los días nos pasaban historias que te cagas. Y se volvían rutina. Como la de Domingo Santos. Gaucho a carta cabal y a mucha estima. Que un día en Torres del Paine, se atragantó con un huesillo. A punto de morir, y ya casi sin respirar, morado moradísimo, su compañero de faenas fue en su rescate y le cortó el cuello con su facón. No morirás como un perro. Ahora respira le dijo. Y respiró. Y lo salvó. Lo tendió sobre un caballo, lo amarró bien amarrado y lo llevó hacia el pueblo. Tres días y tres noches sobre el caballo. Por entre matorrales y la nieve. Con caballos navegando sobre pantanos inacabables. Irguiéndose por entre el pardo oscuro de la turba. Sin descanso, hasta llegar al pueblo. Lo salvó. Acaba de morir don Domingo Santos. Después de sesenta años de esta historia. Por cosas como esta es que el realismo mágico de Aracataca nunca entró al pueblo. Pero el día en que Natales se quedó sin papas, supera todo relato imaginable.

Por ejemplo: Mi madre pelaba las papas y luego preguntaba qué nos gustaría comer. Aquello significaba papas con carne, papas con pescado, papas con pollo, papas con puma -en ese tiempo no era especie protegida- papas con harina, papas con cilantro, papas con habichuelas, papas con guisantes, papas con tomates, papas con pingüino, papas con algo. Toda nuestra vida giraba en torno a la diosa Papa. Los viejos sabios del pueblo, que extrañamente eran los que menos sabían, aseguraban que las papas corailas, servían para endurecer una parte específica de un músculo determinado del hombre. Luego también se usaban para bajar la fiebre. Se cortaban en rodajas, se la ponían en la frente del calenturiento y se lo amarraba con un pañuelo. Puedo dar fe que la fiebre se iba como por encanto. También en noches de San Juan servían para saber el derrotero del destino humano. Los pescadores la usaban para seguir el rumbo de su chalupa. Existía entre los habitantes del pueblo un cuento muy hermoso en donde Eva le invita a comer una papa a Adán y él renuncia a comer la papa. El pecado original quedaba abolido y la humanidad de ahí en más, habría de entregarse al goce y la alegría. Luego seguía toda una saga, una larga y brumosa historia hasta terminar en Nagasaki e Hiroshima. También la papa, como ya podéis suponer, servía para hacer unos licores embriagadores y contundentes. Y no hablo del vodka polaco, sino de un licor que fabricaba gente del pueblo, licor que antes de beberlo asumías la total y absoluta responsabilidad de tu acto, renunciabas a toda ayuda exterior y en caso de fallecimiento, legabas tus posesiones al Cuerpo de Bomberos del pueblo.

Aquel viernes de San Juan, el día había amanecido espléndido y el Ferry Evangelistas ponía proa hacia Puerto Natales. Dejaba atrás un Puerto Montt gris con sus dolorosas esculturas boterianas esperpénticas. Serían tres días como los de siempre. Fiordos, canales, caídas de agua, mar embravecido, turistas mareados, camiones con vituallas y las benditas papas para abastecer al pueblo. El capitán, un tranquilo marino avezado, con plenos poderes en situación de mando de la nave. Un viaje de rutina y hastío. Fue hasta el segundo día en que la cosa se fueron complicando. Y no fue por vientos ni mareas, ni por algún desperfecto de la nave, sino por el ingreso a la sala del capitán de tres turistas catalanas de Santa Coloma de Gramanet. Y así el viaje se fue haciendo. Se fue haciendo más entretenido para el capitán y sus lugartenientes. Las catalanas, unas chavalas preciosas y divertidas. Generosas y con un desparpajo al más alto nivel. Entre fiordo y fiordo la cosa se fue animando. Licores a raudales y las bragas que salían disparadas rumbo a cualquier parte del Pacífico. Decían: ¡Coño que grande la tenéis los chilenos! ¡Es que la estamos pasando de puta madre! Y así. Sodoma y Gomorra en el Ferry Evangelistas. Hasta llegar a Puerto Natales. Mejor dicho, hasta llegar a chocar contra el muelle de Puerto Natales.

Un muelle destrozado por el jolgorio. Por un capitán borracho y una tripulación alucinada que dormía la mona. Se tardarían tres meses en reconstruir el muelle. Tres meses sin el suministro de nuestra querida papa. La ausencia de la papa se comenzó a sentir a la semana. Acaparamiento y mercado negro pusieron la tónica. Gente deambulando como fantasmas por las calles, con sus ojos fuera de órbita. Alguien cambió su auto por tres kilos de papas. Otros su casa por un saco. Alguien cambió a su mujer, nunca nadie supo cuánto le dieron. Trueques disparatados. El oro no servía de nada. Otros partieron errantes por los campos, tirándose por acantilados inconmensurables. El único hospital del pueblo no daba abasto. Se podía matar por una papa. Una inmensa baba blanca saliendo por la comisura de los labios. Pre-anuncio de la muerte. De qué vale vivir sin papas, era el comentario en todos los rincones. En todos los bares. En todos los estamentos. Todo por esas putas catalanas, fueron las últimas palabras de mi tío Albám Miranda. Mi tío Olegario mató a su mujer y a sus hijos y luego se pegó un tiro. Mi prima Yislen se tiró ante el paso del tren a Bories. Eso pasó. Y miles de otros casos que por escabrosos, no me animo a contar. Y ahora lo escribo. Por mandato de mi madre. Me dijo que huyera y huí, me dijo que escribiera y escribí. Que contara el sufrimiento de un pueblo ante la escasez de papas. Pasaron los meses, los años, las décadas y el pueblo se hizo ciudad. De a poco se olvidando la historia.La historia de aquella vez en que Puerto Natales se quedó sin papas. Ahora llegan miles de turistas, gente que no conoce esta historia. Sí que quedan sorprendidos ante el cartel que está a la entrada del pueblo. Prohibido el ingreso de catalanas.

viernes, 28 de febrero de 2014

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Crónicas de Puerto Natales

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Por Edgardo Cea Oyarzún


Calle Prat y de fondo el Dorotea. Foto de antes de 1950.

EEntre mis archivos encontré un diario “La Prensa Austral” del año 1969, donde se publican varios y nutridos artículos referidos a Puerto Natales. De los cuales cito textualmente los siguientes títulos y fragmentos.

 DON ABEL PAILLAMÁN Y SUS REMEMBRANZAS DE UN PASADO MEJOR

PUERTO NATALES.- Cuarenta y seis años en Natales, ex – dirigente obrero en la época del Sindicato de Campo y Frigoríficos, diez años regidor de la Municipalidad, alcalde subrogante en varias oportunidades, Abel Paillamán Tenorio, es quien nos habla sobre un pasado mejor que tuvo la vecina localidad.

Interior de la casa Braun y Blanchard.
“Sólo tenía una diez cuadras de población con una cantidad que no llegaba a los 3.000 habitantes y sus límites podían señalarse desde la playa hasta la calle Magallanes y desde Phillips hasta Bulnes. Donde está hoy la Plaza – señala – había un calafatal y bosque que servía para abastecer de leña a los pobladores”. Recuerda Abel ¨Paillamán que por aquel entonces, existían grandes almacenes como la casa Braun y Blanchard y que se observaba gran movimiento de cabotaje de barcos, entre los que recuerda al “Lovart”, el “Antártico”, el “Avilés” y otros. - “En aquellos tiempos – añade – Natales representaba a la California del extremo austral de América, porque lo que sobraba era trabajo. Era hermoso ver las tropas de carros llamados “chatas” y carretas que venían de Argentina a dejar lana, cueros y otros productos que eran embarcados en este puerto con rumbo a diferentes partes del mundo. Las “chatas” eran arrastradas a veces por más de veinte mulas de tiro y la pericia de esos hombres era magnífica para poder transportar la carga que equivalía a un camión de cuatro toneladas”. “Recuerdo que Natales en esos años tenía hasta cinco muelles y que el trabajo de la madera y de la industria frigorífica era enorme puesto que los Frigoríficos Bories y Natales carneaban hasta tres meses y los animales llegaban hasta del Lago San Martín, todo lo cual proporcionaba trabajo a mucha gente…”.

Foto tomada en 1975 de prisioneros políticos. Ricardo Marselli, Hernán Álvarez,
Abel Paillamán y Juvenal Vazquez, en la segunda fila de derecha a izquierda, Custodio Aguilar
y Luis Valencia. El uniformado es el general Washington Carrasco. 


 LO QUE VA DE AYER A HOY, UNA CARTA DEMORABA 15 DÍAS 

PUERTO NATALES.- Cuando más se tiene más se exige, especialmente en lo que a medios de transporte se refiere. 253 kilómetros separan a Puerto Natales de Punta Arenas y para cubrir esa distancia hay líneas de transporte diarias y permanentes, que funcionan en forma regular dos veces al día. Poco más de cuatro horas se demoran las modernas máquinas en hacer el recorrido debido a las malas condiciones del camino. Entonces es natural y lógico que los que vivimos en Magallanes levantemos la voz para pedir mejores caminos. Pero en todo esto y como dato curioso, es digno consignar aquí un hecho: El servicio de transporte y correspondencia entre Puerto Natales y Punta Arenas entre los años 1917, 1918 y 1919 era atendido por Arturo Barría y Francisco Solano Godoy y su medio de movilización no era otro que el fiel y siempre abnegado caballo. La correspondencia demoraba nada menos que QUINCE DÍAS entre Punta Arenas y Natales, pero cuando el tiempo estaba bueno el viaje se hacía en OCHO DÍAS. ¿Qué tal…?

La Nota Pintoresca 

CARTERO DE PUERTO NATALES REPARTE CORRESPONDENCIA EN “TAUNUS” 

PUERTO NATALES.- Muy popular es el Cartero Oficial de Puerto Natales y su caso debe ser único en nuestro país. Y la cosa no es para menos, ya que el señor Morales, funcionario de planta del Correos y Telégrafos con grado de Cartero, cumple su función en forma elegante que no deja de ser pintoresca. En efecto, el señor Morales, más conocido entre sus amigos por el apodo de “El Pirulo”, reparte la correspondencia de Natales en su magnífico vehículo, un Furgón Ford Taunus modelo 1962, que cualquier jefe de la repartición en Santiago se lo quisiera tener. Por nuestra parte, lo felicitamos en forma cordial ya que entendemos que en estas latitudes es esforzada y digna la labor de repartir la correspondencia...

 CARLOS “CANARIO” ÁLVAREZ Y SU PROFECÍA 

Carlos "Canario" Álvarez.


Una hermosa y enorme mole cortada casi a pique sobre las rocas donde rompe las olas del Canal Señoret y donde se reserva como telón de fondo un maravilloso ventisquero, indican que se está construyendo el Hotel de Turismo “Capitán Eberhard” de la firma Álvarez, Hermanos Ltda. Está enclavado en la misma ciudad y su inauguración se espera para septiembre. Lo recorrimos íntegramente. Si hubiera que resumir nuestra impresión en una sola palabra, bastaría con: magnífico en toda la acepción. 50 camas de primera calidad, distribuidas en 28 habitaciones, 11 de las cuales tienen baño privado y 12 baños colectivos. Sus dos pisos cuentan con un sistema ultramoderno de calefacción y aire acondicionado que permite al turista disfrutar de un cálido y grato ambiente. Su comedor es sencillamente soberbio, con grandes ventanales con vista al fiordo Última Esperanza" y una confortable chimenea hogar…cuenta además con un maravilloso Bar denominado “El Puesto”, con motivos regionales y una romántica “Boîte”. La moderna obra tuvo un costo cercano a los mil millones de los cuales ha contribuido CORMAG con 200 millones. Carlos “Canario” Álvarez, el cerebro de esta empresa, es conocido en todo Natales y en la provincia. Hoy vive en función de su hotel en el que desde la mamá hasta el último de la familia, han colocado todos sus pesos. Respondiendo a nuestras preguntas nos dijo: - “Natales en el futuro va hacer algo muy grande, los natalinos no lo saben todavía…Acuérdense de lo que yo digo…el futuro de Natales está en el turismo…Este pueblo es el que más ha progresado en los últimos diez años…Hay que darle comodidad al pasajero, el turista tiene que saber que no solo está la Cueva del Milodón y las Torres del Paine, también tiene que saber que hay un Hotel que le puede brindar confort durante su estadía”. Y ahí dejamos a Carlos Álvarez, lleno de preocupaciones con su Hotel, pero inmensamente feliz, porque sabe que está haciendo algo grande por su pueblo y cuando ya nos vamos: -“¡Acuérdense…yo no voy a ver los frutos de este Hotel, pero eso no importa, los que lleguen en el futuro verán la falta que hacía y después…después va a quedar chico…!”Nos dijo.

La Nota Grata 

JOVEN GARZONA APRENDE EL INGLÉS PARA SUPERARSE EN SU OFICIO 

PUERTO NATALES.- Es jovencita, bien presentada y los lentes que lleva con gracia pero sin coquetería, le dan un aire simpático de liceana que pasa sus vacaciones y que, por deporte, ayuda en el Hotel de algún pariente. Pero no es así. Ella es garzona de profesión. MARTA MUÑOZ CÁRCAMO tiene 19 años y desde las 8 de la mañana comienza su quehacer en el Hotel Colonial de Puerto Natales. Y allí durante todo el día se le verá llevando bandejas al comedor o lustrando los pisos para que queden como espejos. Es una de las tantas jóvenes que se gana honrada y dignamente la vida en esta profesión. Marta, aprende el idioma inglés, sus lecciones comienzas a partir de la 11 de la noche en su cuarto. Nos dijo que es natalina y que cursó hasta el 6° año de Preparatoria…pero tiene que estudiar inglés para atender a sus clientes en la temporada. Paga E° 140 mensuales por clases particulares y está resuelta a aprender el idioma antes que llegue el próximo verano. Ojalá sea así. Por nuestra parte la felicitamos y se lo contamos a ustedes porque a más de alguno puede servirle de ejemplo el caso de superación de esta garzona natalina, a quien le decimos “Good Luck”.

CENTRO CULTURAL DE ÚLTIMA ESPERANZA

Nuestro querido amigo Alejandro Ferrer.



PUERTO NATALES.- Bajo los auspicios de la Municipalidad de Natales, y con el objeto de satisfacer las numerosas inquietudes culturales que animan a diversos círculos natalinos, se ha formado el “Centro Cultural de Última Esperanza”. Sus anhelos y pretensiones son múltiples y pretenden fomentar todo lo que en aras del bien comunitario se emprenda en base a alguna manifestación cultural… Su presidente es un hombre joven, empleado público, y que desea ocupar sus horas libres en la práctica de tan plausible iniciativa: Alejandro Ferrer Fernández. – “Queremos difundir, promover y organizar todas las manifestaciones espirituales y culturales que se encuentren inexploradas hasta el momento “– nos dijo. En lo posible – agregó – llegaremos a la formación de un Teatro Itinerante y de un Coro Natalino, creyendo interpretar así a tantos jóvenes que desean orientar sus horas de descanso hacia el arte, hacia la cultura”.

La directiva del Centro está conformada de la siguiente manera; Presidente: Alejandro Ferrer Fernández; Vicepresidente: Ramón Velásquez; Secretario General: Juan Ojeda; Secretario de Actas: Antonio Gómez Gallardo; Tesorero: Antonio González Dubracic; Directores: Juvenal Barrientos y José Manríquez; Secretario de Prensa: Carlos Bustamante.

sábado, 22 de febrero de 2014

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Edgardo Cea Oyarzún: Rescatando del olvido a Santiago Marinovic

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Esa memoria nuestra de cada día


Hugo Marinelic

El tiempo todo lo borra reza un viejo refrán y al parecer, lamentablemente, esta premisa suele manifestarse con frecuencia entre los natalinos al momento de valorar, evaluar y reconocer a quienes en rigor han dejado un legado de servicio como ejemplo de su fructífera labor realizada en bien de su comunidad.

Sin ser admirador o aficionado del automovilismo como deporte en ninguna de sus manifestaciones, siento un deber recordar la enorme figura de un hombre ligado a los fierros y que trascendió la época que le tocó vivir. Me refiero a don Santiago Marinovic Vlahovic, puntarenense de nacimiento pero natalino por adopción, alma y corazón. Ingeniero de profesión trabajó durante muchos años en el Frigorífico Natales. Hombre inteligente, brillante y creativo, el más importante diseñador, constructor y preparador mecánico de autos que tuvo la región de Magallanes. En 1952 corrió en la primera carrera de Ford – T que se realizó en Natales y la ganó holgadamente con un auto construido por él.

Hombre de carácter firme y decidido, vinculado a diversas actividades del quehacer social y deportivo en Puerto Natales, su obra es abrumadora y no tiene parangón en cuanto a realizaciones. De acuerdo con registros históricos, se puede afirmar con propiedad que durante la década de 1950, gracias al talento y dedicación de Marinovic, Natales disponía de una fábrica de autos de carreras. Este notable hacedor diseñó y construyó casi íntegramente autos para reconocidas figuras del volante magallánico como Tommy Dick, Simón Yadrijevic, Hugo Marinelic, Elías Pablovic, Godfrey Finlayson y para él mismo. Aquellos vistosos Ford – T que en condiciones normales estaban diseñados para alcanzar una velocidad de 70 kilómetros, bajo la preparación de Marinovic alcanzaban velocidades de hasta 130 kilómetros.

Sin horario límite para trabajar, muchas veces amanecía en su taller mecánico. Los natalinos acostumbraban ir a observarlo en su labor aportando numerosas y dudosas indicaciones de cómo solucionar esto o el otro, era el momento en que don Santiago hablaba fuerte y claro: “bueno – decía – el que está demás…fuera”.

En el periódico “El Esfuerzo”, órgano oficial del Sindicato de Campo y Frigoríficos, del mes de mayo de 1952, se lee: “Un hombre que se ha individualizado con el deporte natalino, un hombre que lo ha dado todo de sí, sin esperar ni aceptar retribución alguna, y este hombre, caballero del deporte, es Santiago Marinovic”. Otro diario de Punta Arenas de la misma época escribió: “No hay institución que no haya recibido el aporte de Marinovic. Pero el deporte mecánico es el que más le debe. Cerca de cien mil pesos gastados sólo para reparar máquinas para entregar la emoción a quienes la buscan”.

La creatividad de este hombre no se terminaba solamente con el automovilismo. La dirección, obra y construcción del Gimnasio del Club Natales fue otro de sus logros. El plano que presentó el 18 de enero de 1951, motivó diversos comentarios entre la directiva del Club Natales. Se tendría que utilizar tijerales de 25 metros de largo y en donde, las típicas amarras que llevaban los tijerales comunes de madera no irían. La obra se realizó finalmente tal cual lo planificó Marinovic y el 28 de junio de 1951 el gimnasio fue inaugurado. Algo más que una placa le debe el Club Deportivo Natales al constructor de su gimnasio que, inexplicablemente, hoy lleva otro nombre.

Otra de sus realizaciones, fue la construcción de un cutter al cuál bautizó “Iván”.

El 17 de mayo de 1982 falleció este hombre notable que entregó lo mejor de sus capacidades en pos del deporte natalino. No está demás refrescar la memoria de los natalinos y particularmente de quienes más le deben gratitud. 

EL “ÚLTIMA ESPERANZA” Y LA COMPLICIDAD MARINOVIC – MARINELIC 

Era el mes de diciembre de 1950, muy de mañana el agudo y característico pito del tren a Bories se escuchaba en casas, calles y barrios del pueblo. Era la hora de partir a la jornada de trabajo hacia el gran complejo frigorífico ganadero ubicado a 4 kilómetros al norte de Natales. En el diario “El Austral”, doña Blanca Barría propietaria del boliche “El Verdejo”, ofertaba su mercadería surtida recibida en el último vapor. El teatro “Palace” en funciones de vermouth y noche, exhibía el western “A la hora señalada”. El dentista Eduardo Youssuff, anunciaba su retorno a nuestra localidad. El Comité de Navidad organizaba una velada artística en el teatro “Libertad” con fines benéficos. Se presentaría la obra “El cancionero del niño”.

Eran tiempo en que aparecían varios periódicos simultáneamente editados en el mismo pueblo. La ganadería era la principal fuente laboral y económica. En este ambiente bullente de sindicatos, grupos artísticos teatrales y prolifera actividad periodística, se inscribe la Carrera Automovilística Internacional que acaparó la atención de un pueblo entero y de toda la comunidad tuerca de Magallanes. Esta gran prueba se correría por primera vez. El tramo a recorrer sería nada más ni nada menos que Punta Arenas – Natales – Punta Arenas, 452kilómetros de azarosa travesía por una ruta de tierra, dispareja a veces, tortuosa y polvorienta.

El gobernador del departamento, don Carlos Foncea Aedo, hincha número uno del deporte tuerca estaba a cargo de la organización de dicha prueba en Natales, mientras que a nivel regional los gestores eran la Radio Polar y el Touring Club de Punta Arenas. Presagiando lo que sería el desenlace de la carrera, la primera autoridad departamental declaró al periódico “EL Austral”: “…Por otra parte existe el natural y justificado orgullo deportivo, por presenciar el triunfo de nuestro joven y querido volante HUGO MARINELIC que representará nuestros colores”.

A.Wegmann y H. Marinelic

El auto que conduciría Marilenic y su copiloto Elías Pavlovic, se llamaba “Última Esperanza”. La máquina fue preparada convenientemente por la mano sabia y experta del gran SANTIAGO MARINOVIC en su taller ubicado en dependencias del Frigorífico Natales. El móvil ya había ganado una competencia de 100 kilómetros que se disputó en Punta Arenas, por eso esta vez el ingeniero trabajó con mayor esmero. Reacondicionó cuidadosamente el motor, el mínimo detalle fue observado escrupulosamente; se le agregó guardabarros traseros que lo protegerían de una posible lluvia y se lo equipó con amortiguadores que era un gran adelanto en su época.

Y llegó la hora de la verdad, el 9 de diciembre de 1950 en la ciudad capital regional diecisiete pilotos de Río Gallegos, Punta Arenas y el natalino Hugo Marinelic, esperaban en la línea de partida junto a sus máquinas. Por sorteo el auto “Última Esperanza” le correspondió partir en el lugar 12, el intervalo de partida entre un auto y otro era de 1 minuto.

Corrida la primera manga, no exenta de dificultades, los natalinos llegaron a Puerto Natales en tercer lugar. El punto de meta estuvo ubicado frente a la “Estancia Nueva” (hoy Regimiento “Lanceros”). Grande fue la recepción a los pilotos y especialmente a la dupla Marinelic – Pablovic. Un gran banquete se les brindó a todos los competidores en los comedores del Club Natales.

El domingo 10 de diciembre a las 11 hrs. se dio comienzo a la segunda etapa de la carrera Puerto Natales – Punta Arenas. Esta vez los natalinos salieron decididos a buscar el triunfo y a la altura del Cordón Arauco, el “Última Esperanza” pasó a liderar la carrera y así se mantuvo hasta alcanzar la meta. La llegada de los triunfadores a Punta Arenas fue apoteósica, miles de personas bajo una tenue lluvia esperaban expectantes. El primer bólido en entrar a la ciudad fue el “Última Esperanza”, ¡MARINELIC CAMPEÓN! fue el grito que se escuchó en todo la región.

El resultado general de la prueba fue el siguiente; Primer lugar: Hugo Marinelic, segundo lugar: Héctor Fadul, tercer lugar: José Salgado. A continuación se ubicaron Carlos Serrano, Roy Aldridge y Manuel García en las primeras posiciones.

Cuando los pilotos campeones retornaron a Natales, no existen precedentes históricos de la gran recepción de que fueron objeto. El comercio cerró sus puertas y el pueblo se volcó a las calles. Las mujeres a su paso le arrojaban flores. Repicaron las campanas de la iglesia. Se abrieron los balcones de la Municipalidad ante el júbilo desbordante de la gente. El alcalde de entonces, profesor Octavio Castro dio la bienvenida a los triunfadores. Hubo banquetes y bailes, brindis por doquier, los festejos se prolongaron por varios días. Fue un momento de gran regocijo para los natalinos. Tiempo después el propio Hugo Marinelic declaró en un diario regional: “Fue algo increíble, tuve que escapar de Natales, las demasiadas muestras de gratitud del pueblo y el brindis obsequioso de los amigos, ponía en riesgo mi integridad física”.

Y así fue, cumplo con traerles el recuerdo de un gran ingeniero y un hábil piloto de autos de carrera, que dieron gloria y victoria al deporte natalino, así como otros tantos insignes nombres que se han destacado en las distintas disciplinas de la actividad física y que hoy descansan en el letargo de la memoria muda y expectante de una sociedad frágil que atisba el simplismo, el desconocimiento, la envidia, el plagio, la vulgaridad, el desmérito y el disvalor. Pareciera que transitamos en un tiempo de prohombres y gusanos como dice Serrat en su canción, seudos hacedores dispuestos incluso hacer el ridículo con tal de figurar creyéndose dueños de la verdad histórica.

Fuentes consultadas: Periódicos, diarios y revistas (archivos del autor).

viernes, 29 de noviembre de 2013

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Cornamusa en Puerto Natales

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Por Edgardo Cea Oyarzún



Poesía y letras, letras y poesía siempre ha existido en Natales. Ya sea como expresión de sentimiento, delirio de vida, talento, genialidad, pasión o simplemente gusto por inventar mundos nuevos, lo cierto es que cultores de este género han aportado lo suyo en diferentes épocas. Hoy encontré en mis archivos un Suplemento Literario del semanario “El Magallanes”, del domingo 5 de Octubre de 1986. Como un botón de muestra. Dice así:

“CORNAMUSA” DE PUERTO NATALES, LA VOZ DE ÚLTIMA ESPERANZA

El Círculo Literario “Cornamusa”, que desarrolla sus actividades en Puerto Natales, fue fundado el 12 de septiembre de 1983. Periódicamente realiza diversas labores de difusión de las letras, con gran entusiasmo de sus integrantes, presidido por Jorge Díaz Bustamante. Algunos de ellos inéditos y otros con obras publicadas  han sido acogidos en la Antología “Nuevos Poetas Magallánicos”, entregada al público por la Editorial de la Sociedad de Escritores de Magallanes. Presentamos hoy una selección de trabajos de los poetas de “Cornamusa”.  

INTENTO

Ya es de noche.
Quiero dormir,
pero no puedo.
La luna ilumina mi cuarto
miro las estrellas.
Trato de contarlas,
son demasiadas.
Entre tantas
veo una que brilla
mucho más.
Recuerdo que tus ojos
también brillan
como esa estrella.
Ya es de noche,
quiero dormir,
mañana será
otro día.

JOSÉ PRADO VIDAL (1961) Inédito

IMPOSIBLE

Te amé y me amaste.
eso es todo.
Hubo encanto en tus ojos
eso es todo.
Se besó tu mirada con la mía
eso es todo.
Acompañé el paseo de tu pena
eso es todo.
Nos ocultamos en penumbras
eso es todo.
Yo con otro, tú con otra
eso es todo                                     

ENRIQUETA MILLAO OJEDA (1945) Inédita.

PASEO CAMPESTRE

Rostros sonrojados rodeando la alegre fogata,
graciosos relatos de improvisados juglares
revientan en sonoras carcajadas.
Voces destempladas de entusiastas tenores
amenizan la noche larga de vigilia obligada,
mientras circulan vasos de alcohólicos
brebajes.
Escapadas repentinas entre roces y follaje
te sumergen en ignotos panoramas de quietud
y de silencio, buscando los labios de tu amada
o su cuerpo palpitante en bucólico estallido
detonado por el aire, lleno de señales
misteriosas.
Antes, la tarde campestre,
parrilladas y corderos empalados
cumpliendo el rito del verano,
a orillas de las brasas
repartidas sabiamente.
Embriagantes aromas gastronómicos
se funden en orgía nasal,
con cada brizna selvática de árboles y pasto.
Magallanes, tierra larga,
tradiciones conservadas al amparo de  la fauna,
amistosas reuniones generosas de aire libre,
manteles verdes naturales,
vino tinto y jugosas carnes.

DINKO PAVLOV (1943) “Escape imaginario”

HASTA PRONTO, AMOR

Nunca podrás decirme adiós
ni yo, agitar mi pañuelo de
despedida.
Cuando las distancias se
vayan alejando
lentamente
solo nos miraremos
con las manos en los bolsillos
                                                           en silencio.
Sentiremos el tiempo, como el                mar,
con sus horas, jugando alcanzar
nuestras arenas.
La música, se irá en los ríos,
surcará los océanos.
El sol,
en algún lugar superará sus
                                                           notas,
las lanzará al aire para que nos
                                                           busque
sobre la tierra.
Un día cualquiera,
nuestras mejillas recibirán en
                                                           lágrimas de lluvia
el mensaje
y bajo un mismo paraguas
volveremos a encontrarnos.

JANE MARY LINFORD (1949)  “Ídolos de Piedra” 


CREACIÓN

¿Acaso una emboscada oscura donde el
demonio
aspira la inocencia y sella  a sangre
                                                           y fuego
se condena en la pureza del alma?
¿O tal vez un paraje de encuentro y
desencuentro
entre dos cuerpos sumisos como lunas?
No…ni espectro del pecado original
ni trampa del instinto, a pesar de que
un solo huracán arrastra fuego, humo
                                                           y ceniza,
ni siquiera un lugar, sólo un
instantáneo paraíso,
un brillante punto invisible sepultado
                                   en un jardín,
Pero…basta el deseo, el sobresalto
                                               del amor
y entonces es más bien una luz
                                               incandescente
en torno al eje de todos los sentidos
que se expanden de la cabeza a los pies,
lo mismo que una corriente erizada
que nos escurre dentro, y nos arrastra
hasta el centro sin fin, que se desfonda
                                                           luego
cayéndonos hacia lo alto.
Y luego…La bienvenida a los frutos
                                   palpitantes
Apenas pequeñas burbujas latiendo,
que como unas estrellas más florecerán
al prado de las constelaciones,
                                   estallando de pronto
y dispersando en la sangre la creación.
El sexo, sí,
más bien una medida:
                                   La mitad del deseo,
                                   que es apenas la mitad
                                   del amor. 


KATHERINE KINGMA (1967) Inédita. 

sábado, 13 de abril de 2013

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Crónicas edilicias de Puerto Natales

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Por Edgardo Cea Oyarzún

Actual y moderno edificio de la Municipalidad de Puerto Natales. 
Los que paladeamos el sabroso gusto de explorar con rigurosidad nuestra historia local, no dejamos de sorprendernos con los resultados que obtenemos. En efecto, hace un tiempo atrás, atendiendo a mi solicitud, Doris Danisa, mi sobrina (ex estudiante de derecho y hoy abogada) me envió desde Santiago una fotocopia del Diario Oficial publicado el día jueves 10 de Enero de 1928. En ese documento me enteré de la existencia del Decreto Supremo Nº 8.583, de 30 de Diciembre de 1928, que creó las Comunas de Natales y Cerro Castillo “que forman una sola agrupación municipal, con cabecera en Puerto Natales”. 

Otro importante Decreto publicado en ese medio escrito, lleva el Nº 6.420, de 31 de Diciembre de 1928, que designa a los miembros de la Junta de Vecinos de la Agrupación Comunal de Puerto Natales (nombre que recibía la primitiva Municipalidad), que tendrán a su cargo la administración de los Servicios Municipales. Ellos son: Alcalde, don Armando Ojeda González (el primero que tuvo Natales); Vocales, los Sres. Walter Morrison Clark y Manuel Álvarez Ruiz.

Ambos Decretos, llevan la firma del Presidente de la República, don Carlos Ibáñez del Campo y del Ministro del Interior, don Guillermo Edwards Matte. 

Ahora bien, estos tres funcionarios municipales designados, se constituyeron en primera sesión, el día 23 de Enero de 1929, a las 15:30 horas, en un acto presidido por el gobernador departamental, don Ricardo Santander del Río. Esta primera sesión tuvo lugar en dependencias del local perteneciente a la entonces Subdelegación de Última Esperanza, ubicada en la calle Señoret Nº 271. Allí antes había funcionado una escuela municipal y hasta hace poco, la Maestranza Municipal.

Al día siguiente, en la 2º sesión, se nombraron a los primeros funcionarios municipales, fueron ellos el Ordenanza Hernán Jiménez; el Director de Obras Colin Sinart; el Mecánico del Agua Potable Carlos Robinson; el Médico Municipal René Humberto Retamal Valenzuela y el Director de la Escuela Municipal Antonio Soto Barrientos. Una semana después se hicieron nuevos nombramientos, el de Emilia Sackel Muñoz, Matrona Municipal; Antonio Valenzuela Díaz, Secretario Municipal y Juez de Policía Local, y Hernán Jiménez quien pasó de Ordenanza a Secretario del Juzgado de Policía Local.  

Entre las primeras obras realizadas por el municipio se cuentan el ripiado de las calles, el aseo domiciliario, el abastecimiento de agua potable y alumbrado público, la planificación de la naciente Plaza de Armas “Arturo Prat” y la pavimentación de las primeras dos veredas del poblado en la calle Phillipi antes de llegar a la costanera, entre Pedro Montt y Tomás Rogers. Además, en Diciembre de 1929, fue aprobado por las autoridades edilicias el Primer Plano Oficial del poblado de Natales, con el nombre de las primeras calles: Pedro Montt, Phillipi, Bories, Señoret y Tomás Rogers, eran algunas de ellas.

Pero como generalmente suele pasar en toda institución que busca organizarse por primera vez, los problemas siempre suelen llegar, y el naciente municipio natalino no fue la excepción. A poco andar, don Walter Morrison presentó su renuncia al cargo de Vocal, la que fue aceptada y publicada en el Diario Oficial en el Decreto Nº 790 del Ministerio del Interior, de 26 de Febrero de 1929, nombrando en su reemplazo a don Manuel Jorquera Sepúlveda. Repuesta la estructura dirigencial, se continuó trabajando en pos del bienestar del naciente poblado. Al alcalde Ojeda, le sucedieron en el cargo los también designados Manuel Jorquera Sepúlveda y Víctor Larenas Carmona. La labor desarrollada por las primeras autoridades designadas concluyó en 1935, año en que se realizaron las primeras elecciones populares.

Los partidos políticos natalinos con representación se trabaron en competencia electoral para llevar a uno de sus militantes a ocupar el sillón edilicio. En esta elección el socialista José del Rosario Muñoz Espinoza, fue el candidato a regidor que obtuvo la mayoría de los votos, por lo que le cupo coronarse con el título de Primer Alcalde de Natales elegido democráticamente por el pueblo y además, se transformó en el primer alcalde socialista que asumió dicho cargo en Chile. Con él fueron electos regidores los vecinos Juan Efraín Ojeda Ojeda, Alberto Osorio Barrientos, José Manuel Vega Ardiles, Juan Macías Vera, Manuel Álvarez Ruiz y Juan Eleodoro Soto Matus.
Muñoz Espinoza, trabajaba entonces como mecánico en el Frigorífico Bories. Bajo su administración se realizaron diversas obras de importancia, tales como: Instalación de la Usina Eléctrica y Dispensario Municipal; Baños Públicos; Red de Agua Potable en el barrio denominado “25 de Octubre”; Pasillos en las Calles Apartadas; terminación del Edificio Municipal; creación de Nuevos Cargos Municipales; entre otras realizaciones. En 1938 fue reelecto para un segundo periodo alcaldicio, pero no alcanzó a terminarlo, renunció en mayo de 1940 al cargo y al partido político que representaba. Años después ya retirado de la actividad pública, se dedicó al comercio hasta su deceso. 

¿Quiénes vinieron después? La siguiente estadística da respuesta a la pregunta:

A través de la historia, 22 Alcaldes han ocupado el sillón edilicio en la hoy llamada Comuna de Natales, 3 designado al momento de constituirse, 17 electos democráticamente y 4 designados por el último gobierno militar.  El Alcalde con más periodos electos fue Octavio Castro Sáez, en cuatro ocasiones (1950-1953/ 1960-1963/ 1963-1967/ 1967-1971). Una sola mujer ha ocupado el sillón alcaldicio, Francisca Fuentes Araos (1956-1960).  Don Juan Efraín Ojeda Ojeda, es el único en nuestra historia política que luego de ser regidor pasó a ser diputado de la República en cuatro periodos consecutivos. Sólo dos Alcaldes de origen natalino han tenido ese privilegio por mandato ciudadano, Tolentino Soto España (1992-1996/ 1996-2000/ 2000-2004) y Fernando Paredes  Mansilla, actual edil (2009-2012 / 2013-2016), este último, tiene el mérito de ser el primer Edil representante de la derecha política en ser electo y reelecto en votación popular por la ciudadanía, rompiendo con la histórica hegemonía Socialista, Radical y Democratacristiana. Por voluntad popular los Socialistas han dirigido el municipio en once ocasiones, los Radicales en una ocasión, los democratacristianos en tres ocasiones, los Independientes en una oportunidad y la Unión Demócrata Independiente (UDI) en los dos últimos periodos.     
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Puerto Natales y el antiguo barrio 25 de Octubre

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Por Edgardo Cea Oyarzún


Carro alegórico Fiesta de la Primavera 1930 en Puerto Natales. 
A fines de la década de 1930, las actuales calles, Avenida “Santiago Bueras”, “Benjamín Zamora”, “Manuel Balmaceda” y “Pedro de Valdivia”, formaban parte de la periferia del naciente poblado de Puerto Natales. Esta área de calafatales, se caracterizaba por la presencia de pequeñas y rústicos ranchos de madera dispuestos en forma irregular y distante una de la otra, todas habitadas por gentes y familias de escasos recursos. Por sus calles de tierra apenas trazadas se hacía difícil transitar durante el invierno, debido al barro y posones formados por la lluvia y la nieve. El agua para el uso y consumo era escasa, ocasionalmente la Municipalidad instalaba un par de pilones en las esquinas, pero en la mayoría de los casos los propios vecinos debían acarrear el vital elemento desde el chorrillo “Natalis”, usando recipientes como latas, damajuanas, botellas y otros utensilios. Este sector carecía también de alumbrado público  y domiciliario.

Los vecinos del barrio prontamente se organizaron en un Comité para exigir a la autoridad soluciones a sus muchas carencias, este fue presidido por varios años por el vecino inmigrante argentino y reconocido sindicalista don Severo Benítez. Así fue que llamaron a esta área periférica de Natales “Población 25 de Octubre”, en homenaje a la fecha en que fue electo Presidente de la República el profesor normalista y abogado don Pedro Aguirre Cerda, el año 1938. El Presidente Aguirre, o “El Presidente de los pobres” como lo llama el pueblo, fue también el primer mandatario que visitó Puerto Natales el 23 de Noviembre de 1939, para agradecer el respaldo del electorado natalino que le había dado una votación histórica. De un total de 978 votantes, logró 926 sufragios; es decir, el 97 % del total de los votos. Fue esta la más alta votación que haya obtenido un candidato en el país hasta el día de hoy. 

Con el paso de los años, Natales se fue expandiendo en base a una planificación urbana ordenada, permitiendo que barrios y sectores poblacionales continúen creciendo y que otros terrenos se habilitaran para la edificación de nuevas poblaciones. Hacia 1940, una de las calles que formó parte del barrio obrero, pasó a llamarse oficialmente “25 de Octubre”, esta corresponde hoy a la calle “Benjamín Zamora”.

 Fuentes Consultadas:

-. Diarios: “El Austral” 1940 y  1941
-. Planos de Puerto Natales 1942 – 1945.

jueves, 7 de marzo de 2013

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Puerto Natales, sus mujeres y la historia

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Por Edgardo Cea Oyarzún



La mitad de la humanidad está compuesta por mujeres, aunque culturas “civilizadas” como la occidental las hayan puesto durante muchos años en segundo plano. No es de extrañar entonces que a lo largo de la historia natalina nuestras mujeres no tengan el reconocimiento que se merecen. Los hechos, sin embargo, demuestran que el mal llamado sexo débil, ha estado presente en todos los periodos importantes de nuestra convivencia social, haciendo su aporte en silencio, sin ruidos y sin esperar recompensa o salario alguno. 

Puerto Natales es un pueblo de colonización tardía, el 31 de mayo de 2011 cumplió sus primeros cien años de existencia legal, pero su historia colonial y actual está plagada de hechos y acontecimientos protagonizados por valientes y sacrificadas mujeres que no titubearon en venir solas o simplemente acompañando a sus esposos e hijos hasta estos recónditos parajes, algunas se fueron, otras en cambio, se quedaron para siempre. No hay episodio en la historia de Natales donde no se destaque una mujer por diferentes motivos, aunque han tenido que librar una doble lucha: la natural en el campo de acción que han elegido para desarrollarse, y la social, impuesta por una comunidad gobernada por varones.


Damas del Hospital de Puerto Natales, entre otras: Beatriz Arteaga,
Ana María Díaz, Marita Vargas, Elena Catriao, Aurora Durán y Cristina Bórquez. 
Los hechos demuestran a través del tiempo, que el sector femenino puede – cuando se lo propone – alcanzar gran estatura. Un ejemplo de aquello es Lady Florence Dixie, la primera mujer que visitó la región del Paine en 1879, liderando a la primera  expedición turística de aristócratas británicos que pisó este suelo. Su temple y majestuosos dotes quedaron plasmados en el libro titulado Across Patagonia (“A través de la Patagonia”) que escribió al volver a su país, divulgando por toda Europa el esplendor de las bellezas del austro y particularmente del territorio de Última Esperanza. Como ella muchas otras mujeres han incursionado y lo siguen haciendo en la política, las artes, ciencias y letras, organizaciones comunitarias y societarias, entidades educativas, deportivas, religiosas, castrenses, altruistas y en el siempre difícil y competitivo mundo laboral, que hasta hace poco estaba reservado solo para hombres.


Lady Florence Dixie.
 Cualquiera que intente revisar nuestra historia se va a encontrar con  ilustres damas, como Margareth Wappler y Matilde Johannssen, esposas de los pioneros germanos Hermann Eberhard y Ricardo Kruger respectivamente, que junto a ellos se establecieron en Puerto Consuelo para trabajar codo a codo en pos de la colonización de  un territorio aislado, gélido y desconocido. Margareth es la primera mujer que se estableció en Última Esperanza. ¿Qué habrían podido hacer los primeros colonos sin sus esposas? ¿Pudo haber llegado el escocés John Mac Lean Fraser y su numerosa familia desde Punta del Monte a establecerse en el sector de Balmaceda sin su compañera Mary Ann Cameron?


Mary Ann Cameron.
Con la dictación del Decreto Supremo Nº 832 de 31 de mayo de 1911, firmado por el Presidente de la República don Ramón Barros Luco, se fundó oficialmente el poblado de Natales a orillas del chorrillo del mismo nombre, pero de hecho en el lugar ya existían establecidas algunas familias y colonos que habían levantado sus ranchos junto al fiordo Última Esperanza. A poco andar el villorrio se fue expandiendo y en el naciente Natales marcaron presencia doña Amalia Álvarez de Iglesias, María Clavijo de Soto, Rita Tapia de Arteaga, Isabel Coste de Álvarez y otras intrépidas mujeres cuyos nombres y registros lamentablemente se han perdido en el tiempo.

Los años pasaron, el pueblo creció y fue necesario organizarse para enfrentar y buscar solución a las carencias y falencias de una comunidad en formación. La educación de los hijos fue tema prioritario entre los vecinos. En ese ámbito la memoria histórica recuerda los nombres de la preceptora Carmen Heimpel, la primera en impartir docencia en Natales entre los años 1912 y 1913, en su casa particular ubicada en la calle Señoret en el mismo lugar donde hoy funciona el edificio de vialidad provincial. A ella se sumó la joven Ermelinda Mansilla Díaz, natalina, hija de chilotes que en su condición de egresada del liceo de niñas de Punta Arenas fue contratada para impartir clases en la primera escuelita pública del poblado. Posteriormente ejercerían tan noble labor Mercedes Barrientos de Céspedes, Blanca Gallardo de Adema (quien fue también directora de le escuelita de Puerto Bories por varios años),  las religiosas Casilda Téllez y Petronila Rodríguez, que arribaron en 1923 para emprender la obra educadora de María Auxiliadora fundando el colegio “María Mazzarello” y sor Adelina Recalcatti, su primera Directora;  amén de tantas maestras que han ejercido y ejercen en ese plantel.  


Sra. Blanca Gallardo Vda. de Adema
con sus hijos Edita y Raulito. 
Transitando la década de 1930, destacaron las normalistas María Oyarzún de Gómez, Amanda Marín Delgado, Mercedes Valenzuela Chandía, Celia Vargas Dagnino de Valdés, Raquel Vidal Álvarez, Milenka Mihovilovic, Raquel Ureta y Judith Soto Díaz. En el área vocacional lo hicieron Magdalena Farto, Julieta Reley Cáceres, Beatriz Iglesias, Julia Melo Robles y Francisca Fuentes Araos, entre otras. Una especial mención merece la maestra María del Pilar Bórquez Gallardo, quien sin ser profesora titulada, formó y educó a miles de natalinos y natalinas en su humilde escuelita ubicada en la calle Valdivia. En 1952 se fundó el Grupo Escolar que con el tiempo pasó a llamarse Escuela Centralizada y posteriormente Escuela Consolidada de Experimentación. Allí enseñaron Eliana Soto Díaz, Teresa Sánchez Andrade, Adriana Velasco, Nubia Vargas Álvarez, Fresia Sepúlveda Grandón, Amelia y Margarita Navarro Arroyo, Sonia Aguilar, Alicia Gómez, Magaly Soto España, Selva Díaz, Zita y Livia Díaz García (Livia fue también escritora y poeta). Más tarde se sumarán otras educadoras al sistema, Rosa Oyarzún, Sonia Caipllán, Rita Lobos Iglesias, Silvia Johnston, Olivia Torres, Alicia Gallardo, Maud Morrison, Matilde Silva Miranda, Candelaria Ruiz, Gladys Schwarzenberg, Eulalia González, Jane Mary Linford, María Isabel González y Leticia Ramírez, por citar algunas de una larga lista de notables maestras. Con la Educación Media Humanista – Científica y Técnico Profesional que comenzó a impartirse en Natales en la década de 1970, asociamos los nombres de Estrella Vargas, Ruth Álamos Quintana, Raquel Sharp, Haydee y Teresa Alvarado Corbett, Amparo Penrroz, Enriqueta Mellao Ojeda, Judith Barrientos Soto, Rosa Cárcamo Dimitropulos, Sonia Acardi, María Almonacid González, entre otras destacadas educadoras. 


La profesora Zita Díaz García y algunas de sus nietas. 
 La actividad política y sindicalista también tienen representación femenina, a saber María Vásquez fue una activa dirigenta militante de izquierda acusada injustamente de ser una de las principales instigadoras en la gran huelga campesina de 1935 en Última Esperanza, siendo relegada a la ciudad de Valdivia y encarcelada (una calle de Natales llevó su nombre hasta 1973). La socialista Francisca Fuentes Araos, tiene el mérito de haber sido la primera mujer en la historia de Natales en ser elegida regidora (1953 – 1956) y la única en ocupar, hasta hoy, el sillón edilicio (1956 – 1960). Siete años más tarde, la democristiana Graciela Arias Yáñez será la segunda regidora electa en representación del sexo femenino y más tarde lo harán María Oyarzún González, Antonieta Oyarzo Alvarado y Ana Mayorga Bahamonde. En cuanto al gobierno provincial, desde su creación solo una dama nos ha representado, María Isabel Sánchez López (2006 -2010). Mérito suficiente tiene también la alcaldesa de Torres del Payne Anahí Cárdena Rodríguez, la primera mujer electa en ese cargo en dicha comuna rural que es parte de nuestra provincia de Última Esperanza. Otros nombres que merecen reconocimiento son  los de Adriana Donoso Correa, fundadora y presidenta del Partido Femenino en Puerto Natales el año 1952 y las pastoras evangélicas Irene Calvo de Lizondo, Eva Romero y Elsa Contreras.


Francisca Fuentes Araos, primera mujer en la historia que
fue elegida regidora en Puerto Natales.
 En el ámbito empresarial y turístico basta recordar a las emprendedoras Juanita Vásquez de Figueroa, la primera empresaria del rubro hotelería en Última Esperanza, dueña del viejo hotel “Tres Pasos”, Adelaida Barrientos de Ovando, propietaria del hotel “Los Robles” en el sector de “río  Tranquilo” e Ida Ovando de Mladinic, fundadora de la hostería “Llanuras de Diana”.
   
En el sector salud destacan los nombres de las matronas Baudilia Avendaño de Yousuff, que comenzó su labor el año 1920 (hoy una escuela municipal lleva su nombre), Emilia Sackel Muñoz, Sonia Ulloa y la natalina Porfiria Díaz García. Las auxiliares de servicio Sofía Pinto Sánchez, Laura Barrientos, Adelina Asencio, Elena Catriao e Irma Callahan. Las auxiliares de cocina y de enfermería Doralisa Sánchez y Rosa Oyarzún respectivamente. Las funcionarias Marta Picón, Beatriz Arteaga, Juanita Morrison y Nora Gálvez. Las practicantes Teresa Norambuena, Raquel Álvarez e Irma Torteroglio. Las  Doctoras Blanca Castillo y Marcela Grunert. Amén de muchas otras hospitalarias que ayer y hoy dieron y dan lo mejor de sí en beneficio de la salud de los natalinos.  


Familia Díaz-García: podemos ver a la matrona Doña Porfiria Díaz García
junto a su esposo Francisco Nettig. 
 En el mundo de las letras y la poesía nos encontramos con Flor de la Acracia, seudónimo de una destacada escritora y columnista del antiguo periódico “El Esfuerzo” que hacia 1935 escribió un notable artículo titulado “Mujer Proletaria”; la natalina Marcela Muñoz Molina, autora de varias obras entre las cuales  se destaca “Poema para no matar”; Rebeca Díaz Bustamante, “Presentimiento”, “Viajero”, “Apasionada” y “Cada día sale el sol”, son algunos títulos de sus poemas; Katherine Kingma escribió los  poemas “Creación”, “Mi niño”, “Piel” y “Retrato de un farsante”; la maestra Jane Mary Linford y sus escritos “El regreso de Maurora”, “No es pecado quererte” y “Hasta pronto amor”; Enriqueta Millao Ojeda, autora de “Haragana”, “Idilio” y “Nuestros miedos”; Moraima Huentelicán se inspiró con “A veces pienso”, “Rumores espías”, “”Cigarrillo”, entre otros poemas; la pluma de Marisa Navarro Bermedo y sus poemas “Insistencia”, “Primer amor” y “Creaciones”; María Ulloa Ulloa publicó sus poesías “Todo pasa”, “Fertilidad” e “Ira”; la escritora Rina Díaz Jiménez tituló algunos de sus poemas “Hoy día estoy apurando el tiempo”, “Era el silencio” y “El silencio se hizo eterno”; dilatada trayectoria literaria tuvo también la educadora Livia Díaz García, autora de “A Gabriela”, “Mosquito” y “Tu guitarra y mis sueños”, entre otros poemas. Otra reconocida exponente de la literatura y la poesía es Claudia Aguilar ha escrito varias obras, “Luna llena” es una de ellas; también la voluntaria de la Cruz Roja María Isabel Núñez se ha destacado en el último tiempo escribiendo y declamando poesías junto a Karina Barontini Guerrero, quien publicó recientemente “Trozos de poesías al viento”, y por cierto la galardonada Faride Zerán, destacada periodista, escritora y académica radicada desde muy joven en Santiago, reconocida por las autoridades municipales como hija ilustre del Centenario de Puerto Natales el pasado 2011.

Poeta Marcela Muñoz Molina
De la música y del canto fueron y son dignas representantes las hermanas Rosa e Iris Mayorga; Reyén e Imay Rivas Fierro; Delfa Ojeda Díaz (la Palmenia Pizarro natalina); Rosita Sánchez Silva y en el último tiempo la joven Camila Cárcamo Torres (la “Rancherita”) y la folclorista Alejandra Yáñez. Especial reconocimiento merecen también las voces emergentes de Claudia Gutiérrez; Andrea Muñoz y Jessica Terucán (cultoras del género romántico); Anita Alvarado con su estilo ranchero – romántico; Toña Rodríguez es una intérprete romántica y salsera, y Karina Barontini que escribe y canta sus propios temas. En este breve recuento siéntanse aludidas también todas aquellas voces femeninas, hijas de esta tierra, que a través del tiempo han integrado conjuntos y coros en nuestra ciudad.

En materia de entretención y diversión la Fiesta de la Primavera fue en épocas pasadas un importante evento de participación, unidad y sana competencia entre los natalinos. Este evento se llamó también Juegos Florales y a partir de 1950 Carnaval Natalino. En cada versión la alegría y el entusiasmo eran los principales componentes de la fiesta, entre las damas que alguna vez portaron el cetro de reinas se recuerdan a Raquel Álvarez Coste (la primera reina de la primavera elegida en 1924); Olivia Scholer; Esther Iglesias Álvarez; Marina Morales López; Olga Díaz Barrientos; Lidia Imperatore; Bruna Mattioni Predulin; Sara Alí Chelech; Nelly Quincoses; Nubia Aracena Yates; Aurora Fueyo Gafo, Irene Ojeda Miranda; Nelly Sierpe Barría; Ehamma Zeidán Mansilla; Elvira Delgado; Rebeca Hansen Zeidán; Soraya Zalej Arteaga; Angélica Navarro Cárcamo y otras ilustres señoritas que con su juventud, alegría y entusiasmo marcaron épocas.


Básquetbol de mujeres en Puerto Natales.
En el deporte no ha sido menor la participación y los logros alcanzados por las féminidas natalinas. De hecho en los albores de la fundación de nuestro pueblo van naciendo numerosos clubes sociales y deportivos que incorporan una Sección Femenina, algunas de estas continúan vigentes hasta el día de hoy, como el Club “Natales”, fundada en 1931 por un grupo de reconocidas damas natalinas, entre ellas Cremilda Vargas de Torteroglio, Carmen Soto de Sobarzo, Adela de Lértora, Orlanda Álvarez y Margarita Corbett Navarro. El Club “Bories” hizo lo propio en 1934 con 103 socias, siendo su primera presidenta la Sra. Blanca T. de Díaz, décadas después hacia 1988 destacaron en este club las dirigentas Hilda Viano Santos, María Vargas Osorio, María Andrade Soto y Mirta Rueda Ojeda.  El Club “Esmeralda” formó su rama femenina en 1948 y en 1952 el Club “Frigorífico Bories”, con su presidenta doña Francisca Cárdenas. Más tarde lo hará el Club “Estrella del Sur” y otros similares. De esta manera, no es de extrañar que a través de nuestra historia tengamos a notables exponentes en las diferentes disciplinas deportivas, como la joven Irma Leal, ciclista de grandes condiciones que en 1941 se tituló campeona regional en su serie venciendo a las mejores pedaleras de Punta Arenas. Cuatro años más tarde, en enero de 1945, las hermanas Elena y Nora Rada Donath, de 15 y 16 años, realizaron junto a su padre y hermano el primer raid ciclista al Paine, partiendo desde el hotel Rubens. Iniciada la década de 1950 el “Tres Pasos Pedal Club”, registraba entre sus ciclistas a Graciela Parra, Silvia Oyarzún, Nuri Chelech, Graciela Quilodrán, Luba Herrera, Marlene Jara, Cecilia Cruz y Armanda Díaz. Avanzado el tiempo, a fines de 1980, se distinguían a las pedaleras natalinas Vanesa Gómez, Catina Bravo, Mariela Sobarzo, Danissa Galindo, María Brevis, Carina Martínez, Rosa Igor, Noelia Mansilla, Alejandra Cárcamo, Mónica Vera, Flor Pérez, Lidia Soto, Verónica Pérez y Carola Carrasco.  

A mediados de la década de 1940  el basketball femenino deleitaba a la fanaticada local con equipos como el de la Escuela Vocacional, integrado por las jugadoras Nery Mansilla, Ángela Pérez, Flora Aguilar, Azucena Gálvez, Ida Medina y Fresia Rivera Valdés. El Club Deportivo Natales, con su equipo campeón el año 1945 y sus jugadoras Sara Alí, María Otilia Velásquez, Olga Díaz, Rita Vivar y Ángela Nejasmic. Otras exponentes del baloncesto en este club fueron Juana y Felicia Burgos, Dora Wegmann, Ruth y Alicia Álvarez, Estela Fernández, Ester Lukaschewsky, Rosalía Kingma, Dita y Mireya Sobarzo. Lo propio hacia el Club “Bories” con sus jugadoras Mila y Adelina Elgueta, Porfiria Díaz, Delia Chávez, Cira Valenzuela, Flor Godoy, María González, Regina Vera, Juana Miranda, Ida Díaz, Luzmira Elgueta  y Tita Morales. Otras connotadas deportistas fueron Olga Ojeda Moya y Rebeca Mac Lean. Transitando los ochenta destacaban en el baloncesto local las jugadoras Eva Contreras, Gloria Navarro, María Sobarzo, Estela Águila, Angélica Wolf y las hermanas Angulo, Fernández, Díaz y Gessel, entre otras notables exponentes de este deporte. En la década de 1950 se hicieron notar en los diferentes clubes locales los equipos de remo femenino, que competían entre si en fechas y festividades importantes y donde señoritas del pueblo se lucían bogando por las aguas del canal Señoret o laguna Figueroa, principales escenarios de estos eventos.

En las últimas décadas la práctica del tenis de mesa ha tenido a destacadas representantes a nivel local, regional y nacional. A saber, en la década de 1970 destacaba Alejandrina Cortés, la mejor exponente del ping – pong natalino de entonces. Décadas después hicieron noticias Valeska Ojeda Ojeda y Camila Alarcón Ojeda, ambas se titularon campeonas de Chile en dobles en la serie pre – mini en el Campeonato Nacional de Vilcún, realizado el año 1999, y posteriormente el año 2008, la tenimesista Yessenia Jara Fonseca obtuvo el primer lugar por equipos a nivel nacional en los juego del bicentenario realizados en Santiago de Chile. En materia dirigencial cabe destacar a las señoras Ana Subiabre Oyarzo y Rosa Ojeda Caucamán
   
En cuanto a vida societaria, Magallanes es una región especial comparada con las del resto del país. Dentro de este espíritu societario de comienzos del siglo XX cabe destacar el mutualismo, como agente de organización altruista y proletaria. El 24 de septiembre de 1922 nació la Cruz Roja de Mujeres, para la historia quedaron gravados los nombres de sus fundadoras: Celsa Valdés de Rivera (su primera Presidenta); Herminia Asencio de Mulatti (Secretaria) y las colaboradoras de entonces Sara Subiabre de González, Mauricia Novas de Sánchez, Emilia Vera de Ojeda, Catalina Glod de Salinas y Juana y Adelina Asencio González. Más tarde se unirán a esta noble institución otras insignes servidoras como María Cuevas de Kruger, Cremilda Vargas de Torteroglio, Inés Muñoz de Cerro, Amalia Álvarez de Iglesias, Carmen Soto de Sobarzo, Isabel Velásquez de Velásquez, Juana Arteaga de Vivar, María Castañón Iglesias, Lidia Iglesias Álvarez, hasta llegar a la  actual presidenta, la Sra. Sara Barrientos López, entre muchas otras damas de espíritu altruista que sirvieron y siguen sirviendo a la institución y la comunidad.
    
En 1940 se creó la Sociedad de Madres de Familia, pro Defensa del Hogar. Destacaron a través de los años las socias Avelina Zamorano de Iturriaga, Mauricia de Sánchez y Carmen Soto de Sobarzo. Tres años más tarde, el 28 de enero de 1943, se funda la  Sociedad de Socorros Mutuos Femenina “María Menéndez de Campos”, entre sus abnegadas socias destacaron Isabel Velásquez de Velásquez, Nataclovia Cárdenas de Barría, Inés Muñoz de Cerro, María Cuevas de Kruger, Rosario Pérez de Vera, María Bianchi de Fernández, Juana Arteaga de Vivar, Herminia Hernández de Bravo, Palmira González de Díaz y Arsenia Oliva.      

Otra benemérita institución natalina fue la Agrupación Femenina Bomberil “Antonia Godoy de Morano”, fundada el 20 de agosto de 1966, con 60 socias firmantes, de las cuales citaré a Ernestina Cárdenas Vda. de Fernández, Flor Aguilar de Vásquez, Zulema Ojeda de Aracena, Lidia Mansilla de Hurtado, Josefina Velásquez, Estelvina Mayorga, Ruth Vásquez Callisti, Blanca Ulloa Bahamondez, Hilda Mansilla de Morrison, Sonia Mansilla, Lily Morrison Mansilla, Hilda Parra de Mansilla, Patricia Vera de Márquez, Silvia Morano de Laguarda y Rosa Oyarzún  de Barrientos. Transitando esta misma década y en el plano judicial, comentados eran los inapelables fallos dictados por la recordada jueza Rosa Vera Barrientos, reconocida abogada y mandamás, por muchos años, en los tribunales locales.


La jueza Rosa Vera Barrientos y su secretaria Lidia Paredes.
Los años pasaron y Puerto Natales sufrió una serie de transformaciones que lo convirtieron en ciudad. El cierre de fuentes laborales como los Frigoríficos “Natales” a mediados de 1940 y “Bories” en la década de 1970, obligaron a muchos jefes de familias a buscar nuevos horizontes en el vecino Yacimiento carbonífero argentino de Río Turbio, dejando a sus esposas en el hogar a cargo de los hijos, muchas veces con el  deber de cumplir el doble rol de padre y madre a la vez. En rigor histórico hay que decir que desde siempre estas mujeres han sido protagonistas, junto a sus compañeros, de los buenos y malos momentos vividos por el citado mineral. Nombrar a cada una de ellas es imposible, no obstante convendrá decir que el día 24 de abril de 1994 se formó en Puerto Natales la “Agrupación de Esposas de Mineros”, inicialmente integrada por 80 socias. Uno de sus directorios constituido el año 2004 estaba conformado por las siguientes señoras: Presidenta, Orita Teca Lepio; Vicepresidenta, Sonia Ojeda Levicoy; Secretaria, María Barría Godoy; Prosecretaria, Nubia Trujillo Trujillo; Tesorera Carmen Oyarzo Cárdenas; Protesorera, Adriana Paredes Gómez. A este listado, cave destacar el nombre de María Oyarzún González, activa dirigenta y ex Presidenta del Centro de Mineros “Río Turbio”.

El quehacer y la actividad noctámbula también tuvo y tiene a sus dignas representantes, valientes, decididas y emprendedoras  mujeres que supieron y han sabido guiar sus negocios divirtiendo a la siempre activa y a veces complicada bohemia natalina; Rosalía  Melo Robles, María Chávez, Candelaria Catriao González, Juana Ruth Romero González, Marta Jiménez Osandón ("la Magaly”), las “tíasCristina, Sonia y Vilma Garay, son nombres registrados en la memoria colectiva de los natalinos.  

En esta breve reseña histórica, es menester destacar a la siempre laboriosa y pujante mujer chilota y su indiscutible aporte entregado al crecimiento y desarrollo de nuestra comunidad desde su fundación. Citaré algunos nombres de estas abnegadas mujeres del archipiélago que llegaron con sus familias o siguiendo a sus hombres y se quedaron para siempre en este apacible suelo austral. Entre miles bastará con citar a las antiguas vecinas María Miranda Cárcamo Vda. de Silva, Bernardita Ojeda, Elfa Miranda Vda. de Silva, Antonia Rogel Vda. de Oyarzún (mi abuela), Juana Montiel de Carimonei, Ermelinda Chacón de Osorio, Delfina Paredes de Pacheco, Rosario Calisto de Prado, Estelvina Vargas de Riquelme y Purísima Aro de Vidal.  

No cabe duda, podría seguir nombrando a muchas más féminas ilustres que han contribuido hacer grande a Natales. Por ahora bastará con este botón de muestra. Eso sí, cerraré esta breve crónica destacando a las agentes culturales, Zulema Ojeda Moya, María Mireya Tapia y Olga Utrovicic. A la vecina Nora Aguilera, reconocida lectora, estudiosa y autodidacta y a las dirigentes vecinales Telma Bustamante, Sonia Quinán, Gaby de Freitas, Ana Paredes e Hilda Pinda.      

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