domingo, 27 de noviembre de 2016

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A Fidel lo que es de Fidel

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Por Miguel Mazzeo

Fidel.

Este nombre es un palimpsesto que condensa seis décadas de luchas populares contra el poder despótico del capital y los sueños emancipatorios del mundo periférico, pobre y explotado.
F-i-d-e-l.

Esas cinco letras convocan como por arte magia los anhelos y las reivindicaciones de los justos y las justas del mundo entero. Nadie puede afirmar lo contrario. Salvo que sea reaccionario, torpe sectario, individualista obsesivo e infecundo, turista éticamente irresponsable, incauto, arrepentido; víctima de alguna “confusión democrática” y de las mistificaciones promovidas por el imperialismo y las clases dominantes; o, simplemente, ignorante y/o alienado, presa fácil para los discursos hegemónicos y otras narrativas impiadosas.

El Comandante Hugo Chávez Frías dijo una vez: “A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César. A Fidel lo que es de Fidel…”.

Más allá de algunos rigores monolíticos, más allá de los claroscuros, Fidel es la cifra de la utopía del cambio sistémico y de la resistencia a las políticas neo-coloniales. Fue y es un ejemplo de resistencia al hostigamiento y las agresiones de la principal potencia capitalista, racista y belicista del mundo, al más impiadoso bloqueo imperialista, a lo que Maurice Duverger llamó alguna vez una política de “fascismo exterior”. Fidel fue siempre un ejemplo de dignidad y de solidaridad. Y con él y por él Cuba fue y es epicentro de la dignidad de los pueblos del mundo. Mientras que, en el Norte, los sucesivos gobiernos y los sucesivos criminales de guerra, desde Dwight Eisenhower a Barack Obama, hicieron de los Estados Unidos el epicentro de la barbarie y la arrogancia (ejercidas tanto en el orden externo como en el interno), de una política que plagó, a Nuestra América y a otras regiones de la periferia, de “miserias a nombre de la libertad”, tal como profetizó Simón Bolívar.

Fidel y los personeros del imperio remiten a atmósferas morales antagónicas. El Subcomandante Insurgente Marcos afirmaba en 2003: “Se dice Cuba como se dice dignidad”.

Nosotros agregamos: también se dice Fidel como se dice dignidad. Por supuesto, Fidel también es el nombre de una revolución con arraigo popular y con la convicción de construir un mundo nuevo, una sociedad diferente a la del capital. A pesar de los condicionamientos estructurales no superados, a pesar de las muchas frustraciones en el largo proceso tendiente a la construcción de una vía anticapitalista, a pesar de lo que Silvio Rodríguez denominó “la exhaustiva seguridad de nuestro socialismo”, el pueblo cubano, se conservó como uno de los pueblos más puros, abnegados y generosos de la tierra, un pueblo de patriotas, de revolucionarios y revolucionarias. Un pueblo que nunca se singularizó imitando, que resistió y resiste al dogmatismo, que soportó el retroceso del período especial (y sigue soportando algunos de sus efectos persistentes), y que jamás renunció a sus raíces, aún bajo contextos de fuertes presiones tendientes a la adopción de un cuerpo cerrado de doctrina. Sin dudas, ese pueblo aprendió a ser menos indulgente con los discursos y prácticas oficiales y menos tolerante con el mimetismo, de cualquier signo. En ese pueblo tenemos que buscar a Fidel y no en los elogios rituales.

Por suerte el pacto entre el pueblo cubano y Fidel logró rebasar las mediaciones burocráticas, los lenguajes administrativos y los enmohecidos manuales soviéticos (los “ladrillos” de los que hablaba el Che). No podría ser de otro modo, porque Fidel es una figura clave para entender por qué el socialismo, como sostenía Armando Hart, se convirtió en “sueño, carne y espíritu de los cubanos”. Ese vínculo entre el pueblo cubano y Fidel supo custodiar algunas claves libertarias que mantienen inalterada su vigencia y que esperan ser rehabilitadas, resignificadas y proyectadas permanentemente. Hablamos de las claves estrictamente martianas, es decir: humanistas, antiimperialistas, hablamos del programa “ultra-democrático” como lo llamó Julio Antonio Mella en su lúcido ejercicio precursor de la articulación entre nación y socialismo. La tenacidad y la enorme humanidad del pueblo revolucionario cubano, puesta a prueba una y mil veces, y que Fidel expresa como nadie, es el insumo principal para actualizar, para renovar el imaginario revolucionario cubano, para revitalizar las estructuras de poder popular, para dinamizar la larga transición cubana al socialismo y evitar que se convierta en una transición acelerada a la mercantilización.

El proceso de estatización de la Revolución Cubana (del socialismo cubano, del marxismo cubano) con su proliferación de estructuras altamente codificadas, con sus pantanos culturales, ideológicos y políticos, puede ser criticado con razones muy valederas. Es más, creemos que, desde un horizonte emancipador honesto y consecuente debe ser criticado dialécticamente; es decir, sin negar los aportes liberadores más significativos. El marxismo debe utilizarse también a la hora de analizar/valorar críticamente la práctica socialista. Es más, prescindir del marxismo en esta faena impostergable contribuye al enterramiento de la utopía socialista. No todo el sentido común de la izquierda es “buen sentido”. Además, quienes pensaron (y piensan) la sociedad socialista exenta de contradicciones no le hicieron ningún favor a la causa del socialismo, todo lo contrario. Las mistificaciones para eludir los dilemas que desgarran a los militantes populares siempre tienen un fondo conservador y hasta reaccionario. Además, siempre que el conformismo y la revolución se llevan bien, es porque algo anda mal.

Ahora bien, creemos que ninguna crítica en clave emancipatoria puede relativizar la significación histórica de la Revolución Cubana sin precipitarse en una actitud muy parecida a la deserción. Luego… ¿en cuántos Estados del mundo priman los criterios de solidaridad y cooperación por sobre los criterios de mercado? Cuba fue (y todavía es) uno de los escasos sitios en el mundo donde los valores humanos no se admiten sólo como ficción. Y no hubo naufragio o bloqueo que alterara esta condición. ¿Acaso existe en el mundo un pueblo que, como el cubano, presente rasgos tan marcados de una cultura distributiva e igualitaria? ¿Cuántos Estados, cuántos pueblos, están prestos a apoyar, sin retaceos de ninguna índole, a cualquier fuerza de signo anticolonialistas, antiimperialista y anticapitalista que levante la cabeza en cualquier rincón del planeta? Apoyar aquí es: entregar la propia riqueza, no lo que sobra, como dijo Fidel alguna vez. Literalmente, es sacarse el pan de la boca para que otro, en la otra punta del planeta, recobre su dignidad. ¿Cuántos pueblos desarrollaron esa conciencia que sólo aflora cuando se asume la responsabilidad de luchar por la liberación de otros pueblos? Cuba, promotora de las diversas culturas de liberación, ha sido la antítesis exacta del “fascismo exterior” de los Estados Unidos.

Los anacronismos políticos (la matriz centralizada del socialismo, por ejemplo) y las opacidades culturales que arrastra el sistema cubano, el hecho de que fuera concebido para otra época histórica, el adormecimiento de la dinámica de las incitaciones, no le impidió y no le impide cumplir con roles históricos que, en ciertos planos, siguen siendo de vanguardia.

Cuba no ha cesado un instante de poner en tensión al poder hegemónico mundial y la política global del Imperio. Esa persistencia es mérito invalorable de Fidel y del pueblo cubano. Asimismo, sigue existiendo una simbiosis descarada entre los enemigos de la Revolución Cubana y los enemigos de la Revolución de Nuestra América. (Que es lo mismo que decir: enemigos de la independencia de Cuba y enemigos de la independencia de Nuestra América).

Decir que Fidel fue y es un gran estadista es quedarse muy corto. Fidel supo ser el nombre de la utopía realista en el mundo periférico. Fue el arquitecto principal del espacio utópico más importante del mundo en la segunda mitad del siglo XX. Un espacio que habilitó las fantasías heroicas más maravillosas. Un espacio que supo ser, según los contextos, tan real como simbólico o más simbólico que real. Pero siempre necesario e imprescindible como referencia vivificadora para los hombres y las mujeres que, en cualquier rincón del planeta, resistían, luchaban y soñaban.

Ciertamente, Fidel no tuvo otra alternativa que conservar ese espacio utópico en la más absoluta soledad, en medio de la dispersión de las fuerzas populares derrotadas en el resto del mundo, en una ínsula subdesarrollada, excluida, bloqueada y en medio de un inmenso océano de capitalismo envalentonado por lo que parecía su triunfo definitivo e irreversible.

Nunca hay que olvidar que Fidel y el pueblo cubano tuvieron que ingeniárselas para conservarse al frente del proceso de emancipación del capitalismo y al mismo tiempo garantizar la reproducción social en las peores condiciones materiales y geopolíticas.

Durante las décadas del letargo neo-liberal, Fidel tuvo que ser el único “diablo”. O se vio obligado a compartir la condición “diabólica” con figuras desprovistas de toda proyección civilizatoria, incluso tuvo que convivir con diablos en pequeña escala o efímeros. Nunca dejó de ser el gran diablo del siglo XX, aún en el punto de máxima reducción del campo de maniobras y de máximo deterioro de la solidaridad externa. Esa soledad explica, en parte (y sólo en parte), que ese espacio saliera un tanto abollado, con sus dotes arquetípicas y heréticas menguadas y sin la capacidad seductora de otrora. Como no podía ser de otro modo, Fidel fue instigador del otro gran diablo, el principal diablo en lo que va del siglo XXI (y que se nos fue demasiado pronto): Hugo Chávez.

A pesar de las diferencias respecto de los trayectos y las estrategias emancipatorias actuales –y, posiblemente, futuras– la Revolución Cubana y Fidel son y serán una estación fundamental de la revolución en Nuestra América, una referencia insoslayable.

Vale decir también que si el mundo no fue estrictamente unipolar hace algunas décadas, si los extirpadores de utopías no lograron un triunfo absoluto, si el poder hegemónico del capital no logró transformar toda la mentira en verdad, si la moral de los luchadores y los revolucionarios conservó algunos pedestales, si el futuro no cayó en la desgracia más absoluta, fue por Fidel y por el pueblo cubano. Fidel y el pueblo cubano fueron la última trinchera que evitó que regresión política y cultural impuesta por neoliberalismo haya sido más devastadora de lo que fue.

Sin Fidel y sin el pueblo cubano, sin el deseo, el entusiasmo y la audacia de ambos, posiblemente hoy no se hablaría de “tendencias” o “transiciones geo-económicas a la multipolaridad”, del posible inicio de un “ciclo alter-mundialista”, de “programas mínimos anticapitalistas”, de la reconfiguración de las relaciones Sur-Sur, o de la emergencia de un nuevo paradigma emancipatorio (que, en muchos aspectos, es sustancialmente diferente al cubano histórico).

Sucede que también esa capacidad para sobrellevar la soledad y para conservar una parte de la axiología revolucionaria más valiosa, para salvarla del naufragio y permitirle que llegue a otra orilla; en fin, esa obstinación formidable a la hora de conservar el optimismo de la voluntad, explican la permanencia del castrismo como movimiento internacional antiimperialista y emancipador.

Fidel fue el héroe de mil batallas a favor de la humanización. Eterno luchador contra las lógicas mercantiles y la oquedad filantrópica, contra la política enajenada, contra la alienación cultural. Su figura resumió a lo largo de seis décadas todas las resistencias contra las diversas expresiones de la barbarie del etnocentrismo occidental y contra el despotismo capitalista.

Existen aspectos del liderazgo de Fidel que no pudieron ser mellados por la vejez y la rutina.

Fidel sigue siendo el patriarca del anticolonialismo, una bandera de esperanza de los desposeídos y las desposeídas contra la voracidad de un sistema depredador.

Fidel es el nombre del internacionalismo en su expresión más alta. El internacionalismo que abreva en Simón Bolívar, en José Martí y en las mejores versiones del “internacionalismo proletario”. Un internacionalismo generoso y concreto, jamás ingenuo y mucho menos declamatorio.

El dominicano Pedro Henríquez Ureña decía –¡en 1936!– que el pueblo cubano, en su rebeldía de casi un siglo, era el que más horas y más vidas había ofrendado por la libertad. Fidel y buena parte de la “Generación del Centenario” supieron recoger esa herencia, la conservaron, la perfeccionaron, la proyectaron.

Fidel es el nombre de lo que posee la capacidad de ver el triunfo en la derrota, desde el Moncada hasta –seguramente– el último aliento. Fidel es la voluntad que no sabe de vacilaciones.

Fidel es el nombre de lo que no quiso ser modelo pero siempre fue ejemplo. “Nadie sabe realmente como construir el socialismo”, dijo alguna vez, no hace tanto. Fidel es el nombre del espíritu desmitificador.

Fidel es punto de referencia imprescindible para quienes dedican sus días a sembrar la conciencia colectiva solidaria, a amar y a fundar, al decir de José Martí.

La voz grande y briosa de Fidel sobrevivirá a los lacayos y a los reformistas, a los títeres tele-comandados, a cualquier moda “post”. Sobrevivirá a todas las agendas imperialistas. Sobrevivirá a los hipócritas que se preocupan por los derechos humanos en Cuba al tiempo que maquillan (¡o celebran abiertamente!) el poder de las cosas sobre las personas, las tropelías del capitalismo “democrático” y del Estado burgués en el resto del planeta. Sobrevivirá también a los pragmáticos (dentro y fuera de Cuba), predispuestos a las concesiones a cualquier precio, admiradores de modelos anacrónicos y pseudosocialistas como el vietnamita o el chino. Sobrevivirá a los esquemas de los burócratas. Sobrevivirá a la hojarasca, al rebullicio, a las requisas, a los fiascos y a los resabios. La voz prodigiosa e intransigente de Fidel sobrevivirá definitiva, combativa y resistente, por los siglos de los siglos.

Fidel persistirá como significante funesto para todo molde imperialista y neocolonialista, como significante saboteador del poder de la mercancía y la voracidad de la acumulación primitiva. Permanecerá como el nombre de la realización de lo inefable, al decir de Goethe.

Fidel flotará siempre sobre esta tierra, lo respiraremos en cada selva, páramo montaña, en cada suburbio, barriada y fábrica de Nuestra América, en cada periferia pobre y oprimida del mundo.

La humanidad conmemora los 90 años de uno de sus quijotes más emblemáticos. La utopía de Nuestra América celebra los 90 años de uno de sus principales comandantes.

lunes, 18 de abril de 2016

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El Chueco y la Vieja

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Por Pepito El Breve
La primera vez que Carlos Alberto Audicio Carrillo traspasó el paso fronterizo de Monte Aymond e ingresó clandestino a Chile para ver a sus padres, lo hizo conduciendo un camión argentino.

Estaba el tanto que hacía unos años, el 12 de octubre de 1973, si mal no recuerda, su juvenil rostro de 17 años fue publicado en el matutino La Prensa Austral de Punta Arenas, como uno de los extremistas más buscados de Magallanes.

Por fortuna se había ido a la Argentina tres días antes, atrás quedaban familia, afectos y sueños, de equipaje portaba la incertidumbre de un chico que nunca había salido de casa y el tango “Adiós pampa mía” que se escuchaba por la radio del bus.

Cuando decidió irse se despidió sus amigos del barrio y compañeros del Liceo Industrial con su acostumbrado “¡Chao Vieja!”. Entre ellos Pablo Jeria y el Jano Olate que, posteriormente, serían detenidos y enviados a Isla Dawson donde fueron de los prisioneros más jóvenes de las barracas hasta el cierre del campo de concentración de la dictadura militar.

Pablo falleció exiliado en Estados Unidos y Jano sigue residiendo en Punta Arenas, reconocido como un destacado deportista y profesor de educación física, es el actual seremi de Deportes.

Al otro lado del alambre, Audicio fue aconsejado que, por seguridad, usara el apellido materno, así era conocido como Carlos Carrillo y ejerció varios oficios desde ayudante de mecánico hasta chofer de camión recorriendo las rutas de Buenos Aires hasta la Patagonia, el vehículo de carga lo salvó, fue su vía de escape.

De esos años guarda marcas imborrables, como ser una familia que dejó cuando decidió retornar definitivamente a Punta Arenas, amistades con las que aún se comunica por Facebook, cebar mate y, por un accidente cargando de fierros el camión, una inconfundible cojera.

Puede ser que en uno de esos tantos viajes por la desolada Patagonia Carlos Carrillo hallara “La Leona”, esa legendaria posada a orillas del río del mismo nombre en la Ruta 40, donde el año 1905 se alojó el forajido norteamericano Butch Cassidy y su banda, luego de asaltar el Banco de Londres y Tarapacá de Río Gallegos, para luego escapar a Chile y seguir a Bolivia donde sería asesinado.

O habrá leído el libro “Los vengadores de la Patagonia trágica”, del historiador argentino Osvaldo Bayer que narra los hechos de 1920 y 1921 sobre la huelga de los peones de las estancias patagónicas quienes liderados por el anarco sindicalista español Antonio Soto Canalejo, se levantaron contra la explotación patronal. Soto, luego que el gobierno argentino enviara desde Buenos Aires un ejército para extinguir el movimiento, huye a Chile y se radica, silenciosamente, en Punta Arenas.

Porque tanto Butch Cassidy como Antonio Soto Canalejo, al igual que él eran fugitivos. Pero Audicio, el lejano oeste solo lo conocía por las películas de la función vermouth en el Politeama y lo que más tenía de bandido era subir con sus amigos “El Cerro de los Ladrones”. O participar con su equipo de la Población Williams en “La Pandilla de mi Barrio”, ese añorado campeonato de futbol de series menores que reunía a jóvenes de los diferentes sectores de Punta Arenas y donde se cuenta que Vladimiro “El Pulga” Mimica, aprendió a relatar partidos.

Con Soto Canalejo, habrían, por cierto, más semejanzas, después de todo era militante de la Juventud Socialista y junto al Jano, estaban entre los encargados de proteger las marchas a favor de la UP.

Hoy Audicio tiene un taller mecánico en la casa que era de su abuela frente a donde están ubicados los nuevos tribunales de justicia, como para recordarle, diariamente, que siendo muchacho con él y otros se cometió una injusticia.

Aún quedan algunos amigos, el Jano suele visitar a menudo el taller. Audicio, fiel a su costumbre, le sigue saludando con un “¡Hola Vieja!” pero como el tiempo no pasa en vano, hay cosas que han cambiado, el Jano responde: “¡Hola Chueco!”.
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Él y los Otros

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Por Pepito El Breve
En lugar de tildarlo poco menos que de traidor, los parlamentarios deberían felicitar al diputado Boric por la crítica a la composición del Parlamento chileno que realizó al diario El País de España. Y agradecerle que, dejando de lado cualquier tipo de narcisismo, cuando en los medios de comunicación se refiere a la mediocridad de los políticos, lo haga en tercera persona plural, es decir ellos o, más bien, los otros.

 Boric, que al igual que los parlamentarios de zonas extremas del país sufre el centralismo agobiante, en su calidad de diputado por Magallanes dijo que el Parlamento representa a una élite santiaguina y de clase alta.

Palabras que son más valiosas proviniendo de Gabriel, con nulo resentimiento social, ya que si bien no nació en cuna de príncipe, menos en cajón proletario, sí vino al mundo en la lujosa, más no ostentosa, cama propia del buen vivir de algo más que un burgués. Y que en su linaje se cuente de lo más selecto de la DC regional, un muy cercano tío suyo fue intendente y otro tío abuelo Obispo, además de educarse en las aulas del exclusivo British School de Punta Arenas.

Pero él, es la excepción, y aunque ser autocrítico consigo mismo enriquece al ser humano, sus pares del congreso no lo comprendieron y solo se limitaron a ver en sus dichos un ánimo de desclasado.
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La gracia del Oso

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Por Pepito El Breve
Por años los realizadores de cine buscaron, infructuosamente, crear la Opus Magnum sobre los años de la dictadura chilena, eso sí más que triunfar en Hollywood, ese burdo cine de entretención yanqui, su ideal era Europa añoraban romper taquillas en Venecia, Cannes y Berlín.

 Algunos pensaron que ello se había logrado con el documental “La batalla de Chile”, luego vino “La Frontera” y la más reciente “No”, pero estas nunca estuvieron a la altura de las trasandinas “La noche de los lápices”, o de las dos ganadoras del Óscar “La historia oficial” y “El secreto de sus ojos”, que a su manera enfocaban el periodo del Proceso Militar argentino. Y ni siquiera de la mexicana “La Ley de Herodes”, esa tragicomedia sobre la corrupción del PRI en los años cincuenta.

Hasta que una cortísima película chilena de monitos animados alcanzara un reconocimiento planetario, ganara el Oscar y, curiosamente, la metáfora de un oso capturado para trabajar en un circo, se alce como la mejor representación cinematográfica nacional de la crueldad de la dictadura gorila.
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Reír para no olvidar

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Por Pepito El Breve
En la mitología griega Momo, hijo del sueño y de la noche, era el dios de las burlas y de las agudezas, satírico a más no poder, nada ni nadie era perfecto a sus ojos, hasta los inmortales eran objeto de sus punzantes burlas.

Se cuenta que Momo lamentaba que Vulcano no creara al hombre con una ventana en el corazón para que pudiesen verse sus más secretos pensamientos, y, obviamente, él pudiera mofarse de ellos.

Dioses, ninfas, héroes y mortales se molestaban con Momo, aunque no hay registro que producto de sus burlas aconteciera una hecatombe o que el Olimpo se desplomara, fue igualmente expulsado de la morada de los dioses.

Desde entonces hay quienes le ven caminar por la corteza terrestre, como Tilusa, claro está que el payaso triste chileno lo hacía en busca de palomas mientras que Momo para capturar las almas de los mortales, con especial predilección por la de los humoristas.

Aquello y no otra cosa es la razón de la procacidad de las jocosas rutinas festivaleras que para el espectro político son atentatorias contra la Seguridad Interior del Estado, no obstante los amargados de siempre consideren que son meras repeticiones de chistes viejos.

Porque aunque la risa sea un elixir de la vida y actúe también como remedio para soportar las penurias de la misma, no sabemos hasta ahora que por culpa de reírse a carcajadas se produzcan radicales transformaciones sociales, ya que si con un chiste se cambiara el mundo eso sería para morirse de risa.

A lo más puede acontecer lo que graficó Nicanor Parra en aquel artefacto donde un famélico guerrillero expresaba: “Compañeros en estos 10 años de revolución hemos comido poco pero no se puede negar que nos hemos reído bastante”.

Así y todo persisten los que viven su militancia política con una religiosidad propia del clero, para ellos hacer humor político constituye un blasfemia y estarían dispuestos a propiciar tanto una ley del Derecho al olvido con el fin de que se penalice al que traiga a la memoria sus barbaridades, como una norma para que las empresas sanitarias se vean obligadas a incorporar el agua potable además de flúor unas cuantas gotas importadas del río Leteo.

Tales propuestas políticas serían transversales, con trámite legislativo de suma urgencia, y de aprobación asegurada, ya que retomando la antipoética comicidad parriana: “La izquierda y la derecha unidas jamás serán vencidas”.

Si bien nunca he estado en el festival de Viña del Mar, este año estuve en el festival del Lago Argentino en El Calafate, ese lugar del mundo de la ex mandataria transandina Cristina Fernández, donde tiene unos cuantos ranchitos.

Calafate es una ciudad de 16 mil habitantes, distante por vía terrestre a cinco horas de Puerto Natales. El evento se organiza hace unos años, coincidente con el bautismo del Lago Argentino, dura siete días y un público de 25 mil personas repleta el anfiteatro al aire libre, obra inaugurada por la propia Cristina en enero del año 2015.

En la placa conmemorativa se lee ““Nos quieren tristes porque los pueblos deprimidos no vencen…Nada grande se puede hacer con la tristeza”, pensamiento de Arturo Jauretche, un intelectual argentino que sacó del olvido el kirchnerismo.

El Festival es gratuito cuando se presentan grupos nacionales y se cobra un precio módico diferenciado entre residentes y foráneos cuando se presentan artistas internacionales, no hay lugares privilegiados y tendrá la mejor ubicación quien llegue primero.

Aclaro que viajé con mi familia para disfrutar la actuación de la banda de rock Rata Blanca, sin embargo tuve que acompañar a mi mujer e hijas a las de Chayanne y Ricky Martín, pero esos días lo hice bien camuflado, porque se repleta de magallánicos, alguno podría reconocerme, corría riesgo mi pose metalera y andarían tomándome para el chuleteo.

Como no hay humoristas para no aburrirme me entretuve escuchando las bromas que se hacían un par de tipos con acento argentino sentados a mi lado, que por su rasgos debían de tener parientes chilenos, se burlaban porque uno era militante macrista y el otro peronista.

Además del Festival uno puede viajar 50 kilómetros y estar face to face con el glaciar Perito Moreno, o bien a 9 kilómetros de Calafate visitar el sitio arqueológico de Punta Walichú y ver in situ auténticas pinturas rupestres o, si se está de ánimo, recorrer 230 kilómetros hasta El Chaltén, uno de los más nuevos pueblitos de la Argentina fundado con el fin de asentar soberanía en pleno litigio fronterizo por Laguna del Desierto, y poder apreciar que las diferentes autoridades chilenas descuidaron la Patagonia, lo cual más que risa da pena.

Calafate, como ciudad argentina que se precie, tiene una surtida librería, adquirí un ejemplar del libro “Voltaire contra los fanáticos” escrito por Fernando Savater tras la masacre de Charlie Hebdo, una selección de sarcasmos y agudezas de Voltaire, lo cual para un burro como yo constituye un verdadero tesoro, permite acercarme de manera breve a la obra de quien es considerado el primer intelectual moderno.

A mi regreso a Natales escuché a dos adolescentes comentar la performance de los humoristas de Viña, concluyendo que si hoy alguien quiere hacer reír debe contar chistes de políticos, lo cual debiera tener contentos a los políticos porque si bien para la juventud la actividad política no es para nada atrayente a lo menos resulta graciosa.

Sin saberlo esos jóvenes estaban cerca de Voltaire, porque para el filósofo francés: “El único partido razonable en un siglo ridículo es reírse de todo (…) he tomado el partido de la risa y quiero morir riendo”. Así entonces hubiese sido más atinado que la Presidenta para expresar su buen estado de ánimo y el éxito de la dieta veraniega, más que una cumbia colombiana, como está la situación en la Araucanía, hubiera bailado un purrun. Aun cuando estaba decidido a seguir explayándome fui interrumpido por mi hija Natalia: “Papá no puedes ser así ¡mira como está de desordenada la casa!”, y en lugar de estar tecleando, acabé pasando aspiradora y lavando los platos, pero aquello no se los contaré ni en broma.
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Mejor una de monitos

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Por Pepito El Breve

De Palacio informan que se asignarán recursos para la filmar en formato documental una memoria visual de la gestión de la mandataria, lo cual fue inmediatamente cuestionado por sectores de la oposición e independientes. Para evitar las críticas era preferible optar por un formato diferente ya que el largo metraje si es documental se torna un tanto latoso.
Un film de personajes, quizás, era apropiado pero si es muy realista el público se confunde y cree que lo ve en la pantalla es fiel reflejo de su vida cotidiana.

Está la opción del cine negro, ese de intrigas y policías, pero habría que incluir los casos Caval y SQM y ahí si que reclamarían varios; podría ser, entonces, un nostálgico film de época pero la retroexcavadora opacaría la figura de la mandataria.

Un alternativa es el western, género que con “El Renacido” y “Los 8 más odiados” vive hoy un resurgimiento, pero bien sabemos que no hay lugar en Chile para bandidos y pillajes; Si bien una futurista de ciencia ficción encantaría a varios, sería poco creíble porque ni aunque se reforme la Constitución la Presidenta Bachelet volverá a La Moneda. Y una épica, imposible, ya que la agrupación gobernante hace tiempo extravió el relato.

Filmar una dramática sería contraproducente porque de nada sirve al gobierno que los chilenos luego de verla salgan llorando, tampoco una comedia que se prestaría para burlas, y menos una fantástica denunciarían que el gobierno quiere vendernos un cuento.

Por ningún motivo optar por el cine de horror, puede aumentar el miedo a ser víctima de un delito; y ni en sueños una de ese arribista cine chileno de autor de los años 90 ya que una película de tales características aunque la proyecten gratis en el Cine Arte Normandie y el Cinearte de Viña del Mar ni siquiera Antonio Martínez, Héctor Soto, Ascanio Cavallo ni Agustín Squella la verían.

Como hacer un film estilo hollywoodense significa gran despliegue de producción y recursos, y el gobierno llamó a moderar el gasto público y no despilfarrar dinero, lo mejor es hacer una breve de monitos animados, sobre todo si a fines de mes el premiado cortometraje animado chileno Bear Story, dirigido por Gabriel Osorio y producido por Punkrobot, puede que gane el Óscar. El corto está basado en la historia del abuelo del director quien fue detenido y exiliado.

La idea no es mala, el cine de animación soporta gran cantidad de contenidos, como gusta a grandes y chicos nadie reclamaría, es más, hasta sonreirían un rato.

domingo, 7 de febrero de 2016

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Electrodos y sospechosos

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Por Pepito El Breve

En su edición del 31 de enero de presente año el diario español El País, publicó un artículo titulado: “La realidad con la que convivimos es una simulación de nuestro cerebro”, en este Facundo Manes, neurocientífico argentino, comenta un experimento que se realizó en Chile con chilenos mapuches y chilenos no mapuches a quienes se colocó electrodos y se le mostraron fotos de ambos grupos sociales. El estudio demostró que en cuestión de milisegundos el cerebro se daba cuenta de si la foto pertenece a su etnia o no y si pertenecía lo asociaba con algo positivo y si no con algo negativo.

Manes concluye que, biológicamente, en el cerebro ya tenemos prejuicios contra el que es diferente a nosotros, la clave para subsanar lo anterior, dice, “es buscar puentes con el que piensa distinto”.

Uno de las críticas más fuertes al proyecto de control preventivo de identidad, aparte de que reeditará la detención por sospecha, es su carácter de arbitrario, aun cuando de por sí todo control lo sea, se estima que los agentes policiales aplicarían el control de identidad sólo a un determinado grupo sociocultural.

Por su parte los fervientes partidarios del control de identidad señalan que las policías, por su formación y práctica diaria en calles tienen un olfato policial privilegiado que les permite discernir, sin atisbo de discriminación o prejuicio, quién huele a bandido y quién no.

A fin de de dilucidar por medio del rigor científico la controversia propongo realizar el experimento de Manes, pero esta vez aplicado a funcionarios policiales mostrándoles fotos de distintos grupos sociales y ver si en cuestión de milisegundos su cerebro policial los asocia positiva o negativamente, lo que para el objeto de nuestra de nuestra investigación sería como diferenciar entre una persona de bien o malandra.

El resultado puede ser un hallazgo, aunque muchos dirán que es inútil porque está archi comprobado.
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Ir de trekking

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Por Pepito El Breve

El maestro Elmo acaba de terminar unos arreglos en mi casa, es oriundo de Panguipulli, me cuenta que de chico vivía con sus padres en el Complejo Maderero de Neltume, allí conoció al Comandante Pepe, el 11 de septiembre se subió a lo alto de una torre de madera apilada para escuchar escondido su última proclama a los trabajadores del Complejo, luego lo vio internarse en la cordillerana selva valdiviana.

Confiesa que, como estaba fascinado con la pistola al cinto, la chaqueta de cuero, el bigote y barba, que daban la impresión de un joven y noble bandido guerrillero, quería irse con Pepe a la montaña, pero tenía 11 años y, en su casa, no lo dejaron.

Comenta que tras Pepe llegaron helicópteros, bajaron militares con perros que soltaron para perseguir su rastro, porque José Liendo, que así se llamaba Pepe era el líder del Movimiento Campesino Revolucionario (MCR), brazo rural del MIR en el sur de Chile.

Liendo era magallánico, estudió en el Liceo de Hombres Luis Alberto Barrera de Punta Arenas, luego se fue a Valdivia a estudiar Agronomía, allí se vinculó a los movimientos sociales y, de ser un muchacho retraído y silencioso de la secundaria, pasó a dirigir el MCR, no regresó a Punta Arenas, fue detenido, torturado y asesinado por miembros del Ejército el 3 de octubre de 1973.

Esta semana estuvo en Punta Arenas el premio nacional de Historia Gabriel Salazar, que en los años setenta integró el MIR, por lo cual fue detenido, torturado y vivió el exilio en Inglaterra. Hoy, aparte de ser representante de la Nueva Historia chilena, es una de las voces más respetadas por la izquierda extraparlamentaria y los movimientos sociales.

Salazar, dijo en Punta Arenas, que Boric, Jackson, Vallejo e, incluso, Iván Fuentes “Al salirse de su medio para entrar a la clase política, los líderes sociales perdieron vigencia respecto al movimiento social”. Y agregó “Soy crítico de estos jóvenes diputados, que tienen ideas muy sanas, pero en la práctica están a la cola de una clase política desprestigiada”.

Se podría interpretar de sus palabras que los diputados deberían volver a la base social, pero en el caso de Vallejos, Cariola, Jackson y Boric, están muy complicados, dejaron de ser estudiantes.

Tal vez podrían probar con pedir en el Congreso un feriado sabático, pero no para ir a visitar al Dalai Lama, sino para reencontrarse a sí mismos y, como el Che Guevara, recorrer América Latina en moto, escribir sus vivencias en diarios de vida que, por supuesto, serían superventas.

Dicen que Boric, al menos, ya tiene moto, como la Vallejo no podría ir porque debe cuidar a su guagua, la Cariola tampoco porque alguien tiene que quedarse en la Cámara para no le ocupen los puestos, queda solo Jackson, pero este, como es de Providencia, para proteger el medio ambiente, querrá hacer el viaje en bicicleta, se demorarían mucho y en todos los países no hay ciclovías. Surge, entonces, la alternativa de emular al Comandante Pepe, si no están dispuestos a dejar todo e internarse en la montaña, al menos ir de trekking por Las Torres, estamos en plena temporada y pasarían desapercibidos entre los miles de turistas de diversas nacionalidades que caminan por el “Parque Nacional Torres del Paine”.

Eso sí, deberían decidir cuál trayecto hacer, solo el ascenso a Las Torres o el circuito W, sería mejor optar por el más fácil, después de todo estar sentados en el confortable sillón del hemiciclo escuchando y participando de bizantinas y eternas discusiones legislativas los ha vuelto sedentarios. Habría, entonces, que pensarlo dos veces, quizá, dejar la caminata para el próximo año y comenzar con un chequeo médico e ir al gimnasio.

Es que ir de trekking por las Torres del Paine es fatigoso y como los chicos ya no son los de antes, corren riesgo de desgarrarse, porque han perdido esa capacidad atlética y masa muscular de su época de dirigentes estudiantiles, en que de tanto apretar cachete en las protestas para escapar de los pacos, estaban física y mentalmente, tan aptos, que podían subir y bajar volando hasta el Aconcagua.

martes, 1 de diciembre de 2015

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Animus libidinoso

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Por Pepito El Breve

Ya sea para preservar la especie o por puro placer, el sexo es la energía que mueve el mundo. Es archiconocida la caricatura “Qué hay en la mente del hombre”, un perfil de Sigmund Freud que se transfigura en una mujer desnuda, pero que en su versión de liberación LGBT la figura femenina podría ser varón o ambos.

Hasta hace unos años existía la creencia de que el hombre pensaba cada 7 segundos en sexo, pero un estudio de la Universidad Estatal de Ohio comprobó que era falso, porque de las 16 horas que una persona pasa despierta, el hombre promedio piensa 19 veces en sexo, eso sí más que la mujer que lo hace 10 veces.

Como todavía son desconocidos los intríngulis del pensamiento humano, y como política y sexo se atraen mutuamente, quizás si el Diputado Ceroni estaba poseído por uno de esos 19 episodios cuando dio rienda suelta a una pasión irrefrenable a través de un whatsApp sexual mientras estaba en el hemiciclo.

Y aunque no estamos en Norteamérica, donde el espionaje periodístico no tiene límites puede llegar incluso a realizar montajes, poner cámaras bajo las sabanas, quizás si hasta en los preservativos, todo con tal de capturar infraganti en impúdicas y comprometidas escenas a los políticos; el caso es que a Ceroni le fotografiaron el celular y publicaron las imágenes del whatsApp en un medio de comunicación on line, con lo cual lo que era una comunicación privada se convirtió en pública.

Unos criticaron al parlamentario su actitud infantil y bajo control de impulsos, considerando que hasta los espinilludos escolares saben que cuando son presas de una incontrolable tentación deben pedir permiso a la profesora para ir al baño, su buen chorro de agua fría sirve para aplacar cualquier entusiasmo descontrolado, o puede demorarse un poco más teniendo la precaución de volver al salón de clases con el rostro fresco y lozano y las manos bien lavadas.

Pero han sido los propios parlamentarios quienes han expresado que el Congreso Nacional no es un regimiento, que deba cuadrarse según las órdenes del gobierno de turno, por lo que no correspondería que la cafetería del Congreso junto al azúcar y sucralosa pueda contar en las mesas con piedra alumbre, para quien quiera poner a su café expreso y dejar su espíritu sosegado.

A los que han señalado que sería irrespetuoso estar whatsappeando mientras se debatía en la sala una ley, el diputado Ceroni les ha aclarado que quienes así piensan desconocen por completo cómo funciona la Cámara de Diputados, porque el trabajo importante se hace en las comisiones, la votación y discusión que se hace en sala, parece, sería una lata.

Por ello Ceroni dice que es un convencido que se pueden hacer varias cosas al mismo tiempo, escuchar, votar y conversar por redes sociales, después de todo tenemos varios sentidos, hay que ocuparlos y fue el propio ministro Burgos quien elevó al whatssApp casi a la categoría de valija oficial cuando expresó que se enteró por este medio del voto de un senador. Quizá sería apropiado, entonces, que la reforma educacional incorpore el uso de redes sociales en aula a objeto de tener ciudadanos polifuncionales, y no se obligue a nuestra juventud estar en las aburridas clases con celulares apagados y manos atadas.

Ahora bien si todos pensamos 19 veces al día en sexo, incluso esos mojigatos que se ruborizan hasta con la canción de Los Prisioneros, seria descarado cuestionar con una moral victoriana a Ceroni. Porque es de ingenuo pensar que las redes sociales solo deben servir para un platónico e insípido amor virtual, más aún si a lo mejor en el futuro tendremos sexo telepático pero no faltarán los intrusos que interceptarán las señales para difundirlas.

Ceroni, que es un devoto creyente, sabe que ni siquiera el Papa podría reprocharle algo, aunque Francisco ha cuestionado el uso de redes sociales “en la mesa están pegados al ordenador o al aparatito (en referencia al teléfono celular) y la familia no se escucha entre ella y por tanto no es una familia, es una pensión”, ha dicho el pontífice, no es el caso del diputado porque éste no estaba en su hogar familiar, sino sólo en una sesión.

Tal vez el único que podría decir algo es el ex senador Pedro Muñoz, quien cuando fuera sorprendido en el senado viendo una página de TVN con modelos en bikinis fue duramente cuestionado por sus pares, mientras que a Ceroni acudieron todos a brindarle un cerrado apoyo anunciando querellas y demandas para el medio que publicó las conversaciones, solidaridad que sacaron lágrimas cual chico de quince al diputado, mientras que a Muñoz cuando se publicaron las fotos capaz que hasta en su casa le aforraron.

Lo de Ceroni me servirá para justificar mi resistencia a tener whatssApp por resguardo de mi privacidad, porque la vida sería muy plana si no tuviéramos algo que ocultar, aunque en casa me presionan cada vez más, me urgen que debo incorporarme al grupo familiar, ya que serviría para comunicarnos, sobre todo que cada día hablo menos, cuestionan mi indiferencia y el nulo contacto corporal.
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¡Qué se mueran los feos!

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Por Pepito El Breve

Los nortinos suelen reírse y menospreciar nuestro chovinismo y sentido de pertenencia patagónico, critican que hasta tengamos bandera, se burlan cuando afirmamos que Chile llega hasta Puerto Montt y que hemos sido discriminados por el centralismo agobiante.

Ayer se dio a conocer la Encuesta Nacional UDP 2015, los encuestados señalan a la desigualdad como el segundo de los problemas que afectan al país. Imagino que al estudio los recursos para el trabajo de campo le alcanzaron sólo para llegar hasta la Región de Los Lagos, porque, al igual que otros del mismo tipo, cayó en la costumbre de excluir en una investigación de carácter nacional, muestras de las regiones de Aysén y Magallanes.

O será porque aquí, no nos habíamos dado cuenta, somos almas errantes del inframundo, o seremos más bien invisibles y nunca pudieron pillarnos para preguntarnos; o las regiones del extremo austral del país están pobladas por habitantes sin rostro, ni opinión; o que, como somos gente muy fea, no les fue posible encontrar encuestador que soporte darnos la cara, porque tengo entendido que la consulta fue probabilística y face to face.

Pero, no importa, ya estamos acostumbrados llegará el día en que representaremos más del 1 por ciento electoral y ahí nos querrán encuestar hasta en el baño. Pero ¡ni lo intenten! y dense ya por enterados que, como buenos chilotes o croatas somos rencorosos, a la primera pregunta nos volveremos sordos y mudos.
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Camisas Polo y descamisados

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Por Pepito El Breve

Aunque me había prometido no dejarme vencer por el sueño, al final sucumbí y a eso de la 01.30 de la mañana me fui a dormir, Macri todavía vencía por 0,30 puntos a Scioli, pero como se estaban dando los resultados al final el motornauta ganaría la elección presidencial de Argentina, pero se iría a ballotage por una diferencia mínima entre el que llegó primero y el segundo.

La algarabía triunfalista inundaba la sede macrista y la desazón en la sciolista. Mientras una seguía repleta con delgados y esbeltos cuerpos de límpidas facciones europeas propias de una vida sin contratiempos en Barrio Norte, que no dejaban de bailar, en la otra los torsos toscos de gruesos rostros amerindios curtidos en las villas miseria abandonaban llorando el lugar.

Cómo muchos me pregunté ¿qué pensará Cristina? porque varios señalan que el mejor resultado, o el más esperado por Ella, quizás sea que el 22 de noviembre gane Macri y cuatro años más, o antes, en Argentina nunca se sabe, los descamisados salgan a la calle a exigir que vuelva; no habría que asombrarse de que se sumen varios con camisas Polo, lo que a Cris no creo le desagrade pues cultiva un estilo Chic.

Porque el kirchnerismo sabe que, incluso perdiendo la elección presidencial, cuenta con una disciplinada base social y popular que, si se lo propone, puede apresurar las condiciones para conseguir aquello.

Un argentino que conocí hace unos años en Puerto Madryn, a quien le comenté lo caro que costaba la nafa en Chile, me miró incrédulo y dijo “¿Pero, che, y ustedes no hacen nada?
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Con Bob Marley en el Estrecho

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Por Pepito El Breve

Cada cierto tiempo me topo con Bob Marley en Punta Arenas, la última vez fue una mañana de martes en la esquina de Roca con O´Higgins y con el Estrecho de Magallanes de telón de fondo, estuvimos casi media hora charlando, su tez morena lucía pálida a causa del frio, eso sí andaba afeitado y de sus trenzas rastafari no quedaban más que unos minúsculos rulos.

Siempre es agradable conversar con Bob, más, todavía, para mí que apenas emito guturales monosílabos, se le veía feliz y desatado por la futura legalización de la marihuana.
Como otras veces, cariñosamente, se burló de mí y de mi conservadurismo hipócrita, porque soy de aquellos que fumó, y no de los que dicen que sólo una vez y no le gustó, sino al contrario, así como Scott Kelly hace poco se convirtió en el astronauta estadounidense que pasó más tiempo en el espacio, yo estuve a un tris de cumplir una década volado hasta que tuve que aterrizar, no tiene caso preguntarse si fue a tiempo o no.

Cuando le dije que si bien somos libres de hacer con nuestro cuerpo lo que se nos antoje, pero al legalizarla subiría el nivel de consumo y tendríamos problemas, además que debería modificarse la ley de tránsito porque habría que castigar a los que manejen curados y/o volados, Bob me dio sus razones históricas y sociológicas de lo negativo de la prohibición.

“Yo manejo mejor volado”, dijo. Algo debe tener de razón, porque una noche que salimos en su auto, andábamos volados y curados y, por suerte, llegamos a destino ilesos.

Concordamos que la marihuana altera la realidad, pero: “La realidad no es más un constructo social, y eso tú debes saberlo”, me reprochó. “No podemos vivir sin drogas, las drogas han estado siempre, son parte de la cultura del hombre”, reflexionó en voz alta. Le dije que, por supuesto, pero igual hacen daño.

¿A ver, nómbrame un estudio donde diga que la marihuana causa una enfermedad, uno sólo? ¿Qué te pasa?, ¡Ah, te quedaste callado! ¿Te cuesta encontrarlo, cierto?, inquirió triunfante.

Por el contrario argumentó que la yerba sirve hasta para curar el mal de ojo y que una doctora israelí descubrió que sirve para sanar el cáncer. Cuando le pedí que me diera el nombre de tal galeno, me dijo que lo googleara; pasa que la oratoria de Bob es convincente y extraordinaria.

De Bob admiro su carácter under, eso de estar fuera del sistema, porque lo que es yo cuando intenté vivir casi al borde, me fue más bien mal, pero, sobre todo, envidio su agilidad reflexiva cuando inicia un debate es implacable tiene una partida más rápida que Usain Bolt y similar a la del equipo olímpico de Bobsleigh jamaiquino, su tenacidad mental la puede mantener durante toda la discusión.

Me comentó que está abocado a un estudio para enviárselo a los parlamentarios pro legalización y a Ana María Gazmuri de la Fundación Daya, donde argumenta que como el proyecto de ley permitirá el autocultivo de seis plantas de marihuana, alcanzaría para poco más de dos pitos diarios durante todo un año.

Sin embargo, en Magallanes, esto sería menos aún porque como los cultivos son indoor la cosecha se reduciría a un cuarto de la del norte, quedando en unos 70 gramos, ello por la escasez de sol y suelo fértil, con lo cual se estaría discriminando al consumidor magallánico por lo que, no por ser goloso, pero debería permitirse un autocultivo regional diferenciado o, con derecho a zona, con unas 16 plantas serían suficientes y quedaríamos a la par de los nortinos.

Su defensa de la cannabis culminó con que: “Propicia la interacción humana porque si yo no me hubiera fumando uno esta mañana, ni cagando me detengo a conversar contigo”, me dio un abrazo, se dio media vuelta y lo vi alejarse con dirección a la costanera, de espaldas lo encontré más guatón, debe ser por culpa del bajón del hambre, noté que llevaba un diminuto moñito con un cole verde, amarillo y rojo y me pareció que las olas del Estrecho comenzaban a entonar Kaya, de Bob Marley & The Wailers.

martes, 20 de octubre de 2015

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El Padrino

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Por Pepito El Breve
No faltará quien agradecerá con que no sabe el porqué, como que algo le trajo a la memoria la película de Coppola, esa con la recordada interpretación de Marlon Brando, personificando al Capo di tutti capi, Vito Corleone, que vio en los años setenta en Punta Arenas en la función Vermouth del añorado Cine Gran Palace ¿o fue en el Cervantes?

Todo por el emplazamiento del concejal de Punta Arenas Juan José Arcos acerca de que el diputado Gabriel Boric, recibió la donación de casi 8 millones de pesos para su campaña diputacional de manos de Juan Ignacio Torrejón Crovetto que, según Arcos seria presidente de la empresa petrolera, Wet Chemical Chile S.A. y que prestaría servicios para ENAP, la donación constaría en la planilla de ingresos de las elecciones parlamentarias de 2013 del Servel.

Por lo anterior, a juicio del concejal, el diputado debería inhabilitarse en legislar temas energéticos, sobre todo relacionados con el petróleo, ya que habría sido financiado por el gerente de una empresa petrolera.

Desde la oficina parlamentaria, señala ayer el diario El Pingüino, aclararon que Juan Torrejón es padrino de bautismo de Gabriel y que prestó plata para la campaña la cual le fue devuelta, oportunamente, a través de los procedimientos legales correspondientes.

Porque cultivar ahijados y compadres es costumbre muy arraigada en las parentelas magallánicas que se precien de tales, así las cosas todos tenemos un padrino.

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