lunes, 22 de abril de 2013
0“Honrarás a tu padre”
El Papa, Andrés y Gerardo
martes, 19 de marzo de 2013
0Héctor Martínez Díaz: La llamada
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| Punta Arenas año de 1950. Calle Bories. |
lunes, 5 de marzo de 2012
0El Sol pintado
Aun cuando estamos en verano el astro rey, como siempre, parece estar pintado. Es que en Punta Arenas el sol de brillar, brilla pero de calor nada y de bikini, trikini y sungas menos, más calor irradiaría uno dibujado por mi hija Talita.
Las parkas y camisetas térmicas no se guardaron para la estación invernal y siguen siendo la vestimenta preferida en la región. Las chalas y hawaianas que se aprecian son la de los turistas extranjeros que circulan en Natales ¡gringos corajudos! para descansar sus talones heridos y dedos encallecidos por los zapatones de trekking con que recorren los senderos del ahumado Parque Nacional Torres del Paine.
Para un mejor análisis semiológico de la moda a Roland Barthes le hubiese bastado ver una postal del paisaje humano del centro de Punta Arenas, tomada en cualquier época del año: transeúntes con botas, bluyin, parka, bufanda, guante y gorro lo cual, concluiría el sabio francés, sería signo de que hace siempre frio y razonaría que no se introdujo el paraguas porque se los llevaba el viento.
Que se me entienda bien no es que quiera sufrir esos calores de los nortinos, ni menos añore el Festival de Viña -bien fome estará este año- para eso tenemos nuestra tele y si queremos refrescarnos nos pegamos una ducha de agua caliente, afortunadamente, hasta el año 2025 nos queda gas y nótese natural, de cañería, es decir silencioso, no licuado por lo que nos evitamos escuchar ese ruido infernal que hacen por el norte los vendedores en triciclo cuando para anunciar que están cerca golpean con un palo de escoba los cilindros. También, ahorramos energía no ponemos en el refrigerador las bebidas y solo los esnob toman coca cola con hielo o cerveza bien helada.
Así, seguiremos disfrutando del viento, pero como los pasajes al norte por avión salen muy caros para los grupos familiares, quienes pueden viajar lo hacen por tierra dos mil kilómetros por medio de la pampa argentina arriesgando la vida en la Rrrruta 3 Nacional, ¡tan tuercas los hermanos transandinos que hasta los camioneros se creen Juan Manuel Fangio!, para poder tomar sol y vitamina B en la tibia costa atlántica argentina allí donde, cómo no, veranea el coterráneo Fernandito Solabarrieta (¡Oh Puerto Madryn cómo te extraño!).
Pero no se trata de andar por vida amargándose a fin de cuentas como decía Ortega y Gasset "yo soy yo y mis circunstancias", por lo que suelo hacerme el leso cuando me comenta, que al terminal su jornada laboral los iquiqueños van a la playa. Mientras aquí tenemos en un día las cuatros estaciones del año, extrañamente, nadie aprovecha esos segundos de calor, para tirarse un chapuzón al estrecho.
¿Será por herejes que el Creador ha castigado nuestro culto al cordero, ese vellocino que alabábamos en asados y parrilladas, que hoy por hoy su valor sea de 56 lucas?, ¿cuántos azadones, quinchos y chulengos quedaron este año vírgenes de carne ovina.
Bueno, se acaba el verano y mi mujer, día tras día, noche tras noche no ha dejado de sugerirme, gentilmente, que llame al gasfíter para arreglar el calentador a gas que se nos apaga por culpa del viento: "Hummm, va a estar crudo este invierno", me susurra y le respondo: "nena, de que te afliges ya se invertirán los polos y se nos viene el calentamiento global", pero no hay cómo entender a las minas y yo cosa rara, no sé el porqué, nerviosamente, he vuelto a fumar.
martes, 10 de enero de 2012
0Pa' Callao
Pese a que todos los reporteros, fotógrafos y camarógrafos apostados el viernes último en las afueras de la Fiscalía Local de Punta Arenas, conocían al periodista de la Defensoría, Héctor Martínez, no dejó de llamar la atención el papel de guardaespaldas que jugó en favor del ciudadano israelita Rotem Singer, en momentos en el que dio cumplimiento a la medida cautelar de firma semanal determinada por el Juzgado de Garantía de Puerto Natales.El imputado, anterior a realizar dicha acción, permaneció por un lapso superior a una hora en las dependencias de la Defensoría entrevistándose con su abogado Juan Ignacio Lafontaine, para abandonar el edificio pocos minutos antes de las 13 horas, momento en el que raudamente se subióa un jeep negro, y acompañado de Martínez, se dirigió a la Fiscalía cuyas instalaciones se encuentran a escasos 80 metros. Al retornar de su cumplimiento legal, el periodista cerró rápidamente la puerta del vehículo con el objeto de que el ciudadano se retirara del lugar, en medio del acecho de la prensa regional, nacional y extranjera que reporteaba la noticia.
Me levanto temprano, hojeo El Magallanes, decido ir a Zona Franca, debo ser hoy el primer cliente de la nueva librería, "Oye te vi en el Pa' Callao", me saluda la dependiente. Voy al mall del Líder, entro a jugar un Kino, cacho que me palmotean la espalda "wüena el guardaespaldas".
De regreso a casa, recibo un llamado telefónico de mi primo que trabaja en la Muni de Natales, me cuenta que aunque es domingo, el alcalde ya firmó el decreto alcaldicio para declararme persona non grata.
Llega mi mujer del turno en el Hospital y me dice que no saco nada con apresurar después de veinte años el divorcio de mi anterior matrimonio, que por mi culpa sonaron nuestras vacaciones en Natales, habló con sus papas que estaban leyendo el diario y no me quieren ver ni en pintura que solo la recibirán a ella y mis hijas, y yo lo máximo que puedo acercarme es a 50 metrosde su casa, así que en tales condiciones ahora ella ni cagando se casa.
Parece que algo raro pasa, mis amigos natalinos de infancia me insultan por Facebook pero resulta que no tengo Facebook, colocan en el muro que ya no soy del Club Deportivo Bories, porque destruyeron mi ficha de socio. Que en la Escuela Básica No 1 de Natales quemaron mi licencia de Enseñanza Básica, o sea parece que ahora ni he cursado la primaria, entonces, menos pude ir al liceo, se cumplieron mis peores pesadillas no terminé la Universidad porque ni siquiera pude haber ingresado -y puchas con lo que me costo sacarla- ahora ya no soy periodista.
Para colmo, mi madre, me llama por celular desde Natales y resulta que me deshereda, que leyó el diario y yo ya no soy su hijo, así que no me dejará esos antiguos sillones de madera que le compró a mi tía y que tanto le codiciaba, y que ahora mismo se los está enviando a Punta Arenas por Buses Fernández a mi hermana Patricia, que ahora resulta que tampoco es mi hermana.
O sea, es casi como que no nací, doy gracias del Supremo no tengo de que preocuparme, porque entonces no existo y es un hecho publico y notorio que el de la foto en el diario, no podía ser yo, sino un impostor.
miércoles, 5 de octubre de 2011
0Las lecciones de Dick

Por Héctor Martínez Díaz
Así, mientras otros se interesaban por ligar chicas, el béisbol o baloncesto secundario. Dick, ocupaba su tiempo en las bibliotecas de su pueblo. Supo que primero fue el agua y que ésta ha sido por siglos signo de purificación presente en las diferentes culturas.
Aprendió que, para Tales de Mileto, el principio o arje de todas las cosas era el agua, se extasió con eso de que "nadie se baña siempre en el mismo río". Alucinó con conocer el Nilo, Ganges, Po y el Amazonas
Y, así como se hizo erudito en el bautismo de Cristo, se convirtió en ferviente admirador del tratamiento que se daba a las brujas en la Edad Media, que eran lanzadas atadas a la parte más profunda de los lagos o caudalosa de los ríos, si sobrevivían eran consideradas brujas y se las quemaba, si morían ahogadas eran purificadas y salvadas.
E ignorando, el apodo de Dick el Acuoso, con que lo molestaban, cuando le consultaban porqué se interesaba tanto respondía una y otra vez "la superficie del mundo y el cuerpo humano están cubiertos en un 70 por ciento de agua".
Nada extraña que, estando Dick jubilado, haya negado que el waterboarding (técnica del ahogamiento simulado usado por los militares con los prisioneros de Guantánamo), fuera una tortura, justificando que si se aplica con cuidado el sumergir la cabeza de la víctima en agua o verter agua a las fosas nasales para provocar la sensación de asfixia, es de gran utilidad para extraer información de los interrogados y prevenir nuevos ataques terroristas.
No entiende Dick, lo que ve por CNN, que reclamen en Chile los dirigentes estudiantiles cuando los moja el guanaco.
martes, 26 de julio de 2011
2El paraíso según Roland Barthes
Según el influyente semiólogo francés , para llegar al Edén, se hace necesario rastrear el lugar donde una colombiana se lava desnuda en una carnicería y está casada con un inmigrante austriaco dueño de una pastelería quien, sentado tras una ruma de fotocopias de diarios, para evitar que se le extravié suele pintar con un plumón morado las patas de su gata ante el estupor británico del notario del pueblo que, puntualmente, a la hora de once acude a la pastelería a comprar las fotocopias del periódico, pues los bizcochos hace años que no existían.
domingo, 26 de junio de 2011
5Un chozno de William Low en Puerto Natales

Fotografía del autor tomada por Yislen Oyarzo Silva.
Por Héctor Martínez Díaz
Hay quienes gustan sacarnos pica con eso de que a los natalinos el Cerro Dorotea nos tapa la visión del mundo. Suelo no hacerles caso, más aún si discrepo profundamente de aquello, pues, en lo que mi concierne, por ejemplo, sé, si mal no recuerdo porque lo vi por el canal National Geografic, que existe en las islas británicas una antigua leyenda popular transmitida de manera oral de generación en generación y que habla de que el carácter de un antepasado se repetirá en uno sus choznos.
Mi madre, me contó que mi abuelo, Octavio Díaz Low, alcanzó a tomarme en brazos cuando yo tenía 6 meses, imagino que cultivando eso del bajo perfil de siempre, quizás por el estigma de apellidarse Low (humilde o bajo en Inglés), me miraría silencioso con su callado anarquismo obrero, antes de que su delirante afición a los puzzles y una arteriosclerosis galopante lo llevaran a extraviarse en la pampa del frigorífico nuevo de Natales.
Casado con Ofelia García Alderete, era hijo de Carmen Low Garay, una chilota gringa de ojos verdes, que tuvo con su primer esposo -tempranamente fallecido en el mar- tres hijos Almagro, Bautista y Octavio, y que para los sucesos de 1920 en Natales, se cuenta que la diabla cerró su boliche de venta de vino para ir fascinada a cargar los rifles de los revolucionarios.
En la Patagonia, en un día cualquiera, el viajero puede encontrar a un galés, a un terrateniente inglés, a un hippy de Haaight-Asbury, a un nacionalista montenegrino, a un afrikáner, a un misionero persa de la religión Bahai o al archidiácono de Buenos Aires en gira bautismal.
O puede dar con personajes como Bautista Díaz Low, domador de caballos y anarquista al que conocí cerca de Puerto Natales en el sur de Chile; y quien con sus propias manos, se había hecho una estancia en medio del húmedo bosque.
Me sorprendió su conocimiento, un tanto embrollado, de la expedición del Beagle: no porque hubiese leído algún libro sobre el tema o tan siquiera supiese leer, sino porque su bisabuelo, el capitán William Low, había sido piloto de Darwin y de FitzRoy a través de los canales. Fue toda una generosidad por su parte atribuir a su "sangre británica" su coraje y absoluto mal genio.Bruce Chatwin
Fue, precisamente, mi difunta abuela Ofelia la que me visitó en sueños contándome que los ancestros de mi abuelo eran indígenas, más un email del poeta Hugo Vera Miranda consultando por el hermano de mi abuelo Bautista Díaz Low, lo que me motivó a escudriñar el pasado no siendo yo diestro en la ciencias historiográfica y estando muy lejano mi amigo historiador el Cunco Iván Inostroza, para brindarme sus sabios consejos.
Pensé, primeramente, en seguir la sugerencia del amigo Mattioni, otrora Director Regional del Servicio de Registro Civil e Identificación y acudir a las fichas microfilmadas de las actas de bautismo en Chile, actas que tienen los mormones con las cuales casi de manera gratuita uno puede hacer su árbol genealógico. Desistí, inmediatamente, más por prevención que por temer a la escatología, sabiendo que los fieles a José Smith, acostumbran pedirle a uno como parte de pago que otorgue el permiso para bautizar en su clero a los difuntos, me inquietaba que las almas de mi parentela fueran un tanto iconoclastas y podrían venir todas las noches a tirarme las patas. Así, a falta de fuentes orales vivas y poco acceso a las documentales hube de sumergirme en la vorágine googleana.
Encontré que su bisabuelo fue Williams Low un lobero inglés que repartía su tiempo entre las Malvinas, los canales patagónicos y las islas del archipiélago de Chiloé, y que por su destreza y conocimiento de las mareas, fiordos y canales del Estrecho de Magallanes, fue contratado como piloto práctico ayudando en las dos Travesías de la Beagle por los canales del Sur comandada por Parker King primero, y por Robert Fitz Roy después, incluso a este último, dicen algunos que vende en Malvinas su Goleta Unicorne (Capricorn, según otros), transformándola Fitz Roy en la Adventure. Se sabe que en el viaje traba amistad con Charles Darwin, quien con esa novel curiosidad estigmatizadora, registra como veracidad científica, un cuento que William Low, en esas frías y oscuras de noches de tempestades con ese humor británico, y por el puro gusto de asustar a los marineros, les relataba:
"Yo, por mi experiencia de lobero, conozco el lugar donde vamos y sé, que allí los hombres que se llaman a si mismos yámanas son salvajes caníbales, en invierno y los tiempos de hambruna se comen a las viejas las cuelgan sobre un fuego de madera totalmente verde y cuando se encuentran casi totalmente asfixiadas son ahorcadas, descuartizadas y comidas con glotonería. Los yámanas se comen a las viejas y no a sus perros porque estos les sirven para cazar nutrias y las viejas no le sirven para nada".
Era el mismo William Low, que vivió también un tiempo en Puerto del Hambre y que había conocido Bernardo O'higgins en la guerra de la Independencia, y a quien el prócer desde el exilio en el Perú, se referiría en su última carta a Chile, como a quien era necesario ubicar en Chiloé, pues era único hombre capaz de comandar la expedición que tomaría posesión chilena en el Estrecho de Magallanes, pero cuando llegaron a buscarlo el año 1842, hacia dos años que había fallecido.
¿Y si el devenir el histórico fuera posible cambiarlo? entonces al viejo lobero Williams Low, no lo habrían encontrado muerto, comandaría la Goleta Ancud, siendo por ello recordado en Magallanes, la leyenda británica sería cierta y yo, su chozno, tendría también un carácter memorable, sería famoso y aparecería mi nombre en negrilla en el libro "Natales, 100 años de historia".
viernes, 3 de junio de 2011
8Rencor chilote
La académica polémica suscitada tras la cita de los autores del libro "Natales 100 años de historia", recientemente publicado, discrepando con lo manifestado por el historiador Mateo Martinic en su libro Ultima Esperanza en el Tiempo (año 2000), puede estudiarse desde un perspectiva antropológica desde tres puntos de vista no siempre coincidentes pero, culturalmente, cercanos.
1.- El libro de los autores natalinos comprueba lo planteado por Martinic, en el sentido de que nuestra chilota idiosincrasia natalina es cómoda, floja y lenta ya que demoramos casi 10 años en darnos cuenta que en el libro del premio nacional, éste nos trataba como la mona.
2.- La cita de los autores del libro, criticando la postura Martinic, manifestada hace un decenio atrás, comprueba el mito urbano de que existe eso del rencor chilote y que cuando se ofende a un nativo o descendiente del gran archipiélago madre, tarde o temprano, se paga.
3. Tras la polémica suscitada lo cierto, y más seguro, es que el Chico Paredes no le entregará las llaves del pueblo ni honrará como ciudadano ilustre, más bien distinguirá como persona non grata al historiador croata, en ceremonia en la nueva plaza del pueblo y que finalizará con un público llamado a tirarle piedras.
lunes, 7 de marzo de 2005
0Héctor Martínez Díaz: Un tour en sepia

Una hora para llegar a Tur Bus e igual que siempre antes de viajar me atacan los nervios. Calma, relax, relax, la libreta, varios lápices, buen hábito copiado al profe Faúndes, grabadora, pilas, cassettes, ¿Está todo? ¿Falta algo? ¿No? A Chihuio sin todavía comprar boletos. Salgo corriendo de la revista. ¡What moment! Pasar por casa. Busco el citizen, 19:30. Bus a las ocho.
-Taxi, Taxi. Alameda 1200, puede ir más rápido porfa. Me espera cinco minutos-
Ascenso en el octavo. -vamos, vamos, baja, baja-.El uno se ilumina aprieto el siete. Miro el 704. Abro y el Caos. Calcetines. Calzoncillos, hacia el armario. -¡La zenit!. Mierda se quedaba la cámara, ¿dónde están los bluyines? ¿una parka?- Por si las moscas. Otro portazo, y el séptimo continua iluminado.
-Al terminal Sur- Dioses a mi favor. El Lada surca la alameda santiaguina, sin ningún taco. -Uff que cueva- -¿Cómo dice ?- musita el chofer.
Asiento quince. Walkman. Play. Salsa. Sandra bailando en el Mary Calor. Sandra la salsa y Blades "a dónde van los desaparecidos ta, ta taaa y por qué se nos desaparecen, porque no todos somos iguales". El auxiliar del bus coloca una cinta sin rebobinar y por enésima vez me mamo Blade Runner, con la secuencia final de Dick Recard escuchando atónito a
Roy Batty, el albino androide: "He visto cosas que vosotros no creeríais. Naves de ataque en llamas más allá de Orión. He visto rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lagrimas en la lluvia. Es hora de morir"
Y te escucho reprochándome que en el fondo eso es lo que quiero, volver al sur a ver los lagos, la selva valdiviana, al Mercado Fluvial. Sí, prometo traerte jureles ahumados del mercado fluvial y una foto del Río Calle-Calle en que se esté bañando la luna. Isla Teja. El Puente Las Animas. Isla Teja. Swenky y Nilo. Sexual Democracia. Valdivia. Valdivia y sus güarenes. Valdivia. Neltume. Liquiñe. Chihuio y una mujer con abrigo negro y pañuelo blanco en la cabeza, sostiene un gran retrato fotocopiado diciendo "mentes en blanco son nuestros recuerdos, con demasiado duelo para tener imágenes, ángeles, demonios..."
-Señor, despierte llegamos a Temuco-.
Quizás, te confesaré algún día que en la escala del bus en Temuco, bajé a llamar al Víctor que trabaja en el Codepu de Valdivia, en el "caso Chihuio", o los 17 campesinos arrestados por una patrulla militar en octubre del 73, nunca más se les volvió a ver.
-Aaloo, ¡Víctor!, Disculpa la hora. Estoy en Temuco voy pa'llá, por lo de Chihuio-.
-Güena onda te espero en el terminal y vamos juntos. Un consejo, sin cámaras ni grabadoras jovie-. Pareciera escuchar tus gritos Sandra, que me hará mal, que puedo devolverme a Santiago y que si me echan busco otra pega, que tienes amigos, que pueden ayudarme, que a ambos este viaje no nos hará bien, que no haga tal de juntarme con el Víctor, que me ha costado mucho salir adelante. Que piense un poco más en ti
-Senkiu, te pasaste. Llego en Tur Bus a eso de las diez, nos vemos y disculpa . -No te preocupís viejo, aquí te espero pero llegai a los ocho y media guevón, cómo tan rápido se olvido del sur hermano. -chucha tenís razón, ahí nos vemos se me está yendo el bus. Tii.tii.tiiiii. Hermano, hace tanto tiempo que no me decían hermano.
La lagrimosa Valdivia me recibe con un mañanero sol radiante disipando el rocío, del bus al jeep del Codepu, una pasada por el frontis del regimiento de Caballería, hoy motorizada, Cazadores. Con el Víctor, no son necesarias las palabras ambos sabemos de convoyes militares surcando tras el Golpe la precordillera valdiviana centrando su mira en pretendidos "focos guerrilleros" del MCR, creyendo encontrar en los campesinos del Complejo Maderero y Forestal Panguipulli clones del magallánico Comandante Pepe. Neltume, Chihuio, Liquiñe fueron testigos del desaparecimiento de un centenar de campesinos acusados de conspirar contra el golpe militar o partícipes de un imaginario plan zeta existente sólo bajo cascos militares. Su delito, estar sindicalizados.
-No hay nada para la mente manito y ni siquiera iremos por un shopito en el Paula. - No alcanzamos a la vuelta loco, a la vuelta- sonríe cómplice Víctor.
Apenas disfruto el paisaje, selva y precordillera. Nos esperan 170 kilómetros al este de Valdivia. Pasamos por Futrono. Llegamos a una bahía. Vemos el río Quimán con sus piedras grandes y redondeadas. Bordeamos unos cerros hasta llegar al Puerto de Llifén, mis asfixiados pulmones capitalinos inspiran dichosos la brisa lacustre. Seguimos ascendiendo hasta el caserío de Curriñe. Camino polvoriento. Viviendas humildes. Vida de sacrificios arrancando a la naturaleza la madera. Chabranco, último lugar antes de llegar a las termas de Chihuio. El escabroso camino es un largo túnel de árboles, nuestro jeep es emboscado por el frente, costado y retaguardia por furtivos rayos de sol. Varios me acribillan los ojos. Un ruido alborota la flora y fauna valdiviana, vuelan los pájaros, arrancan las liebres, un zorro nos mira intrigado. El jeep avanza, nuestro jeep.
-....Unos Land Rover utilizaba la caravana militar, eran cinco en total y dos camiones blindados-
En la huella encontramos varios campesinos. Dejan sus tareas. Observan silenciosos como si el fragor del motor los estremeciera trasladándolos a veinte años atrás. El ambiente sobrecoge, Víctor toca la bocina, baja el vidrio saludando alegremente a cada uno por su nombre, encauza las manillas del reloj.
Y es casi como si tuviera una postal sepia del convoy del Coronel Sinclair saliendo de Valdivia, del escuadrón del capitán Osorio con los Tenientes Ortega, Rodríguez y Kéller, y sus 92 conscriptos viajando a Futrono de ahí a Llifén, Curriñe y Chabranco, a paso de ganso hacia los fusilamientos para ser premiados con un asado a orillas de una gran casa patronal, por su patriótico trabajo con los cuerpos ya esparcidos, enterrados y olvidados, hasta años después cuando doblemente desaparecidos, fueron exhumados y quien sabe dónde arrojados.
-¡mira! a la vuelta de esta quebrada llegamos a Chihuio-.
Un galpón del otrora sindicato "Esperanza del Obrero", hoy Escuela Particular 48 de Chihuio, habilitado para la ocasión. Piso de tierra. Paredes de madera ennegrecidas. Techo cubierto de musgo. Dos puertas por donde ingresamos, entre las tablas se cuelan algunos rayitos de sol. Poca luz, el ambiente es iluminado por seis candelabros que escoltan un ataúd de madera solamente cepillada, que reposa en el fondo sobre unos caballetes, veinte bancas lado a lado dejan un camino directo hacia...
Ana Vergara, acompañada de sus hijos, baja de una carreta. Viste un abrigo negro, lleva una foto en sus manos, su cabello lo cubre un pañuelo blanco. La cabeza inclinada al lado derecho. Ingresa al galpón. Se sienta en la segunda fila, rompe a llorar. Rosendo Rebolledo, su esposo, yace en espíritu, dentro del ataúd. Un trozo de paletó es su presencia. Era evangélico. Una notificación de presentarse al retén fue su destino. Dejó siete hijos.
Una rótula de Daniel Méndez, 42 años, ve venir a Rosa, su mujer, que con traje negro se acerca por el pasillo, el nueve de octubre del 73, mientras reparaba la pana del tractor que manejaba, fue detenido por la patrulla militar, el tractor continúa en pana.
Mirta Torres, pasa la mano por sobre el ataúd. De 19 años para el Golpe no alcanzó a disfrutar la compañía de su esposo Ricardo Ruiz, socialista, el nueve de octubre lo que quedaba de él después de haber sido torturado por carabineros fue entregado a la patrulla militar, dentro del ataúd, de Ricardo hay ¿quizás un botón?
Una comitiva de la Iglesia del Señor acompaña a Narciso García, predicador de esta Iglesia, la noche del nueve de octubre, en el fundo de Chihuio, los percutados aleluyas del piquete fusilero corearon su última prédica.
La oncena titular del Deportivo "Juventud", acude a despedir a su wing derecho, Eliecer Freire, una jugada desleal, un penal no cobrado, un árbitro comprado y saquero murmuran dos molares de Eliecer. El galpón se hace chico para las familias y sesenta y nueve descendientes huérfanos desde aquel fatídico octubre. Despiden al esposo, hijo, hermano, al amigo. Un ataúd es más que suficiente para los Barriga, Pedreros, Salinas, Sepúlveda, Méndez, Vargas, Durán, Mora padre e hijo, un ataúd, sólo un ataúd.
Llantos que humedecen el local, mujeres que ríen nerviosas. Hombres, que no lloran, se acercan a un mesón de vasos plásticos auspiciados por Coca Cola, pero toda fortaleza sucumbe al humor vinoso y viriles gemidos traspasan las tablas del galpón. La precordillera recoge el lamento acostumbrada por años a confesar en silencio, los ruegos de estas familias. Y una bruma triste ya cubre la fronda de los hualles, comienza a chispear. Veinte manos intentan abrir el ataúd, sacan sólo una bolsita negra de polietileno que contiene huesecillos, trocitos de género, dientes, botones, una rótula, algunos cabellos. Un abrazado griterío doloroso retumba en el galpón. De uno en uno los deudos se pasan la bolsita con los restos y dieciséis papelitos con nombres de las víctimas. No los devuelven hasta el amanecer.
El verano está en su esplendor es el mejor febrero de lo que va corrido de los noventa, pero nubes negras presagian lluvia. Desde el antiguo galpón del "Sindicato Esperanza del Obrero", un cortejo se retira. Se pasa candado a las puertas. Llueve, del interior parece escucharse una voz
-Compañeros, se levanta la sesión. ¿Descansaremos en paz?
-Hommo hommini lupus, manito Hommo hommini lupus- pensando en voz alta Víctor, quiebra nuestro hermético retorno a Valdivia. Me deja en el rodoviario, sin echarle nada a la mente ni ánimo de un shop en el Paula, enciendo mi fiel Life, tiene razón Sandra, soy un nostálgico empedernido, en estos tiempos y seguir fumando esta porquería. La multitud transita por la costanera, es la semana valdiviana, ya viene el corso iluminado de la reina navegando por el río, estallan los fuegos artificiales, el tumulto me acorrala, trato de mantenerme quieto, me empujan, voy contra la corriente dicharachera sin disfrutar del carnaval a trote zigzageante entre los cuerpos hacia el Tur Bus que está por partir, alguien a propósito me tira challa a los ojos.
Incrédulamente el mismo auxiliar vuelve a colocar la cinta de Blade Runner sin rebobinar pero ahora soy yo quien ha visto cosas que ningún de vosotros creeríais y les aseguró que es mentira que en el Calle Calle se esté bañando la luna, esta noche de gozo y diversión la luna carnavalera llora.
¿Sandra, me perdonas haber olvidado comprar los jureles ahumados del mercado fluvial?
martes, 15 de febrero de 2005
1HÉCTOR MARTÍNEZ DÍAZ: BARBIE BUSCA A KENT

Creciste arriba de unas North Star regaladas por tu hermano, mientras mamá cantaba las canciones de Sandro y papá quitándose los pantalones blanco plomizo movía las caderas haciendo la burda imitación del Ídolo. Y "ese es mi amigo el puma" hacía olvidar las fonolas del cuartucho. Pero no estaban ni la malla strech, ni la Quinta Vergara. Y la señal de Televisión Nacional llegaba por el cable que todas las tardes salías con un coligüe a colgar al tendido eléctrico, así cuando llegará papá enchufar la Sony, especie recuperada por tu hermano de la misma casa de donde te trajo las North Star, pulsar play y las carcajadas volcánicas de tu juata daban comienzo, "en vivo y en directo y para todo el país", del Show callampero de tus padres, donde "mi amigo el puma" bailaba con "María la Brava". Luego, acudías cual María Teresa Fernández a regalar la Gaviota de Plata, recortada del FestiViña al jovie que cada vez le costaba más sacarse los encalados pantalones y cobrar su contrato millonario de Ídolo, las catorce lucas del POJH.
Creciste con la nariz pegada a las vidrieras de la jugueterías, tus ojos chiquitos y negros te llevaban a esos mundos de Alicia en el País De, en medio de trenes, muñecas y legos, tú eras la Barbie Morena-Chola vestida de Dior, bailando un Strauss en brazos de Ken. Mientras otras Barbys hacían el ruedo y las pelotas de fútbol aplaudían rebotando alegres alrededor.
Viviste en las esquinas, pidiendo limosna para ir a los flippers, donde los más grandes te las quitaban. Era mejor ir a lo de las papas fritas, aunque sabías que los cucuruchos estaban muy altos, a veces las papitas se las daban de paracaidistas y saltaban a tus manos. O solías poner tu carita de niñitapobrehambrienta y con tu boquita sucia tendías la mano hacia los corazones de los viejos Boy Scout, estremecidos al ver tus North Star, mugrientas sin cordones, que hacían la buena obra del día entregándote el cucurucho, sabiendo que en sus departamentos de Providencia los esperaban kilos de papas, tazones de Kellogs o sino podían pasar al Rodizzio por...
-Un filete mignon por favor-
Despertaste con el neón de letreros ventanales, y no faltó el tipo que mientras observabas las vitrinas se instaló detrás comenzó a refregarse en tu cuerpo. Después unas invitaciones a comer papas...
-Te llevo a pasear en mi auto- prometiéndote una Barbie el móvil se alejaba del centro y estacionada en el Santa Lucía le preguntabas por la muñeca... Pero tú no eras Barbie y él no era Ken ni hablaba Inglés, sólo...
-Ahora vas a ver putitaconcha'etumare- Y las vidrieras jugueteras eran el techo del carro donde por más que lo quisieras no aparecían los juguetes, y la pista de baile eran los sillones del Nova Yanky, y la música de Strauss eran los quejidos del viejo, y las pelotas de fútbol eran peludas y luchaban por introducirse y romperte el himencito, y los aplausos de las demás Barbys eran por el color rojitibio que caía por tu entrepierna. Y en la Aurora F.M. que el viejo había puesto a todo chancho la voz gitana de Sandro...
"ese es mi amigo el puma dueño..." la puerta metálica que se abría, un empujón y a la calle sin dejar terminar a Sandro y tu coro lloroso "Dueño del corazón...". Tres billetes, volaban del vidrio abierto, te decían...
-Toma, cómprate una Barbie -.
No acudiste más a las papas fritas. Las viejas North Star dieron paso a los tacos, la mugre engomada se tiñó de rougé, las lagañas al rimmel, simulando las portadas de Cosmopólitan, pero tu rostro nunca conocería a Max Factor. El delantal celestecuadros cambió por unos Lee apretados y una polera amarilloroja que ajustaba los púberes senos desplazó al Jumper Azul Lutolargo y Con Poco Uso que llevabas a la Escuela F-24 de Macul. Las vidrieras fueron cambiadas por las esquinas, y los juguetes ahora eran de verdad, los focos te guiñaban, bajaban el vidrio y te preguntaban...
-¿Cuánto?-.
Hasta que conociste al Tano Foschino que te habló de cambiar el esmog y calor santiaguino por el frío pero limpio aire puntarenense.
-Ya vas a ver en dos años vuelves con los bolsillos llenos de plata-.
Tomaste el Ladeco con la esperanza de un Ken enapino, desembarcaste en el Presidente Ibañez donde el viento helado te abofeteó el rostro. Entraste a la Cosa Nostra, y con tú "show de María la Brava", por un túnel a la Whiskería 53, donde los chumangos acostumbrados a pieles mortecinas babeaban por tus caderas "morenas anchas y sensuales y fuego en la piel".
Pero tu tarifa subió fue con "Derecho a Zona". El dinero tenía el color del petróleo o Teniente o Capitán o Mi Mayor. Nunca "pelao", ellos iban a Errázuriz, donde no existían las whiscolas ni los camparis, sólo las poncheras Yugoslavo, el Canepa con Austral, que toman junto a gordas hediondas que psicoanalizan a los "pelaos" tendidos entreysobre enormes tetasillones, donde los "servidores de la patria" confiesan llorando la ausencia de la minita, las patadas de Mi Cabo por no poder cruzar el Valle de las lagrimas, aquel cubierto del sudor y llanto milico que desagua en la laguna de patinar, la que en invierno hace las delicias de los hijitos rucios de papá, quienes rasguñan metálicamente la tristeza congelada de los pelaos. Y son los mismos hijos de los que los apalean los que sonríen y se divierten abrigados con parkas de plumas Made in USA o Gorros tiposesquiadores de Parenazon , deslizándose sobre el escarchado sufrimiento recluta de aquellos que no tuvieron el amigo Capitán, el tío Secretario de Gobierno o un primo Médico que rubrique un certificado de Inepto. O por último, los 550 puntos en la prueba, matricularse en la U y postergar la milicia.
Pero los pelaos no acuden a colegios salesianos, alemanes o suizos sino que reciben la educación en colegios con números, donde los profes deben dictar a gritos, porque se acabó la tiza o porque la artritis no deja escribir en la pizarrra, hastiados de ganarse las míseras 80 lucas escuchando el chirrido de la tizauña quebrada sobre el prenzadonegro de las Ecoles chilenas, que prefieren dejar que los barracos populacheros griten y se saquen la cresta, -total,- piensan los profes, -para que enseñarles más si lo que les espera es una pegita en la Constructora o acarreando bolsas en la feria y para eso no hace falta trigonometría, raíz cuadrada, Comprensión de lectura o Ley de Gauss-. Y el único tío del colimba es al que hay que ir a dejar a su casa cada vez que lo encuentras curado y el amigo mas pituto es el Junior de la Muni. Todo esto soportando las patadas del Sargento y ¡cuidado, que viene Mi Teniente! riéndose porque el raso llora, mientras sapea con binoculares el culo de la hija de Mi Capitán que dibuja un ocho en la laguna.
Moqueando delatan los pelaos, a las maracas freudianas, que ellos no comen calafate para no tener que volver, o les revelan el desprecio que sienten por la chovinista Perla del Estrecho que los margina a babear y orinar el Dedo Gordo del Indio Ona, de la Plaza Muñoz Gamero, los dominguitos de franco.
Con tu ortografía de segundo básico repitente, le escribías a Mamá de tu trabajo de camarera en el Hotel Cabo de Hornos...Camarera se llama salir todas las noches a empelotarse, ante el millar de ojos patagónicos que te devoran y tu detrás de la reja refriegas tu piel morena, güachita con tu tanga-tanga que apenas sostiene tu culo morocho, el más caro de la ciudad del Monumento al Ovejero, donde acudes todas la tardes a subirte arriba del broncíneo equino, soñando salir galopando a tus maravillosos mundos de Alicia.
Por las noches los Peruzovic, Gómez, Buvinic Vera, eran los que te galopaban. Y tu cuerpo, "tranco a tranco legua a legua", se convirtió en el segundo Club Hípico magallánico. Yegua-Potra gritan calientes cuando sales a bailar con "mi amigo el puma", la descendencia patagónica yugolote, daba lo que pidieras por escupirte su Semen Australis .
Pero tus herraduras taco aguja a veces se quebraban y no querías salir a galopar, preferías quedarte en la casa de dos pisos que el tano Foschino les arrendaba en Playa Norte, donde quedaba el Stud. Hasta que llegaba el tano, en su Malibú azul a buscarte.
-Te están esperando-.
Y aunque tenías "marea roja", siempre había un Almirante o Patrón de Buque Factoría que no temía contaminarse.
Hasta que vino el siniestro, las llamas arrasaron el stud. Y acudes a sacar a la Luisa que está dormiborracha, pero todo fue inútil y los choros se quemaron y tu cabellera azabache cobijó los rayos tal como el Tano cobijó las bromas sobre su sarta de choros ahumados.
Aprendiste que la nostalgia se alejaba con unas pastillitas regaladas por el doctor voyerista adicto a los juegos plásticos, o sino unas gotas de Chivas Regal sirven de "yumbina" para el Derby Sexual que todas las noches corrías.
Pero la carrera se fue haciendo más pesada y el tano trajo nuevos materiales de Santiago. Y tu show de María la Brava, fue cambiado por una Madona Chilensis, "Like a Virgin". Y tus ahorros, destinados al "sueño de la casa propia", te sirvieron cuando se quebraron tus herraduras taco aguja. Y abandonaste el Stud para caer a..., Calle Errázuriz...
Donde no hay ni Tenientes ni Enapinos ni Estancieros. Ni el dinero se llama Código Civil, Ortodoncia ni Acción Dólar, ni viaja en Malibú, Blazer o Silverado.
¿Y donde estaba Ken?
Del Cosa Nostra al Farol Rojo. Tú, acostumbrada al Agua Brava, Brutt 33, Paco Rabanne, tuviste que soportar el Avon Para Hombres, o el Caries Space, la mezcla de caries, copete, sobaco y rabia. O el olor a patas milicas de Virginia. O las orejas y labios partidos de los pelaos, que te cosquillean las tetas lacias buscando el pezón materno distante tres mil kilómetros a orillas del Rahue, Cautín, Bio-Bio o Mapocho. Pero estaban las pastillas que te alentaban y mejor aún el Canepa con Austral, que ahora se llamaba, "Croata".
Así, a una década de tu llegada, parada en la puerta bajo un "Farol Rojo", esperas pinchar a Ken, guiñando a los diciochoañeros rasos que suben por Errázuriz a las ocho de la tarde todos los domingos, todos los domingos. Y tú "rogando a San Antonio que te mande un novio, todos los domingos , todos los domingos..".
Al final, las caderas se hicieron más anchas, pero no más sensuales, y el "fuego en la Piel ", es la acidez del dragón con que despiertas cada mañana . Y tu arrogancia de María la Brava, de nada sirvió, cuando la auxiliar del Enfermedades de Transmisión Sexual, donde acudías todos los meses para timbrar tu Pasaporte de Puta, te entregó un papel blanco, Cirrosis, y te derivó a la puerta vecina, Alcoholismo, donde una enfermerita de apellido "ich" te aconsejó el tratamiento .
Vinieron las torturas en jeringas de Apomorfina y a tus pies un balde donde ves reflejada tu terapia , la enfermerita que te saluda con la caña de vino pero nadie te saca a bailar, que esta vez será sin el casette de Sandro, sino al compás de tus arcadas y las de las otras artistas que están en lo mismo. las mañanas invernales se hacen eternas de regreso al quilombo luego de la inyectada, subiendo por Zenteno mientras los boys salen del Pudeto...
-a instrucción a instrucción ya nos vamos a instrucción...-
Una quincena de apomorfinas dieron paso a la sesión con el siquiatra, que te recetó el Antavú, reforzador de la voluntad...
- ya sabes, por si caes -.
Esta madrugada te apearon del Caballo del Ovejero, calzabas unas North Star mugrientas sin cordones, tus brazos escarchados abrazaban a Barbie y Ken. En los estribos, una caja de Antavú cerrada, un cassette y un Musiquero con letras de Sandro.
viernes, 31 de diciembre de 2004
0Héctor Martínez Díaz: Justice

- ¡Me cago che! Europa no está pa' fantasmas, güevón - murmura Oyarzo sorbeteando el Schopp, girándolo ante sus ojos. - ¡Me cago che, es fin de milenio ! Europa no está pa' fantasmas, por más que lo quieras ya no está pa' fantasmas-, gritan sus cuencas, boyas de miel sumergidas tras un cristal de cataratas urinales, acompasadas con el Yellow Submarine del Wurlitzer posado en el fondo del océano shopero.
Barrientos, sale del Pub abotonándose el Montgomery gris bajo una cotidiana y otoñal neblina, por las veredas circulan transeúntes pálidos, ignorándolo. Camina rápido, casi al trote, apretando hombros y cabeza gacha, su mirada café puesta en los adoquines de improviso se detiene para inhalar industriales humores. El aromático olor carbón desfila marcando el paso de una marcha de obreros que se le acerca, los imagina saliendo de apocalípticas minas. Su aliento cervecero, confundido con el carbono de amarillos cascos proletarios activa feronomas, resurge una diáspora de mineros chilotes traspasando la frontera del Cerro Dorotea, hacia el turno mañanero del Yacimiento Carbonífero Fiscal de Río Turbio. El patriotero diario regresar de asalariados, matuteando el golpeado acento encallosado trasandino y los pesos sanmartinianos para levantar el pueblo al ritmo de rancheras de acordeones quilomberas que los acercan a sus primos chicanos, quienes desde la californiana, Los Angeles, envían dólares americanos para construir Guanajuato. Pero las espaldas mojadas chilotas y natalinas sólo son bronceadas por la fantasía ruborizada del traicionero oro negro grisú que irradia el sol medianero de la celeste y blanca.
Su mano izquierda estira la piel de sus pómulos y dibuja una musaraña en su cara, el pliegue de la bufanda rojinegra cubre la parte inferior de su rostro, se le difuminan las imágenes. Un piquete de Bobbies vigila una nebulosa escena punki donde hoolligans engullen cerveza y combaten a los beatos de Sex Pistol que exigen el derecho a decir No. Y los cascos carboneros, se trastocan en cabezas metálicas encendidas y filosas. No seas irrisión, ni lo mentes, escucha in off. Sí, tal vez, tal vez Oyarzo tiene razón, y en el camino hacia Abbey Road los fantasmas han dejado de recorrer Europa y ahora solamente ocurren en la pantalla escarlata striptiseras marchas bolcheviques de Full Monty.
-Me cago che ni lo mentes- se dice, reiterando el argot chovinista, aferrando esa estructura sintáctica a una identidad extraviada en la vorágine plurilingüe. Como si el me cago che ni lo mentes sea un acto de habla que promulga, desde las bancas de Trafalgar Square, un edicto cómplice que lo catapulta a un estatus superior y no ser una voz latina más exiliada en las Europas...
Casi un cuarto de siglo de soportar la flema anglosajona, desde que a bordo del Boeing 727 de Lan Chile, charteado por ACNUR, inició con Sofanor Oyarzo, un peregrinaje de treinta y seis horas sobre el Atlántico, para caer en Gran Bretaña, de Dawson a Inglaterra. Dos magallánicos acogidos por la Corona Inglesa y su Gobierno Laborista. Pero el Tour gratuito era sin retorno y la DIRINCO, ese burdo Ombusman chileno, nunca acogió reclamos. Desde las ventanillas del 727, se les aparecía la isla británica, al igual como a sus abuelos chilotes desde la borda de la Goleta Ancud las costas magallánicas pero estos habían optado por el viaje, ellos en un concurso donde ni siquiera participaron.
Welcome to the England. Do you Speakin English? con apuntes del Book A de Miquel y Manríquez, respondieron pretenciosamente Yes. Y el first dream in London con la curiosidad de saber si en Inglaterra se sueña en Inglés. Por el contrario, soñé en español echando punteadas contra Oyarzo que no dejaba de jugar baloncesto en Dawson. El diablo castrense con cara de Donald se me aparecía en sueños y limpiando su piocha me decía te salvaste güevón, por esta vez te salvaste, y el cadavérico flaco Tohá brincando y lanzando un gancho con retención al más puro estilo Kareem Abdul Javar, perdía toda parsimonia y compostura y venía hacía mí gritando ganamos, ganamos les volamos la raja y los escribanos Cloro y Bitar pasaban hojas a los infantes que las quemaban en un tambor al costado de la barraca, con el calor de ellas se sobaban las manos apretando el sueco, ítalo, germano, un chasquido de balizas escapa de un Zig asesino. Tohá cae, el capitán Donald sale del Palacio de la Risa: alégrense güevones van a tocar el chilote marino en gayta. Silba el viento, es 18 de septiembre, no hay sol, graniza en Dawson. Doble de Oyarzo.
Quizás, eran los adoquines que lo tenían atrapado al lugar. Quizás, le recordaban la calle Paraguaya de su pensión en Punta Arenas. Aunque ya le eran familiares los saltitos de las ardillas rojas de lápida en lápida, las bandadas de los cormoranes próximos a invernar quizás agolpaban a nostálgicos tordos invernales de la huerta paterna de su home en Puerto Natales. Quizás los mausoleos neoclásicos a las criptas de los Menéndez en la necrópolis puntarenense, donde acudió al recital de los Encajes Blancos junto a la Pelusa, cosita rica, de hot pant, chaqueta toda de gamuza con flecos en las mangas, pañuelo hindú en la cabeza y calzando esbeltas botas blancas con plataforma delineando sus piernas hasta sus rodillas de Twiggy cual maniquí de Boutique Burbujas. La irrupción de los pacos y los feroces tijeretazos que en la comisaria extinguieron las mechas hippientas, entrar al Ñandú ya no como el extraño del pelo largo para ahogar un poco de insatisfacción chupando Polares y leyendo el manifiesto clandestino dentro de un Fantomas, porque usted lo quiso apuntaba el albo índice enguantado, en la contraportada. Porque el pueblo lo ha pedido explicaba Renzo. "Un fantasma recorre Europa...".
Pero Oyarzo botó la chapa de Renzo, prefiere la de latin lover y su manto de exiliado fogoso para tirarse a cuanta gringa se le atraviesa . -lo cortés no quita lo valiente- se excusa. -ni lo calentón- retruco.
No se lo ha querido contar. Diría que es mentira, otro grupo para llevarlo a rendir pleitesía al "sacrosanto Marx". Que sólo busca lanzarle a la cara su viraje de bolchevique a burgués reformista y renovado embobado con el modelo neoliberal de desarrollo capitalista y la tercera vía del conejo Blair. Diría que quiere decirle traidor que no se merece su amistad. Por lo demás, no es necesario acudir hasta el sepulcro de carlitos para que algo huela a podrido en Inglaterra, que el hedor descompuesto del marxismo está en todos lados. Sí, Oyarzo le diría eso.
Fue de casualidad, la bruma perturbó su sentido de ubicación, tropezó con adoquines desconocidos, trastabillando se afirmó en el bulto frío que epifánicamente se antropomorfoseaba en un busto casi simiesco, mongoloide, una pátina verdinegra delineaba los contornos del rostro protuberantemente amedallado de ojos rasgados cuyas cuencas vacías parecía que lo mirasen incrustado como estaba en sobre relieve sobre un poyo de granito, bajo éste una metálica placa:
In Memoriam of Boat Memory
"We Want Justice"
Deadh London, October 16 of 1831 leyó a manera de epitafio. Boat Memory, Boat Memory corrió atemorizado sin comprender el porqué huía, ni quién era ese rostro desconocido paradojalmente familiar que lo acosaba.
Gracias al documental de la BBC del 21 de octubre con motivo del aniversario del Discovery of the Strait of Magellan sus posteriores navegantes y viajeros que pudo embarcarse en la Primera Travesía de la Beagle por los Mares del Sur al mando de Parker King, cruzar con él el Cabo de Hornos junto a cuatro polizones Yámanas. Los vio estar siempre encuclillados, supo de sus torpes reverencias ante aristocráticas narices de rapé al ser presentados ante Guillermo IV, Dios Salve al Rey, a la Sociedad Científica y Naturalista Británica, y a un impetuoso y racionalista joven de quién se dice que ha dicho "¡el hombre desciende del mono!", hay mejor prueba para probarlo que la presencia de estos indígenas reflexionaban inquietas las neuronas darwinianas. "Jamás he conocido seres más abyectos ni miserables", por lo demás "que más se puede esperar de seres inferiores y en estado evolutivo primitivo" y a la duda de Charles Darwin sobre su carácter de humanos le seguirá una certeza "son bestias insensatas irreflexivas no pueden desarrollar actividad mental superior". Así, el naturalista inglés asegura un camarote en la Segunda Travesía de la Beagle Por los Mares del Sur, al mando del capitán Robert Fitz Roy quien quiere pagar las culpas por la invitación hecha a los nativos regresando a Jemmy Button, York Minster y Fuegio Basket junto a su padre Watawineiwa. Y supo, entonces, de la varicela fulminante de Boat Memory postrado y amarrado a un catre en una clínica londinense esperando ansioso ausentes fogatas que en su natal Ukika anuncien su partida, mientras la joven Victoria espera más temprano que tarde ser coronada reina. Me cago che es fin de milenio y la Patagonia está de moda. El despacho extra, extra, on live desde el Number Twenthy de Devanshire Place, terminó por aturdirlo.
En cuclillas, a la vanguardia del Piquete de Londres, frente a la London Clinic, Barrientos alza en su mano izquierda un cartel con un garabateado retrato aborigen, desapercibido entre una treintena de fotocopias de rostros que sostienen los refugiados. Se le acerca Vicente Alegría, quien contradice su apellido y lo abraza tristemente, Justice le dice, al fin Justice. Él casi incólume continúa en cuclillas mirando a lontananza, Justice murmura, Justice, repite junto al coro exilioso, Justice grita, We Want Justice...







