jueves, 27 de abril de 2017

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La utopía y el descubrimiento austral

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Por Jorge Díaz Bustamante


En una pequeña librería de Punta Arenas, ubicada en calle Ignacio Carrera Pinto, encontramos un libro que nos llamó la atención por su título: “El descubrimiento austral por un hombre volador o el Dédalo francés” y que pertenece a la serie Curiosa Americana y está clasificada como novela filosófica. Restif de la Bretonne (1794-1806) es el autor de esta obra, “oscuro tipógrafo y polígrafo fecundísimo que cultivó la novela autobiográfica, la tesis filosófica, el ensayo libertino y, siguiendo la moda de su tiempo, abordó temas referente a la moral de las costumbres”, de acuerdo a lo señalado en la introducción.

El libro se publicó póstumamente y la edición impresa en Chile (1962) cuenta con el prólogo y traducción de Eugenio Pereyra Salas.

La novela relata la saga de Victorino, hijo de un procurador fiscal, enamorado de Cristina, hija de su señor. Su amor transformado en verdadero martirio a causa de su diferencia de clases, hace de él un joven dado a la ensoñación, hasta que traba amistad con Jean Vezinier un empleado doméstico, de malas costumbres, pero gran lector. Juntos construyen una maquinaria de madera que movía dos alas de seda. Lograron así sus primeros vuelos experimentales, que terminan trágicamente con la muerte de Vezinier ahogado en un pantano. Victorino destruye las alas para que el invento no pueda ser reconocido. Posteriormente se dedica a perfeccionarlo y logra su objetivo: “instalado en la colina, subió a un pequeño promontorio y dando a las alas el movimiento rápido de la perdiz se elevó con facilidad”.

El hombre-volador asombró a toda la región. Muchos lo creían un demonio y Victorino mantuvo en secreto su identidad. Descubrió un lugar idílico llamado el monte inaccesible, hasta allí traslado a aquellas personas que no era apreciadas en el condado y les otorgó diversos oficios. Con el paso del tiempo había organizado todo un pueblo que vivía en franca prosperidad y regido por el respeto e igualdad de oportunidades.
Restif de la Bretonne.

El amante decide culminar su plan secuestrando a Cristina, que no le era indiferente. Cometido el rapto, viven en el monte de la comunidad inaccesible, los jóvenes contraen matrimonio. Pronto nacen sus hijos que se desarrollan en medio de un pasaje idílico, sin embargo la población había aumentado en gran número y se hace necesario emigrar a otros territorios. Victorino y sus hijos, los únicos dotados con la capacidad de volar, para sus propósitos buscan “una isla o continente que esté deshabitado o al menos no hayan sido colonizados por grandes potencias”.

Inician sus viajes descubriendo numerosas islas. A partir de ese momento lo que parecía una novela futil, deja paso a un libro de aventuras, recordándonos los antiguos textos de los exploradores y adelantados que llegaron a América y que enfrentan por primera vez un mundo desconocido, que los maravilla por una fauna y flora que se ofrece exhuberante a sus ojos.

En la primera isla, a la que bautizan con el nombre de Cristina, se encuentran con los hombres de la noche. Seres primitivos que podían ver en la oscuridad y poseían un lenguaje gutural semejante al ruido de los murciélagos. Los habitantes del monte inaccesible son trasladados por los hombres voladores y habitan en comunidad con los hombres nocturnos, para ello Victorino dicta leyes que los protejan.

En la segunda isla, los habitantes de la Victorica, nombre con el que se bautizó a la isla grande, “son de raza patagónica, gigantes de unos doce o quince pies de altura. Son pacíficos, nunca pelean entre ellos”, con los cuales traban una gran amistad, de tal modo que Alejandro, hijo de Victorino, contrae matrimonio con una joven patagónica dando origen a una nueva raza. Al mismo tiempo fortalecen los lazos de amistad y el intercambio comercial entre ambos pueblos.

En la tercera isla, Alejandro advirtió “la presencia de un animal velludo, muy parecido al mono, que se aproximaba a su padre. Lanzó un grito de alerta, y gracias a las rápidas alas, se elevaron a unos veinte pies, desde donde pudieron contemplar entre los árboles un grupo de animales semejantes a los otros, que se paraban en sus patas traseras. Sólo entonces se dieron cuenta que estos animales velludos, eran una especie de ser intermediario entre el hombre y el mono”. En las islas siguientes encuentran diferentes razas de hombres-animales; simiescos, ozesnos, caninos, porcinos, cornúpetos 8ª los que en la antigua Grecia llamaban serastas), de los que tomaban una pareja, para educarlos en la isla Cristina. Aquí el autor adopta una posición crítica con respecto a las acciones realizadas por los conquistadores españoles.

“Fue una suerte inmensa que los hombres-animales del Polo Austral no hayan sido descubierto por los feroces conquistadores de Mexico y del Perú, sin duda alguna, contemplando la enorme talla de los patagones, los hubieran masacrado. Y aún más, si en vez de tratarlos como bestias, hubieran advertido en ellos un principio racional, entonces los hubieran quemado en la hoguera por Súcubus e Incubus, sobrevivientes de un primitivo bestialismo”.

Los hombres voladores continuaron sus exploraciones descubriendo nuevas especies de hombres-animales, las que integraban a su sociedad. Sin embargo, sabían de la existencia de tierras situadas al oriente, a la altura del grado 00, de clima frígido, pero favorable al desarrollo de una raza fuerte.

Al iniciar las exploraciones de estas tierras, se sorprenden de la similitud geográfica con Europa, con paisajes similares a España, Italia y Gran Bretaña. Con el único contraste de las dimensiones, pues el continente austral es de tamaño reducido.

Los exploradores habían llegado a la Megapatagonia. A su arribo el pueblo acude a recibirlos, para ofrecerles hospedaje y todo lo que necesitaran, “gesto hecho sin ostentación sino con el corazón abierto”. Los hombres voladores encuentran en los megapatagones una nación civilizada, desarrollada en los vastos conocimientos de la ciencia, del arte y la filosofía. La base de todos sus principios es el orden y la igualdad. Su ley fundamental en pocas palabras es:

1.- Se justo con tus hermanos; es decir no exijas nada, no le hagas nada que tu no quieres que te hagan a ti mismo;

2.- Se justo con los animales, lo mismo que tu quisieras que fueran contigo los animales superiores al hombre;

3.- Somos iguales entre iguales;

4.- Cada cual debe trabajar por el bien general, y

5.- cada cual debe participar en el bienestar general.

Los megapatagones sostienen que los pueblos no necesitan más que estas leyes. Quienes no lo creen así, son opresores o esclavos, que estarán dispuestos a “legitimar, la injusticia, la desigualdad y la tiranía de algunos de sus miembros sobre la comunidad”.

“El descubrimiento Austral” es un libro interesante, lleno de aristas que debemos explorar con la misma diligencia que Victorino y su grupo familiar. Finalmente nos quedamos con las reflexiones de Pedro Gamma en el “Imaginario Geográfico Austral Contemporáneo” (Impactos N° 73) “No sólo somos lo que pretendemos o creemos ser, sino también como nos imaginan”. El Dédalo Francés, es una novela que reúne lo feérico y la utopía para permitirnos una nueva lectura en nuestra presencia patagónica.

lunes, 3 de diciembre de 2012

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Gunter Pluschow en el país de las maravillas

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Por Jorge Díaz Bustamante


Galería de Fotos de Gunther Plüschow



































Hermosa y encantadora es esta vida de una libertad sin límites. Pero también aquí llegó el momento de la despedida. Y para que esta despedida fuera para mí aún más difícil, he podido vivir una experiencia única, un viaje nocturno por el seno de Última Esperanza”.

Desde Puerto Bories, invitado por el administrador del frigorífico Mister Dick, en una verdadera tarde de verano, utilizando una pequeña lancha salvavidas, con motor acondicionado de un viejo automóvil Ford, Gunther Pluschow se internó en las tranquilas aguas del seno de Ultima Esperanza, acompañado por dos trabajadores de la zona, uno de ellos de origen alemán.

Ninguna brisa mueve la superficie del agua, lisa como un espejo, negra y plana. Aquí y allá se reflejan las montañas altas que nos rodean, las cumbres coronadas de nieve. La noche es profundamente oscura, las estrellas brillan en el cielo claro y las montañas extienden sus sombras oscuras sobre las aguas. Nosotros nos deslizamos; sólo el ojo experto del marino puede adivinar donde se encuentran las aguas navegables, donde las rocas anuncian su límite”.

El viaje tenía como objetivo recorrer hasta el último rincón del largo brazo de mar hasta llegar a las inmediaciones del Ventisquero Balmaceda.
Nosotros espontáneamente paramos el motor, no se escucha ningún ruido, hechizados contemplamos esta maravilla, mientras que dentro del juego de las potentes fuerzas de la naturaleza, de vez en cuando, se desprenden masas de hielo del ventisquero, poniendo las olas en movimientos riegosos a nuestra lancha

El viaje continuó hasta una bahía rodeada de bosques vírgenes. Se acercaron a la playa solamente iluminados por la luna, allí bajaron a tierra. Uno de los acompañantes, conocedor del lugar, se internó en la oscuridad y vuelve con agua fresca del ventisquero. En la fogata beben un reconfortante café.
Plüschow se recuesta sobre un viejo árbol caído y contempla extasiado el amanecer en el lugar: “¡Indescriptible este mundo de las maravillas! Ventisquero junto a ventisquero se vierten en formas nunca vistas a las aguas de un azul intenso. De todas partes saludan las cimas de las montañas, reflejándose en las aguas. Bosque de un verde intenso se extiende hacia arriba, al costado de los ventisqueros. Un río ancho lleva agua gélida del ventisquero hacia las profundidades”.

Más tarde, emprenden el regreso navegando hacia Puerto Consuelo, donde son recibidos en forma amable por la familia Eberhard, que los esperaba con un suculento almuerzo. Ya en Puerto Natales, Plüschow, no tiene palabras para agradecer a Mr. Dick. ¡ha sido encandilado por la exhuberante naturaleza de la zona! Regresa a Punta Arenas, en un viejo y destartalado omnibus Ford, que le toma doce horas en llegar a destino, por un camino interminable. El vapor zarpa a medianoche, bajo una lluvía torrencial. Plüschow, sólo se atreve a exclamar:
“¡Yo volveré, yo ya lo siento ahora!”

Las bellezas naturales de la Patagonia cautivaron a Gunther Plüschow, el aviador y marino alemán, que cruzó el Océano Atlántico, en una pequeña goleta, la “Feuerland”. Durante muchos años, el excombatiente de la guerra, soñó realizar este viaje. Apoyado por la editorial Ullstein, de Berlín, adquirió los equipos necesarios; una pequeña embarcación, un hidroavión, cámaras cinematográficas y el material necesario para llevar a cabo su expedición.
Realizó varios viajes sobre los canales fueguinos, sobrevoló los cielos de toda la región tomando fotografías y filmando películas en su hidroavión conocido como el “ Cóndor de Plata”, Junto a Ernest Dreblow su inseparable compañero.
 De regreso en Alemania, da a conocer la región a través de la película “Las maravillas de Tierra del Fuego” y de los libros “Silver Kondor Uber Feuerland” (“El Cóndor de Plata sobre Tierra del Fuego”), “Segelfahrt ins Wunderland” (“Viaje a vela al País de las Maravillas”) del que hemos obtenido las referencias de su viaje nocturno por Ultima Esperanza.
Isot Plüschow (esposa de Gunther) rescata los últimos días del osado piloto, amo de los cielos australes, en su bitácora de vuelo anota:
Un enorme bloque de hielo, brillando verde, flota ante nuestros ojos en el agua azul del único compañero acuático de nuestro Cóndor de Plata. Todos los sueños de los tiempos de mi niñez, que me acompañaron durante toda mi vida, se han convertido en realidad”.
Plüschow amaba la libertad y emprendió el gran vuelo perenne hacia la eternidad. El 12 de diciembre de 1996, se inauguró un monolito en recuerdo y reconocimiento del piloto alemán. Esta ubicado a un lado del camino principal de ingreso al Parque Nacional Torres del Paine, a la vista de la bahía Tsingtau del Lago Sarmiento.

 Bibliografía: Revista Impactos 1995 - 1997

viernes, 15 de junio de 2012

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Jorge Díaz Bustamante

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El comercio natalino de los años 40

El nutrido comercio de la década del cuarenta, presentaba una enorme cantidad de avisos comerciales en la prensa local, a través de ellos, es posible conocer los artículos de consumo de la población natalina, tanto en relación a la alimentación, línea de vestir, cigarrillos, licores y otros, que nos permiten acercarnos a esa época, para ahondar en esta información hemos recurrido a los periódicos; "El Esfuerzo", órgano oficial del Sindicato de Campos y Frigoríficos y "El Austral" de Puerto Natales:
El avisaje comercial, reunía ciertas particularidades, en muchos casos no registraba la dirección de los locales, puesto que se daba por entendido que en pueblo chico "todos se conocían". Ofrecían sus múltiples productos, pues se trataba de almacenes de "ramos generales", que contaban con diferentes secciones; almacén, tienda, cristalería y compraventa de productos regionales. Por otro lado en algunos anuncios se hacía verdadera gala de originalidad, podríamos decir que se trataba de verdaderos precursores de los modernos comerciales que conocemos hoy día.
La tienda "La Nueva Esperanza", anunciaba "Bueno, Bonito y Barato". En Almacén sus bajos precios, conservas surtidas, mantequilla argentina, quezo, harina tostada, manteca, confite y chocolates. Tienda batas para fiestas, trajes, zapatos de caballero, señoras, señoritas y niños. Se entrega ropa para señoras, abrigos a medida. Para finalizar afirmaba; "No confunda, la tienda y almacén "La nueva Esperanza" es la que vende más barato, visitela y se convencerá". Firmaba el aviso Adelaida Ruiz de Saldivia.
Otro aviso algo curioso era el siguiente; "Banderas de todo el mundo, pero con la bandera chilena, será obsequiado con un paquete de cigarrillos Mapocho, Cuyanito, Cazadores. Fume estas marquillas y busque la bandera chilena". Auspiciado por la Sociedad Nacional de Tabacos Ltda.
La carnicería de Darío Subiabre comunicaba: pasto, avena y leña en rajones y por carretadas. Carne fresca todos los días. Su ubicación calle Baquedano 397.
Un poco más alarmista, la sastrería Marcone anunciaba; "¡Incendio! Gran quemazón de precios; trajes sobre medida de casimir inglés $ 400, abrigos para hombres desde $ 260, pantalón de montar con gamuza $ 120, bombachas para hombres $ 45, pantalón de casineta $ 32. Y un gran surtido en sombreros, zapatos, gorros y muchos otros artículos más, a precios fuera de toda competencia; por lo cual no deje de aprovechar esta ganga en la sastrería y tienda de Genaro Marcone"
El Bazar y Tienda “El Invencible” anunciaba sus ofertas de revistas nacionales, argentinas y norteamericanas, además de un completo surtido en artículos de escritorio y utiles para colegiales. A su vez Casa Basoa ofrecía; paños para abrigos en colores de última moda, brocato de seda de diez hermosos colores, seda floreada en colores especiales para la temporada de verano. La Casa “Arabe” de Emilio Alay ubicada en calle Bories Nº 300, anunciaba liquidación de su sección tienda y zapatería, todo a bajo precio. Expendían además café molido, café caracolillo, huesillos, ciruelas secas, maiz, afrechillo en saco.
La librería “El Cupido”, de Juan Adema, publicaba el inicio de sus actividades el 1 de junio de 1941, ofrecía a sus favorecedores artículos de regalos, juguetes norteamericanos, globos de goma, confitería, se indicaba también; “Tanto las revistas nacionales y extranjeras, como el diario “El Magallanes” continuarán su curso normal”, firmaba el aviso su gerente, Rene Adema G.
La carnicería Sucursal Miguel Gasic, compraba grasa, cueros de chingue, liebre, gato montés, coipo y toda clase de productos regionales, además de compra y venta de animales en pie y carne fresca de cordero y capón.
La relojería “Suiza” anunciaba sus discos recién recibidos; Paso del Pollo, fox-trot; Quiero verte una vez más, tango; Chiu Chiu, One step; La parranda, corrido; A Matu Yaney, Mapuchina; La copucha, corrido; La cueca chilota, cueca; Al compás del acordeón, polka; Lai Larai, tonada; Perdón es usted maravillosa, vals.
La Casa Saldivia invitaba “pase a la Casa Saldivia que siempre será bien atendido”, ofrecía; surtido de galletas, confites y chocolates, ubicada en Bulnes 306, tenía además; Centollas, langostas, herizos picos, lenguas de cordero, pavitas en trozos, paté en latas, humitas, sardinas americanas y españolas, surtido de cholgas de Chiloé, luche, cochayuyo y ajos en cuelga. Vinos; Conchalí, Tocornal embotellado y en barrilitos de 26 lts., Torontel espumante en barriles, vino añejo, Pisco y Vermouth
La feria Franca de Natales, de propiedad de Joaquín Fueyo, presentaba “Las últimas novedades” en zapatos. Para caballeros ofrecía “de la Argentina novedoso surtido de pantalones finos, paletó sports de muy buena clase y finos colores”, chompas de paño, abrigos de gabardina y camisas muy finas. Para los niños; “Chompas de buena calidad, pantalones cortos y zapatos argentinos
Gafo y Fernández vendía lana de vellones “por cualquier cantidad” y la existencia de diversa mercadería como; harina tandil, Arroz Sublime, cerveza limache, Ginger Ale REX, vino Concha y toro, además de Carbón de la mina Natales. Cigarrillos al por mayor; Embajadores, Particulares, Populares, Polo, Monarch. Premier y Baracoa.
La Casa Iglesias, anunciaba “que desde 1908 ha estado al servicio de esta región, atiende a su distinguida clientela y público en general en su nuevo local frente a la caja de ahorros”. Secciones; Almacén, Tienda, Zapatería, Cristalería, Cigarros y Enlozados.
Para 1943, el gran cine “Palace” anunciaba la cinta Argentina con Enrique Muíño “Cura Gaucho”, para el día sábado en funciones de vermouth y noche la emocionante cinta “Misterio de Muerte” con el gran actor Ralph Bellamy y el día domingo la cinta musical de la MGM con los grandes cantantes Jeanette Mac Donald y Nelson Eddy titulada “Soldado de Chocolate”. El 17 de abril de ese año se anunciaba “el acontecimiento cinematográfico más grande de todos los tiempos”; Lo que el viento se llevó, además se advertía; “será presentada exactamente como su estreno en Santiago, siendo la duración del espectáculo de cuatro horas”
La Gasfitería de Germán Witt, de calle chorrillos Nº 2, anunciaba venta de calentadores y estufas. Compra de Zing, plomo y aluminio “pagando los mejores precios”, además contaba con un maestro especialista en reparación de armas de fuego.
Por su parte la Sastrería Diaz, comunicaba que en el último sorteo salió favorecido el señor Ricardo Kruger y que “La corrección en el vestir es una aspiración que se satisface plenamente recurriendo a la SASTRERIA DIAZ que es sinónimo de corrección, Elegancia y economía y más que todo seriedad
Un derroche de originalidad, en materia de avisaje comercial, eran los siguientes “Significado de los sueños. Soñar con dinero significa que va a vender algunas especies a la Casa Compra y Venta en calle Bulnes 601”. Otro; “¡Defiendase!. Desde hoy defiendase del frío comprando un paletó, una chompa de cuero o una frasada gruesa de pura lana en BULNES 601”. Y este otro; “DINERO a granel. Es muy fácil conseguir: Sólo basta ofrecer en venta especies nuevas o usadas en BULNES 601”. Cada uno de estos avisos finalizaba con la siguiente frase “Donde hay una tetera”
Anibal Pacheco ofrecía Articulos de Chiloé; “Con vapor “Alondra” recibí gran existencia de harina tostada de Chiloé con linaza, chicha, marizcos, mangos de hacha y varios artículos de Chiloé
Las tiendas de “Ramos Generales”, los amables “boliches”, han ido desapareciendo lentamente, dejándonos un dejo de nostalgia, por un pasado que ya se retira.


Bibliografia

"El Esfuerzo" 1939.1940, 1941, 1942
"El Austral" 1940, 1941, 1942, 1943 1945


Extractado de su libro: Última Esperanza: El paisaje y su habitante

domingo, 27 de mayo de 2012

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El primer Correo a Natales

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Hace poco tiempo se celebró el 70º. Aniversario de la fundación de Puerto Natales. En esa ocasión la Municipalidad entregó diplomas y galvanos, a los vecinos que vivían allí más de setenta años. Esto significa que cuando el pueblo se fundó oficialmente, ya había allí gente y desde luego casas; sólo faltaba el acta de fundación, que emitió en Punta Arenas el coronel Mardones. No se sabe exactamente cuando se instaló el primer poblador, pero fue varios años antes que el 31 de mayo de 1911, si nos atenemos al hecho que don Arturo Barría Gonzalez atendía con caballos el transporte de correspondencia de Punta Arenas a Puerto Natales, sin contar la que movilizaban los barcos, en sus viajes a Última Esperanza, llevando provisiones y materiales, para traer lanas y cueros en sus viaje de regreso. Eran tiempos difíciles, sobre todo en invierno, cuando la nieve impedía avanzar a los viajeros, que empleaban siete u ocho días en la jornada y otros tantos al regreso, siguiendo las huellas de los guanacos o los senderos bajo los bosques. El intenso frío hería al hombre, que en su trayecto buscaba el calor acogedor de una estancia o un puesto. Y esto fue durante años, en que las carretas y carros abrieron huellas, pasando por territorio argentino. Hasta que el Presidente Ibáñez, en 1930, entregó el camino nuevo a Puerto Natales y el puente colgante sobre el Río Rubens, que presta servicios hace cincuenta años. Y con la huella y el camino vinieron los automóviles Ford T., de bigotes, los Buick y otras máquinas que atendieron, las primeras, el transporte de pasajeros en esas rutas.
El viejo camino, con su colección de pantanos, fue testigo de los viajes esforzados de los pioneros como Avelino Fernández, Rudecindo Martínez, Lucas Zalatic, Manuel Díaz, Mateo Draguicevic y otros campeones del volante, que sirvieron a la colectividad, movilizando pasajeros entre Punta Arenas y el pueblecito que nacía. Pero ahora nos referiremos a Arturo Barría González, hombre modesto y silencioso, que tomó a su cargo el correo interdepartamental en al año 1908. Entonces Natales era un villorio semejante a Puerto Prat, que servía de caleta de embarque de los productos regionales de las estancias y del frigorífico. Había un grupo respetable de gente que tenía parientes en el resto del mundo y que por derecho propio anhelaba comunicarse por medio de la palabra escrita. Y lo hacía entregando y recibiendo cartas de don Arturo Barría, quien para hacerlo atravesaba las pampas y los bosques, donde aún no había huellas, en los meses de invierno y verano, montanto un ágil caballo y llevando a otro de tiro.
Arturo Barría solía contar sus aventuras y recurría a una bitácora que había llevado de sus viajes. Hay constancia de que varios rocines, extenuados por el esfuerzo, lo abandonaron en medio del camino. Sus mondos esqueletos, blanqueados al sol, quedaron durante muchos años como hitos involuntarios de la ruta, que abrieron cocheros y carreteros. Mostraban a los que siguieron los esfuerzos y sacrificios que significaban abrir el prolongado camino.
Barría dejó pronto los caballos. Las mujeres y los hijos de los colonos no podían movilizarse a lomo de las bestias. Mientras tanto algunos valientes habían adquirido automóviles Ford T y comprobaban la eficacia y nobleza de estos cacharros. Nuestro personaje compró un Buick, que parecía una góndola. Era de color gris, con capota de lona y prestó servicios en la huella durante más de veinte años. En más de una ocasión, en invierno, quedó detenido en la nieve y mandó a sus pasajeros a alojar a una estancia vecina. Pero él como capitán con su buque, quedaba en el auto, dormía en él con temperaturas de varios grados bajo cero y aguardaba el día siguiente, que llegase ayuda, para seguir adelante.
Sus hijos, Pedro y Carlos Barría Bazalo, con sendos automóviles modernos, también atendieron el servicio interciudades, mientras el padre no abandonaba su Buick, que parecía una barcaza. La gente le tenía confianza y lo prefería. Y seguía siendo el correo oficial.
Arturo Barría González murió hace como cuarenta años. Nadie se acordó de su contribución al progreso de Magallanes, cuando este pionero de las comunicaciones cerró los ojos para siempre.

La Prensa Austral, 25 de junio de 1981. Osvaldo Wegmann Hansen Del libro DE AYER Y DE HOY. Recopilación de Jorge Díaz Bustamante.

martes, 19 de julio de 2005

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Jorge Díaz Bustamante: "El caballito de hierro"

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Casi un siglo después que el barón de Sauerbronn, Charles Frederick Drais creara su velocípedo, hace su aparición la bicicleta en la zona de Última Esperanza. Su orgulloso propietario era Francisco Mansilla Cárdenas y corría el año 1916. Podemos imaginar la expectación que habrá despertado el moderno vehículo a su paso por las calles de Puerto Natales, donde la gran mayoría de los pobladores, se movilizaba en carretas o bien a caballo.
Desde entonces el "animal de hierro", como fuera llamado en sus inicios, marcó una presencia que se puede ir inscribiendo en las veladas páginas de la historia. En el mes de enero de 1926 los scouts Rosendo Berrios, Gaspar Marino y Francisco Torres iniciaron un raid ciclístico que cubrió los 280 kilómetros que separaban en ese entonces a Puerto Natales de la ciudad de Punta Arenas. El trayecto estuvo lleno de dificultades, los osados deportistas debieron vencer los obstáculos de un pésimo camino, que estaba convertido en un lodazal a causa de las intensas lluvias caídas en esos días.
Pero no sólo en pruebas deportivas fueron utilizadas las modernas bicicletas de aquel entonces. "El caballito de hierro" cumplió a cabalidad otras funciones que trascendieron el ámbito competitivo, constituyéndose en un vital elemento para la movilización y transporte, veamos algunos de ellos:
El 13 de diciembre de 1935, los obreros de Ultima Esperanza, declararon una huelga general al no ser reconocidas sus demandas por parte de la poderosa organización de Ganaderos de Magallanes.
Instruido por el secretario del Sindicato de Campos y Frigoríficos, Rosendo Berrios, el joven vellonero Rodemil Bitterlich, cumplió la importante misión de mantener informado de la marcha y resoluciones al movimiento obrero, recorriendo el trayecto desde Puerto Natales a Cerro Guido. Un total de 120 kilómetros diarios, cubierto con su fiel "Maginus". El pedalero natalino, visitaba Dos Lagunas, Tres Pasos, Cerro Castillo, y Cerro Guido llevando los mensajes del sindicato obrero.
Al contador Ramón Rada Donath, se le atribuye el mérito de ser el iniciador en Magallanes del turismo en bicicleta a la zona del Paine, acompañado de sus hijos Ramón de 17 años; Nora de 16 años; y Elena Rada Donath de 15 años. La excursión finalizó con éxito el 4 de febero de 1945. La revista "Noticias Gráficas de Magallanes" saludó el acontecimiento diciendo:
"En el recorrido total de los 460 kilómetros, la Patria estuvo presente y sintetizada en una arrogante Bandera Nacional que flameaba en el manubrio de la bicicleta de la jefatura, o sea, de la que pedaleaba don Ramón Padre"
Durante el viaje sufrieron los embates del viento y los rigores climáticos propios de la zona, pero también tuvieron tiempo para disfrutar de las refrescantes aguas de Laguna Figueroa y del Lago Toro.
Ya en 1950, se organiza una verdadera "cicletada", una caravana de ciclistas se dirige a "Tres Pasos", distante a 32 kilómetros de Puerto Natales, en el lugar eligen directiva y fundan el "Tres Pasos Pedal Club":
"Luego de admirar el hermoso panorama de los alrededores del hotel y de recibir exquisitas atenciones de parte de sus propietarios, regresaron en alegre caravana ciclística, haciendo una escala en la Sección Dos Lagunas siendo atendidos con una variada cena de parte del cocinero de dicha sección". (El Austral, 24-01-1950)
Juan Gumaz Balmaceda, comerciante y destacado dirigente de numerosas instituciones de la comunidad, inicia un capítulo inédito en la historia política de nuestro país. Se presenta como candidato independiente, en las elecciones municipales de 1956. Su campaña la realiza recorriendo en bicicleta los distintos comandos distribuidos en distintos puntos de la ciudad, incluso los ubicados en el sector de huertos familiares.
La campaña política llegó a feliz término y Gumaz Balmaceda sirvió como regidor en el período 1956-1960, en conjunto con Abel Paillamán Tenorio, Fronildo Bahamóndez, Julián Prado Comesaña, Eugenio Torteroglio, Manuel Oyarzún Subiabre, siendo la alcaldesa doña Francisca Fuentes Araos.
Posteriormente en los períodos 1967 a 1970 y 1970 a 1973, Gumaz Balmaceda nuevamente fue elegido regidor de la provincia siendo los alcaldes don Octavio Castro Saez y Daniel Andrade Alvarez en los períodos respectivos, en cada una de estas oportunidades, utilizó su bicicleta como un elemento distintivo, para recorrer sus respectivos comandos políticos. Toda una lección de austeridad que ya quisiéramos ver en los políticos de hoy día.

Bibliografia

Testimonios
Rodemil Bitterlich Vasquez
Juan Gumaz Balmaceda
Noticias Gráficas de Magallanes 1945.
El Austral, 1950.

domingo, 5 de junio de 2005

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Jorge Díaz Bustamante: Y 'ihay

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Y d'ihay que nos juimos p'a la plaza nueva. Al O'Higgins ese, al Capitán General, lo castigamos, lo pusimos mirando p'al muro, las viejas se espantaron, al otro día se tomaban los pelos. ¡ Cómo podía ser tamaña falta de respeto con el busto del insigne héroe nacional!. ¡Esta juventud está absolutamente pervertida!, 'icían. Nosotros camuflados de verde entre los arbustos no podíamos ser vistos. A el Yayo, tuve que pellizcarle la nariz, pues le vino las ganas locas de reirse. ¡ Ahí que nos descubren!.
El Yayo se le ocurre cada cosa, en Chiloé quería hacerse pasar por el Trauco, bueno la estatura ya la tiene, y p'a que vamos andar con cosas, ¡ es harto feazo el diablo! El muy coqueto quería corretear a las carita de manzana. Son trabajadorazas, se levantan a las seis de la mañana, a dar de comer a sus gallinas, a picar la leña, a amasar el pan. ¡Y parece que quería matrimoniarse! Estaí más… le 'ije; vaigamosnos de acá más mejor. Un viraje de laucha y a desaparecer.
Y d'ihay que nos venimos p'al sur, al pueblo de Natales, con estos friazos de los mil demonios, nos venimos p'al invierno al revés de los pajarillos que se van p'al norte, tenemos la brújula cambiada, ¡suerte perra!
El Yayo que es más apendejado, se divirtió como cabrochico, se construyó un trineo con unos fierros viejos y se iba a deslizar por el cerro de la Santiago Bueras, a mi me invitó, pero yo me negué, bueno él es más joven, tiene tan solo 110 años. Yo que lo doblo en edad, ya me empiezan los dolores de huesos y esas cosas que nos atacan a los más viejos.
Nos juimos a vivir al árbol grande, ese verdecito que queda al costado de la calle Yungay, frente al café "Josmar". De allí salió el Gollo, venía turulato, con el buque a mediagua, cufifo. Como estaba nevado se pego medio ni qué resbalón y fue a caer justo debajo de nuestro árbol. Allí se quedó, tendido, como reflexionando sobre este mundo y el otro, porque el Gollo tiene una borrachera de carácter metafísico. Entonces, el Yayo no se aguantó y le dijo: ¿Cómo te baila, cumpipa?. El perejil se puso pálido como a punto de nieve, y tembloroso, no por el frío sino por el sustazo que se pegó. Seguidamente arrancó como alma lo lleva el demonio.
Y d'ihay que comenzó el rumor, hecharon a correr la bola, chismosearon que en la plaza nueva andaban penando. Los lenguaraces, hicieron la capital del pelambre, inventaban cada cosa que ni te digo; un cementerio Kawesqar, un acuchillado de los años cuarenta, uno que cayó por andar quemando, un entierro del pirata Low.
Detrás de los lenguazas, siempre vienen los videntes, que son otra plaga, esos andan viendo aparecidos, muertos vivos, auras, lucecitas de colores y de un cuantohay. ¡Y no me hablen de los ufologos! Esos si que se las traen, vinieron con telescopios, lentes infrarrojos, p'a sapear lo que pasaba en la noche, ¡mirenlos! Y los flashes que no cesaban de dispararse, tomando foto a todo lo que se moviera. El Yayo, que es un vivaceta, aprovechó para birlarles la merienda ¡subimos como tres kilos, esos días!, por lo demás, harto flaco que estaba el ganado.
De tanto mirar para el cielo a uno de ellos se le declaró una bizquera de la puta madre. Como ya tenía la vista agotada, el turnio, se dedicó a mirar lo que circulaba por la tierra. Ahí no más que le vino el flechazo, se las dio de versificador popular para halagar a las mozas.
Cayeron dos, que seguramente eran extraterrestres, pues tenian encuentros cercanos con cualquier tipo. Se fueron de zangoloteo a la disco top. Bueno, ellos estaban a la moda, le hacían a la robótica y a la tecnología laser. Estaban en su salsa, bailando con movimientos mecánicos e iluminados por una luz estroboscópica. Los tipos querían guerra, hacía dos semanas que se lo habían pasado contemplando el cielo y na'a ni ná, y ahora tenían a mano dos mozuelas que estaban de rechupete, que estaban p'al crimen. Cuando quisieron a pasar a mayores, a las locas se les dio por recordar que sus padres le habían dado permiso hasta las una de la mañana y ya eran entradas las cinco.
Las muñequicas, se miraron y angustiadas se preguntaban ¿qué haremos? Si nuestro padre es un ogro y nuestra madastra una bruja siniestra. Decidieron allí mismo contar el cuentico ese y de paso embarrarnos a nosotros la tranquilidad, el placer de contemplar las tardes otoñales, el ocio en la Patagonia y todas esas cosas a las que ya le habíamos tomado el gustito.
Y d'ihay de fantasmas de piratas o de cementerio kawesqar, pasamos a ser los duendes y nada menos que raptores de dos fámulas natalinas. Yo me gustaría que sintieran lo que uno pasa cuando se le acusa de algo que no corresponde. Es muy triste, para colmo de males hasta lo sacaron por la radio.
Allí no más, los natalinos perdieron los kilates, no sé si es el aire puro o los vientos helados de los hielos patagónicos, que les arremolina el cerebro, pero los torna exagerados, melodramáticos, ciertamente patéticos. De pronto la plaza nueva, se convirtió en una plaza de orates. Llegaba cada uno que ya lo quisieran haber visto. Algunos pililientos aparecían con unas linternitas que apenas alumbraban sus narices, otros traían focos buscahuellas, esos eran los más pudientes.
Empezaron a revisar los árboles, a buscar entre los matorrales, detrás del muro donde estaba el O'Higgins. Nosotros los mirábamos desde la vereda del frente, pero los tipos no se dejaban de fregar la pita, tozudos, con una porfiadez equina. Las viejas andaban todas con el culo al aire metidas debajo de los árboles buscando no se qué.
El Yayo que es un travieso inveterado se le ocurrió ir a pellizcar los traseros más voluminosos y se armó una confusión de padre y señor mío. En la noche en medio de los haces de luces de linternas de todos los tamaños, de la música estridente que salía de los vehículos, se podían oír perfectamente un alarido de terror y luego una sonora cachetada.
Con el barullo que se armó llegó la policía e hicieron una redada, en cinco segundos estaban todos detenidos, manos en alto, marchando en fila india. El sargento estaba muy contento, hacía mucho tiempo que deseaba decir: "circular, circular". Un carabinero se internó en nuestro refugio y sorprendió a el yayo. Lo tomó de la mano y lo sacó de allí, cuando llegaron delante de todos, el Yayo se esfumó. La gente miraba y no podía creer lo que estaban presenciando. El duende se fue desvaneciendo lentamente en el aire, como si fuera el eco de sus propias voces asombradas.

lunes, 28 de marzo de 2005

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Jorge Díaz Bustamante: Presencia salesiana en Última Esperanza

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Cardenal Silva Henriquez en Puerto Natales.
La importante labor salesiana en la región de Ultima Esperanza, se inicia a partir de 1904, cuando el reverendo Mayorino Borgatello llega a estas tierras. A su arribo bendijo el cementerio de la isla Kruger, frente a Puerto Prat. Desde entonces los salesianos continuaron realizando visitas periódicas a la zona.
"En el año 1907, el R. P. Pedro Rienzi realizó una excursión misionera, administrando el bautismo y ejerciendo el sagrado ministerio. El padre Rienzi halló cordial acogida en la casa de la familia Iglesias, donde se le concedió una pieza para destinarla a capilla". Posteriormente, en 1911, llegó a Puerto Natales el R. P. Luis Salaverry, Gobernador Eclesiástico de Magallanes, acompañado de los padres jesuitas Auger y Audy, para dar conferencias a los obreros de Puerto Bories. Interesados en establecer una misión, solicitan al Supremo Gobierno un terreno, para construir una capilla en Puerto Natales. La modesta capilla de madera fue erigida en 1914 y ocupaba el lote Nº 3.
A los sacerdotes Florencio Saez y Alberto De Agostini se les encomendó ejercer su ministerio, sin embargo, no pudieron hacerse cargo de la capilla por presentarse problemas con las autoridades locales que alegaban que la iglesia había perdido su derecho a propiedad, porque los terrenos no habían sido ocupados en el tiempo determinado por el decreto de cesión.

Entre los años 1915 a 1917, Puerto Natales contó con atención espiritual en forma esporádica. Misión que se realizaba cuando el padre Alberto De Agostini, aprovechando sus expediciones de carácter científico, se acercaba al incipiente poblado para administrar los sacramentos y atender a sus feligreses.
El gobernador de Magallanes Luis Contreras Soto, puso fin a las dificultades otorgando el sitio Nº 15, frente a la plaza, al que debía trasladarse la capilla. El 18 de julio de 1918, llegó el padre Juan M Aliberti, nominado director del colegio y de la casa parroquial. Será su compañero y colaborador por muchos años, el coadjutor salesiano Juan Villa. Durante el mes de diciembre de ese año se inician los trabajos de traslado de la capilla desde el sitio Nº 3 al lote Nº 15. El proceso se realizó como era tradicional en la zona, con un sistema de rodillos y tirado por bueyes, con la colaboración de la comunidad. La Navidad los sorprendió en medio de la plaza, realizando allí mismo los oficios de nochebuena.

A los pocos días de instalada la capilla se produjo la huelga de 1919, suceso que conmocionó a la región y al país, a raíz del enfrentamiento armado entre obreros y carabineros que tuvo sangrientos resultados. El padre Aliberti ausente por esos días, era reemplazado por Victor Durando que a su llegada a Natales se encontró con un grupo de huelguistas. Lo dramático de los hechos queda registrado en la Crono-historia de la casa Salesiana de Ultima Esperanza:
"Enero 23.- Hubo un encuentro entre huelguistas y los carabineros. En la lucha mueren 4 carabineros y 6 huelguistas, y quedan muchos heridos. Se incendiaron los galpones y la casa comercial de la firma Braun y Blanchard. El pueblo queda sin autoridades, y la Cruz Roja se hace cargo del orden público. Si los Rvdos. padres salvaron la vida y la desgracia no destruyó todo lo bueno que con tanto sacrificios se había hecho fue únicamente por una protección especial y milagrosa de Dios N.S. y de María Auxiliadora." El 2 de febrero, llegaba el padre Juan M. Aliberti junto al obispo de Magallanes Monseñor Abraham Aguilera, al término de su visita pastoral logra administrar 17 comuniones y 53 confirmaciones.

En marzo de ese mismo año el colegio "Monseñor José Fagnano" abre sus aulas a los niños natalinos, para satisfacción de los pobladores de la localidad. El R. P. Aliberti le da una gran organización al nuevo establecimiento educacional, establece el ahorro escolar, una biblioteca circulante y una librería para niños de escasos recursos.

El infatigable P. Aliberti se hace cargo del Cementerio a petición de las autoridades, hasta ese entonces sin persona responsable. Es además el propulsor entusiasta de toda obra cultural.
En esta labor, de fomentar la cultura, funda el semanario noticioso comercial "El Natales", que hace su aparición el 1º de marzo de 1921 bajo la dirección de Andrés Ribas y crea el primer Cuadro Artístico del Pueblo.
"Fundó asociaciones parroquiales y dio gran impulso al culto religioso, revistiendo de solemnidad las festividades religiosas. Promovió la frecuencia de los Santos Sacramentos, estableció el Apostolado de la Oración y hasta se hizo "músico", fundando una orquesta y el primer coro para solemnizar las funciones sagradas. También erigió canonicamente la Archicofradía de los Devotos de María Auxiliadora cuya finalidad es la práctica de la vida cristiana de los socios y el ejercicio de la caridad para con los pobres. Conmovido ante la miseria de los feligreses organizó las visitas a los enfermos y encarcelados y se preocupó de buscar trabajo para los obreros desocupados" La enorme actividad desplegada en colaboración a sacerdotes y maestros, permitió consolidar la presencia salesiana a través del ejercicio del ministerio religioso, la labor educacional y en cuanta labor patriótica y cultural se desarrollara en la zona. Ya en 1927 por iniciativa de Monseñor Arturo Jara Márquez se inició con la colaboración de la Sociedad Explotadora Tierra del Fuego la construcción de la Iglesia Parroquial.
"Los planos para la construcción de dicha iglesia fueron elaborados por el arquitecto salesiano R. P. Juan Bernabé (Q.E.P.D.), y en la ejecución de los trabajos fueron empleados hábiles maestros y obreros. La iglesia quedó terminada en el año 1930, fecha en la cual se inauguró oficialmente, con la asistencia de Monseñor Arturo Jara Márquez, en aquél entonces Obispo y Vicario Apostólico de Magallanes, quien había bendecido poco tiempo antes la primera piedra colocada en la base del edificio".

En 1943 al cumplirse 25 años de la fundación del Colegio Salesiano "José Fagnano", se efectuaron una serie de festejos siendo realizados con entusiasmo por la gente que participó en ellos. Por tal motivo visitaron la localidad Monseñor Giacomini, los padres Savarino, Hurtado y Aliberti, el señor Juan Vila y los jóvenes C. Boric, S. Vivanco y Roque Scarpa.
En los días de su permanencia en Natales, el Padre Alberto Hurtado, dictó varias conferencias en el Teatro "Libertad", "Palace" y Club Natales. Todas ellas contaron con numeroso público que aplaudió al destacado orador jesuita. Los temas abarcados fueron; La Educación, La Familia, La Igualdad, Los Principios Morales en el individuo y Las Enfermedades Sociales y la familia.
Con motivo de este aniversario el periódico "El Austral", editó un número especial en homenaje a la obra salesiana que se agotó rápidamente. En medio de los festejos, y con la presencia de los exploradores uniformados y la Banda Don Bosco, se llevó a efecto la ceremonia de bendición y colocación de la primera piedra del edificio del futuro Colegio Salesiano.
El proyecto pretendía levantar un nuevo edificio en la calle bernardo Phillippi, donde estarían las instalaciones de un Liceo con Humanidades, Escuela Industrial y cursos agropecuarios.
Con entusiasmo los periodistas escribían:

"El padre Alberto Hurtado recordó aquellas palabras de un famoso pensador que dijo "construir una escuela es cerrar una cárcel". Y eso es lo que harán los salesianos. Proporcionarán una cultura más amplia a los hijos del pueblo, para imponerles una línea y una conducta que en la vida los lleve por el camino de la rectitud y del progreso"
Bibliografía

Presencia Salesiana en Ultima Esperanza, Simón Kuzmanic B.
La Revista de Ultima Esperanza, 1943
"El Austral" 1940- 1952
Crono-Historia de la Casa Salesiana de Última Esperanza - Chile (1918-19-20-21-22)



lunes, 7 de marzo de 2005

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Jorge Díaz Bustamante: Visita presidencial

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"Lleno de júbilo el pueblo de Natales recibe hoy a su excelencia, el Presidente de la República, Don Pedro Aguirre Cerda"
"Con esta visita se cumple la promesa hecha por su Excelencia en los primeros días de su gobierno"
"Esperamos que la estadía del primer hombre del Frente Popular sea provechosa para toda nuestra región y que ella sirva para solucionar algunos de los graves problemas que nos agobian"

Así, saludaba el diario "Claridad"(23-11-1939), la visita de la primera delegación presidencial que llegaba a Puerto Natales. Junto al Presidente viajaban los diputados socialistas Julio Barrenechea y Juan Efraín Ojeda, este último, era un genuino representante de los trabajadores de Ultima Esperanza.
El programa oficial de recepción y festejos en honor de S.E. El Presidente de la República, contemplaba como primeras medidas: Enbanderamiento general de la ciudad, desplazamiento de las autoridades departamentales hasta El Rubens, a objeto de recibir en ese lugar a la comitiva presidencial.
Luego de la llegada del Presidente y de su recorrido por la ciudad, un almuerzo popular en el Grupo de Caballería. Posteriormente visita a las reparticiones públicas y participación en la ceremonia de colocación de la primera piedra en el local de la Segunda Compañía de Bomberos. En la ocasión, fue nominado padrino y primer socio honorario de la "Bomba Chile".
De acuerdo a algunas versiones y testimonios, el Presidente, don Pedro Aguirre Cerda, se dio el suficiente tiempo para apadrinar en medio de todas estas actividades oficiales, a un niño de origen Kawescar, estudiante del colegio salesiano, al que llamaban Manolo.
La I. Municipalidad, otorgó al Presidente una Medalla de Oro y se realizó un desfile, frente a la Gobernación, con la participación del Grupo de Caballería, Escuela Militar, Escuela Naval, Cruz Roja, Bomberos, escuelas, instituciones y partidos políticos. La ciudad completa se volcó a este gran acontecimiento, arcos de triunfo instalados en diversos lugares de la ciudad saludaban la presencia del presidente y su comitiva.
A las 18 horas se realizó un comicio público; donde hizo uso de la palabra José Muñoz Espinosa, alcalde de la comuna, el presidente del Frente Popular, el Diputado por la Región Don Juan Efraín Ojeda y Don Pedro Aguirre Cerda.
En la oportunidad se entregó un extenso memorial, con los principales problemas que aquejaban al poblado y a la zona, dentro de lo que es posible destacar; Colonización, Problema Educacional, Servicios hospitalarios, problemas de las habitaciones, fondos para pavimentación provisoria, exploraciones petrolíferas, normalización de los FF.EE. creación de nuevas industrias. Veamos algunos de ellos:
Para entonces, existía un hospital que pertenecía a la Caja de Seguro Obrero y que, evidentemente se hacía estrecho para una población de más de 5.000 habitantes, sin embargo, estaba en construcción el Hospital de la Beneficiencia, iniciado durante el gobierno de Ibáñez y que no había sido terminado, solicitaban la designación de fondos especiales a objeto de dar término a la construcción de este centro de salud.
Las condiciones para superar el grave aislamiento que se vivía en ese entonces, era la normalización de los servicios de los FF.EE. considerando que las mercaderías y correspondencia llegaban hasta con un mes de atraso, el Gremio de Obreros Marítimos proponía la compra de un muelle y bodega para este servicio, que facilitaría la carga y descarga de estos vapores.
En materia educacional se manifestaba la existencia de sólo tres escuelas, insuficientes e inadecuadas para contribuir a la formación educacional de los niños y jóvenes natalinos. Se proponía la creación de una Escuela Granja y una Escuela Vocacional, para preparar técnicamente a su juventud, pues para los hijos de padres obreros era difícil acceder y costear una educación superior.
Uno de los problemas más sentidos y urgentes, para la población natalina, era para entonces y para hoy día la Creación de nuevas industrias:
"Las faenas ganaderas comprende la Marca y Esquila y la Frigorización de las carnes - la Marca y la Esquila duran aproximadamente un mes y medio y la Frigorización de las carnes dos meses, de lo cual se desprende claramente que nuestros obreros trabajan 3 meses y medio quedando el resto del tiempo en una cesantía forzosa."
"Es este un problema que presenta caracteres de una gravedad extrema y que al mismo tiempo exige una enérjica y rápida solución del gobierno"
La solución estimada entonces, pasaba por la creación de nuevas industrias que harían resurgir al territorio:
"No faltan las materias para ello, por lo tanto sería fácil crear fábricas de tejidos, Jabón, Velas, y otros derivados de los productos grasos, Curtiembres y Fábricas de Calzados.-"
Gran parte de la superficie del territorio se encontraba en manos de poderosas firmas ganaderas, la comunidad manifestaba entonces:
"Estas compañías entre las que destaca la Sociedad Explotadora Tierra del Fuego, mantienen una política de expoliación de nuestros trabajadores y fruto de esta política exterior es el reciente movimiento que vuestra Excelencia ha tenido la ocasión de contemplar y que ésta sociedad no evitó ni aún por vuestra visita.- las poblaciones del territorio viven oprimidas por estas sociedades que tiene cercados sus límites y en estas mismas condiciones se encuentra PUERTO NATALES, el que está limitado por la explotadora sin tener como expandirse ni contar con terrenos que den paso a la producción agrícola necesaria para su mantención"
La propuesta entonces, era la subdivisión de tierras y la creación de cooperativas agrarias, en el entendido de una diversificación y masificación de la pequeña economía productiva, que sería el polo de desarrollo que haría surgir a la región de Ultima Esperanza.
Esta primera visita de un presidente a la zona provocó una gran expectación en materias de logros para una región que se debatía entre el aislamiento y la marginalidad, brindada principalmente por las condiciones geográficas y autoridades que simplemente desconocían ampliamente las urgentes necesidades de una zona tan alejada.
Muchas de estas demandas fueron solucionadas paulatinamente a través de los años, lo cierto es que la visita del Presidente Pedro Aguirre Cerda y su comitiva marcó un acto de presencia y chilenidad en la región austral, que hasta ese entonces había permanecido olvidada para los diversos sectores políticos del país.
Al finalizar los festejos, se realizaron fuegos artificiales en la plaza de armas y retreta por la Banda del Destacamento "Pudeto" de Magallanes.
Un año antes, en las elecciones presidenciales de 1938, el abanderado del Frente Popular, Pedro Aguirre Cerda, registró una cifra histórica; la más alta votación que haya obtenido un candidato en Puerto Natales y probablemente en el país; de un total de 978 votantes obtuvo 926 votos, es decir, el 97% de los sufragios.

Bibliografia
"Claridad", 23-11-1939
"Noticias Gráficas de Magallanes", 1944.
"Ultima Esperanza en el tiempo", Mateo Martinic Beros.



miércoles, 19 de enero de 2005

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Jorge Díaz Bustamante: El hombre de la pierna de madera

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Era día de sol. Con mi hermano durante la mañana nos dedicamos a caminar por la orilla del río y a saltar en los sitios que considerábamos más peligrosos, hasta que llegamos al lugar del tranque que habían formado los chiquillos de la pandilla. Allí estaban todos retozando en el agua, algunos se embardunaban todo el cuerpo con arcilla y luego se arrojaban al río. Era divertido verlos.
Mi hermano no aguantó la tentación y se desnudó, no me iba a quedar atrás, yo hice lo mismo. Así que pronto estábamos embarrados con arcilla y sumergiéndonos en el agua, en medio de la gritería de nuestros amigos.
Pasado el mediodía se acabó la diversión. Los chicos se fueron a sus casas y nosotros quedamos desnudos panza al sol, tirando piedrecillas al río. Mi hermano propuso que bajáramos por sus orillas hasta la bodega Stubenrauch.
Muchos de los obreros de la Sociedad Explotadora venían bajando por la calle Phillipi. Nosotros corrimos tras ellos y los fuimos siguiendo. A lo lejos sentimos el trac trac del tren que venía a buscarlos para llevarlos al Frigorífico Bories. Nos sentamos al borde del riel, esperando para poder subir al trencito.
Los obreros fueron subiendo en orden y nosotros aprovechamos un momento de descuido para colarnos dentro de un carro. Nos sentamos en un rincón cerca de la puerta de ingreso. Cuando el tren comenzaba a resoplar y temblar como animal herido, la puerta se abrió dando paso a un hombre enorme, de rostro rubicundo, con un morral cruzado en su cuerpo, se desplazaba con cierta dificultad y golpeaba el suelo con su pierna de madera.
Estábamos impresionados, el hombre enorme se sentó a nuestro lado arrojando un grueso escupitajo al suelo y sonriéndonos. Hurgó en su morral hasta extraer una botella de licor del que bebió un gran trago haciendo chasquear la garganta, luego se la cedió a mi hermano, que entre toses pudo tragar algo del líquido, mientras los demás hombres reían. Después me la entregó diciéndome:
- Es tu turno de beber.
Un ardor se esparció por toda mi garganta quemándome el estómago, escupí en medio de un acceso de tos y chillidos guturales, los ojos se me llenaron de lágrimas. Nuevamente los hombres rieron.
El hombre enorme se dirigió a nosotros diciéndonos que él también había sido niño y que esa pierna, la que ahora golpeaba con su puño, la había perdido arrollado por el mismo tren. Nos contó que estuvo todo un día gritando tirado a un costado del riel. Al caer la noche fue socorrido por un arriero que lo trasladó hasta Puerto Natales, pero su pierna era un guiñapo de carne y huesos. Los médicos sólo se limitaron a deshacerse de ella.
Otro hombre se acercó a nosotros y pidio al de la pierna de madera que le diera de beber. Este le entregó la botella que prácticamente le fue arrebatada de las manos.
El hombre, ante la atenta mirada de los demás pasajeros del vagón bebió de un solo trago todo el contenido de la botella, los demás empezaron a gritar:
- ¡Puchas que estabas seco rucio, oh!
- ¡Ya te cargaste al copete gringo!
El llamado gringo comenzó a desplazarse velozmente por todo el carro empujando a los que le gritaban, quienes a su vez también le empujaban con tal violencia que se tambaleaba y caía sobre los otros pasajeros, los que entre risas y garabatos, volvían a empujarse entre ellos.
Sólo el hombre de la pierna de madera no participaba de este alboroto, permanecía indiferente al bullicio de los hombres. Apoyado sobre su bastón nos dijo que nos tranquilizáramos, que pronto se aburrirían.
- Son un montón de imbéciles, agregó.
Mi hermano y yo estábamos muy asustados por la enorme gritería y el grotesco juego que a cada instante se tornaba más violento, pero los hombres, en vez de calmarse, se enardecían más azuzándose unos a otros, hasta que producto de un violento empujón el rucio cayó al suelo.
En un primer momento se hizo un silencio total, hasta que uno de ellos empezó a reir suavecito y de a poco todos comenzaron a reir y a burlarse del rucio; algunos se acercaron al autor del empujón, le levantaron la mano y lo vitoreaban como si fuera un boxeador que ganaba un importante combate.
El rucio, con el rostro contraído por la ira, se arrojó furiosamente sobre su ofensor, propinándole una seguidilla de golpes de puño que lo hizo trastrabillar. Este, repuesto de la sorpresa inicial, respondió el ataque de su enemigo trenzándose en una violenta gresca. Los demás gritaban con mayor entusiasmo para animar a los luchadores, algunos cursaban sus apuestas a viva voz:
- ¡Voy al rucio, carajo!
- ¡El gordo es mejor, dale no más!
Al girar sobre una curva, una ráfaga de viento se coló por la puerta corrediza del tren y el rucio salió despedido por la puerta abierta. Desesperado, aleteando en el aire, logró aferrarse con una mano en el borde del vagón; los gritos, más bien los aullidos del rucio, dejaron congelados a todos los pasajeros del carro.
Sólo el hombre de la pierna de madera se movió con una asombrosa velocidad, con una mano se apoyó en la puerta y con la otra tomó el pecho del rucio que lloraba y gemía sin control. En un instante que nos pareció eterno levantó por el aire al rucio y lo dejó dentro del carro.
El rucio cayó arrodillado llorando; el hombre de la pierna de madera les dijo a los demás:
- ¡Se acabó el juego!
Los hombres volvieron a sus puestos y se sentaron en silencio; nadie se atrevió a decir una palabra mientras duró el viaje. Se bajaron y se fueron presurosos a sus trabajos. El último en bajar fue el hombre de la pierna de madera, que antes de irse nos dijo:
- Es hora que regresen a casa.
Descendió del carro desplazándose trabajosamente sobre su pierna sin vida.
En el interior del vagón, el rucio lloraba arrodillado.

viernes, 29 de octubre de 2004

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Del más allá!

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¡ Hay duendes en Punta Arenas y viven en Río de los Ciervos, haciendo bromas y sembrando tragedias en el pueblo!

EL CASO DE LOS GOLPES DE ULTRATUMBA EN LA CASA COLORADA

Corrió la noticia como reguero de pólvora: ¡Duendes!

- ¡Se lo juro, señor! Nos golpean en la noche, como si quisieran hechar abajo las puertas, y tiran piedras al techo como endemoniados! ¿ Cuándo nos irán a dejar tranquilos, señor? ¡ Nos pasamos en vela hasta que el sueño nos rinde. Cuando empiezan los golpes, que se oyen a una cuadra de distancia, por lo menos, todos corremos a vigilar las puertas y las ventanas, pues creíamos que se trataría de algún malintencionado, pero los golpes siguen a pesar de que una misma esté parada en el lugar!
Quien hablaba así con un tono atormentado, era la señora de Navarro, madre de siete hijos adultos.
- Hay uno de mis chicos que llega a desmayarse de pavor cuando empiezan los golpes, que duran toda la noche. Esto ocurre los martes y los viernes.

LA CREENCIA CAMPESINA

Un vecino, fortacho campesino de los alrededores, nos atajó mientras, linterna en mano, revisábamos los vericuetos de la vecindad, una noche en que los espíritus nos chasquearon y no golpearon ni por broma:
- Los hemos oído toítos los de acá, señor, y muchas visitas que han acompañado a Navarro y a su familia. Y no pararán hasta que no hayan llevado a alguno, porque eso es: ¡Están llamando a alguien!

EL DECESO DEL JEFE DE HOGAR

Creencia, superstición o extraterrena verdad, el caso es que el triste deceso de Ismael Navarro, viejo y añoso tronco de la familia visitada por los "duendes" desde hace un mes, y acaecido hace algunos días y pocas horas después de haber charlado con él los periodistas, en pleno goce de salud, vino a poner una angustiosa realidad en el drama que viven modestos campesinos.
Había ido un sacerdote a llenar de exorcismos el recinto del hogar amenazado por las visitas incorpóreas. Pero, los golpes siguieron, esta vez por debajo del piso de las piezas, acompañados de verdaderos puñetazos en las paredes exteriores de la casa.

TAMBIEN EN LAS CERCANIAS

- Y no ha sido aquí, no más, señor. Más allá el cuidador de la casa del señor Imperatore "pidio las cuentas", porque le penaban en las noches. De esto hace ya algunos meses y ahora, se han venido pa'este lado.
Parece que en el Río de los Ciervos, desde el Parque María Behety hasta unos 5 kilómetros por el camino, se habrían propuesto sentar sus reales los impalpables huéspedes. Mientras tanto, un colega "sintió" los ruidos una noche oscura como boca de lobo, mientras otro dijo: "¡Patillas!".

MATO UN PERRO QUE SE CONVIRTIO EN CADAVER DE SU AMIGO

La leyenda nació alrededor del año veinte, poco más allá de la misteriosa casa de Río de lo Ciervos. Casi en el corazón de Agua Fresca.
Fue en un rancho con cierto aspecto terrorífico. En las noches crujían los goznes del viejo portalón del patio, y en el techo de la choza rechinaban algunos latones sueltos. El hecho fue presagiado con la insana melodía del perrerío con aullidos que se perdían en las alas zigzagueantes del viento.
Llegó la noche de la esperada tragedia; esperada poque en los contornos del rancho había una niebla espesa y casi tangible que anunciaba la presencia de algo ultraterreno. El único morador del rancho fumaba frente a una vieja estufa, embutido quien sabe en qué lejanos pensmientos. De pronto, se abrió la puerta y un perro enorme, un monstruo que hechaba fuego por los ojos, mostró los colmillos amenazadores. Una escopeta que pendía en la pared fue cazada en ágil movimiento por el morador, quien disparó dos tiros derribando al can, que se recostó blandamente en un charco de sangre. Luego, con cierta solemnidad, el hombre cogió a su víctima por las patas y la arrastró hacia el patio.
A la mañana siguiente, el cadaver del perro se había transformado en el de un hombre que había sido compañero de trabajo y amigo del habitante del siniestro rancho.

Otro caso espeluznante: Al cuidador del Parque " M. Behety" lo sacaron de su cama y lo tiraron a la cocina.- ¡Ya es el colmo! Dice Lavín
Es raro que durante este último tiempo, en los mismos parajes, se presenten idénticos fenómenos. "Noticias Gráficas de Magallanes" descubrió un nuevo caso en el Parque "María Behety", en el camino a Río de los Ciervos. Se trata de una casa donde se sienten fuertes golpes, y según sus moradores, fuerzas misteriosas abren puertas cerradas con candado y transportan de una pieza a otra al dueño de casa, mientras duerme.
La vieja historia de los brujos no puede ser la explicación de estos fenómenos. Si bien es cierto que la sugestión puede hacer que una persona perciba sonidos que no existen, es inexplicable también que un cajón lleno de leña se dé vuelta en una habitación donde dos viejos solos se encuentran durmiendo.
Esto sucedió en una casita del Parque "María Behety", donde vive como cuidador hace ocho años, el anciano Pablo Lavín Sotomayor. El hombre ocultaba todos estos hechos por temor a la burla, y en varias oportunidades los negó a quienes quisieran averiguárselos.

El viernes en la tarde, el mismo día en que la Municipalidad se condecoraba a don José Menéndez, donante con su difunto hermano Julio de este parque a la ciudad, nos dirigimos en busca del cuidador, para conversar sobre los misterios que ocurren en su casa.
Lo encontramos, afuera de su vieja casita, arriba del cerro, contemplando el paisaje en la tarde tranquila. Nos saludó de lejos y nos invitó a acercarnos. Es un hombre cordial que vive un montón de años en ese lugar, donde siempre recibe visitas, especialmente los domingos, en que llega gente a celebrar pic nics.
Iniciamos la conversación con nuestro hombre. Don Pablo Lavín está pronto a abandonar esos lugares, percibirá jubilación de la Municipalidad y se irá a vivir al pueblo. Cuida con amoroso esmero un criadero de álamos nuevos, que serán trasplantados al monumento del Ovejero.
"Me voy porque estoy enfermo del corazón. Me han afectado mucho las cosas raras que suceden ultimamente en esta casa".
Poco a poco nos va revelendo el misterio del parque.

COSAS RARAS DE NOCHE

Don Pablo Lavín nos lleva hasta su modesta casa y nos introduce en ella donde nos cuenta los fenómenos ocurridos. Nos deja boquiabiertos y no sabemos si creer o no.
Desde un tiempo atrás, él y su esposa han sentido en las noches fuertes golpes en las paredes interiores de la casa. Nadie de afuera puede ser, porque son paredes que comunican con otras piezas.La anciana atestigua lo dicho.
Otra noche se hallaban durmiendo tranquilamente y los despertó un ruido alarmante. Cuando encendieron la luz, comprobaron que el cajón de la leña del calentador había sido volcado por manos misteriosas.
Y eso no es todo. Una tarde, por temor a los extraños poderes que los molestaban, cerro la puerta con llave y la afirmó por dentro con un hacha. Pero al obscurecer, sintieron un ruido desde la cocina. El hacha cayó y se abrió la puerta. La anciana fue a mirar y sintió un deseo inexplicable de salir al patio. A pocos metros de la puerta cayó sin sentido. Los médicos que la atendieron más tarde dijeron que había sido un ataque al corazón.

LO RAPTARON DE LA PIEZA

Lavín se desespera cuando nos dice que una noche, como siempre, se acostó en su dormitorio y en la mañana despertó, tendido en un diván de la cocina. Los médicos le dijeron que era sonámbulo. Pero él no lo cree. Su esposa no lo ha sentido nunca levantarse de noche.
Es una situación angustiosa para él, que lo ha postrado a tal estado de nerviosidad, que se enfermó del corazón. Nos mostró los certificados del médico que lo atendió cuando pasó por un período de nerviosidad terrible. Por eso abandonará la casa del parque "María Behety", y a principios de abril se irá a vivir al pueblo.

Recopilación: Jorge Díaz Bustamante

NOTICIAS GRAFICAS DE MAGALLANES, sabado 30 de marzo de 1946.

lunes, 25 de octubre de 2004

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A ellos le debemos el Estrecho

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Dentro de pocos días, el 21 de septiembre de 1943, celebrará Chile entero, en especial nuestra vecina provincia, el centenario de la Toma de Posesión Chilena del Estrecho de Magallanes. Es un acontecimiento que debiera revestir caracteres de gran festividad dada la importancia histórica y geográfica que ha tenido para Chile esta ocupación del Estrecho que une a los dos océanos.
La prensa, como fiel intérprete de los sentimientos del pueblo, no puede silenciarse ante este aniversario, y debe alzar su voz para rendir un homenaje, sincero caluroso y ferviente, a aquellos hombres a quienes debemos la chilenidad del Estrecho. Porque no debemos olvidar que se debió al adelanto de unas horas solamente, el hecho de que estas costas no fueran tierras extranjeras.
Los padres de la patria fueron los propulsores de esta iniciativa, O'Higgins murió pronunciando el nombre de "Magallanes", porque veía en sus territorios una región inmensa que sería fuente de riqueza, honor y orgullo de la República. Su nombre se une al del General Bulnes, cuyos mismos ideales, hicieron posible que más tarde se uniera esta provincia a los vastos territorios de Chile.
Junto con los nombres de los dos generales, se destaca el del gran periodista y escritor argentino don Domingo Faustino Sarmiento, quien desde las columnas centenarias del decano de la prensa chilena, "El Mercurio" que dirigió en Santiago, realizó una activa campaña e impuso al gobierno de la necesidad y urgencia de tomar posesión chilena del Estrecho de Magallanes. Sarmiento había estudiado las posibilidades de progreso que significaban para Chile la navegación por el Estrecho y la conveniencia de ocuparlo Chile. Dio datos geográficos y científicos, que fueron estimulando a nuestros mandatarios a ordenar la ocupación.
Así, junto a otros tantos hombres que hicieron grande a la patria, debemos recordar al capitán Juan Williams, comandante de la goleta Ancud, que el día 21 de septiembre de 1843, tomó posesión chilena del Estrecho con la anticipación de apenas un día, a la llegada de una nave francesa, la "Paethón" que traía la misión de su gobierno, apoderarse de estas tierras para hacerlas de Francia.
A recordar todos estos nombres y rendirles homenaje, dedicamos esta edición, con el sentimiento de gratitud para los héroes del progreso nacional cuyos nombres hoy evocamos. Unimos este homenaje a nuestros padres de la patria que nos dieron la Independencia Nacional, cuyo aniversario celebramos justamente hoy día.

Dos veces se tomó Posesión del
ESTRECHO DE MAGALLANES

Ladrillero y Williams, en su época fueron enviados a Magallanes para ocupar el Estrecho.- Se han postergado los festejos que debieran realizarse en conmemoración de este suceso.-

Magallanes celebra ya el centenario de la Toma de Posesión Chilena del Estrecho que lleva el nombre del gran navegante.
Es un acontecimiento, en verdad, pero no ha merecido; como lo demuestra la evidencia, la importancia histórica que le corresponde. Y ello se debe seguramente a ese olvido, voluntario o no en que siempre se ha tenido sumida a la provincia más austral de la República.
¡Que lejos están los tiempos de García Hurtado de mendoza, de O'Higgins y de Bulnes!. Si esas figuras de la historia desde un Más Allá ignorado, se percataran de la mportancia que se resta al estrecho que une a los dos océanos, verían sus esfuerzos y tenacidad defraudados. Ellos sólo han sabido comprender el valor y la importancia de Magallanes. Ellos habrían celebrado este centenario como lo merece la provincia, con grandes festividades que sólo quedaron en el papel.

La primera toma de posesión

Juan de Ladrillero, el famoso piloto español que descubrió Ultima Esperanza, tomó posesión del Estrecho de Magallanes en nombre del Rey de España, del Virrey del Perú y del Gobernador de Chile, en el año 1558, fue la primera vez que se tomó posesión del Estrecho.
Ladrillero había partido de Corral en el mes de noviembre de 1557 en la nave "San Luis". El piloto 2º Francisco Cortés Ojeda lo acompañaba a cargo de la nave "San Sebastián". Pero las tempestades de la región magallánica los separaron en el archipiélago Madre de Dios, donde naufragó la "San Sebastián". Cortés hizo reconstruir la nave con la cual regresó a Corral. Mientras tanto Ladrillero siguió su ruta por los canales de Ultima Esperanza.
Buscando el Estrecho de Magallanes se introdujo por el Kirke, paso peligroso donde lo condujo como práctico un indio alacalufe. Descubrió el Seno de Ultima Esperanza, Obstrucción, Bahía Desengaño, etc., a los cuales dio sus nombres viendo que los pasos estaban obstruídos, volvió su recorrido, tomó el Canal Smith y llegó felizmente al Estrecho.
Ladrillero estuvo cuatro meses en Bahía Sonwy (Nuestra Señora de los Remedios) del 22 de Marzo al 22 de Junio de 1558. El 9 de Agosto sofocó una revuelta y colgó en el palo mayor al cabecilla portugués Sebastián Hernández. Finalmente tomo posesión del Estrecho, como dijimos en nombre del Rey de España, del Virrey del Perú y del Gobernador de Chile.

La posesión chilena por Williams

Fueron varios los patriotas chilenos que hicieron ver la necesidad y la importancia de dominar el estrecho. También hubieron extranjeros radicados en nuestra patria y encariñados con nuestro país, que estimularon a los gobernantes a tomar posesión chilena del Estrecho de Magallanes. Entre ellos nombraremos al periodista y político don Faustino Sarmiento y al piloto norteamericano Jorge Mebon, que prestó servicios activos en nuestra armada.
Por fin se resolvió la ocupación. Se comisionó al capitán inglés don Juan Williams, comandante de la goleta Ancud, en compañía del naturalista alemán Bernardo Phillipi, su asesor para que tomaran posesión chilena del Estrecho de Magallanes.
La expedición zarpó hacia el Sur, viviendo una gloriosa odisea sobre la que informan los historiadores con lujo de detalles. Se debía a que en esos tiempos se navegaba unicamente a vela y con recursos naúticos que están lejos de los sistemas de perfección que se emplean hoy día.
El 21 de septiembre de 1843, la expedición chilena, tomó posesión del estrecho en nombre del gobierno de nuestro país. Este hecho tiene una trascendental importancia en la historia: la goleta chilena se anticipó por unas horas al buque francés "Paethón" que con identicas órdenes arribó a las costas del Estrecho, donde ya flameaba al viento helado del sur, la bandera tricolor de la república de Chile.

La celebración del centenario

El 21 del presente se cumplen exactamente cien años del hecho histórico a que nos referimos ahora. Sin embargo, los festejos que lógicamente debieran realizarse ese día en la provincia entera han sido postergados para el mes de febrero de 1944.
Para esa oportunidad visitará la provincia S.E. el Presidente de la República don Juan Antonio Ríos, hombres de Gobierno, comisiones, etc. Se realizarán grandes festejos, que se habían programado para el 21, pero que fueron postergados para la fecha referida. Nuestra esperanza es que ellos se realizarán efectivamente, porque ya no es posible otra postergación.

Recopilación: Jorge Díaz Bustamante

EL AUSTRAL, Natales, 18 de septiembre 1943.








miércoles, 13 de octubre de 2004

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Jorge Díaz Bustamante: Los misterios del milodón

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Un atractivo natural que se encuentra distante a 24 kilómetros de la ciudad de Puerto Natales, es la caverna "Eberhard"; más conocida como la "Cueva del Milodón".
"Es una caverna de 170 metros de ancho por 30 metros de alto y 270 metros de fondo. De su techo cuelgan numerosas estalactitas de sales calcáreas con forma de conos, originadas por la filtración de las aguas desde la superficie a través de miles de años"
El sitio fue descubierto en 1985 por Ernesto Von Heinz. Hermann Eberhard, un amigo y un ovejero. Desde su hallazgo, el lugar se ha rodeado de una serie de fantasías y misterios que le fue otorgando la imagenería popular.
Al poco tiempo de ser descubierto llegó el geólogo sueco Dr. Otto Nordenskjold, acompañado del británico Dusen y el zoólogo Ohlin, a quienes sirvió como guía un marinero alemán llamado Alberto Konrad. La expedición realizó excavaciones en el interior de la caverna, obteniendo una quijada, vertebras, una costilla y huesos varios. Que más tarde le permitieron establecer que pertenecían a un gran hervíboro y gravígrado extinguido, identificado para la ciencia como Gripotherium Darwinii, y más tarde como Mylodon darwinii, conocido popularmente como Milodón.
En la misma caverna, se descubrieron también las formas fósiles de un tigre (Felis listai o Smilodon neogaeum), de un Oso Pampeano (Arctotherium), de un zorro primitivo (Canis avus) y un guanaco. Había también un esqueleto de indígena, lo que permitía suponer la hipótesis sostenida, en ese tiempo, que el milodón había sido doméstico.
Una vez conocido el suceso, despertó la curiosidad de la comunidad científica, de modo que entre 1897 y 1900 fueron sucesivas las expediciones de paleontólogos y geólogos que visitaron este sitio, recogiendo nuevos restos y asombrándose del estado de conservación que mostraban las piezas extraídas de la gruta.
La presencia de los científicos portando palas y materiales para sus trabajos, generó la codicia de los lugareños y de distintos puntos de la zona se acercaron al lugar procediendo a excavar en busca de tesoros imaginarios. En la creencia de encontrar un "entierro" los ilusos no hicieron más que alterar el suelo de la caverna lo que afectaría naturalmente el proceso de futuras investigaciones.
A Alberto Konrad el marinero alemán que condujo la expedición de Nordenskjold, la fantasía popular le atribuyó ser el verdadero descubridor del milodón, se corría el comentario que los restos hallados en la caverna, habían sido vendidos a un Museo Británico en sumas considerables, de la que no habría tenido ninguna participación el infortunado marinero, que para entonces se había convertido en el hazmerreir de la localidad. Lo apodaban "Milodón Grande", a su compañero de aventuras, Bernardo Glinka, también de origen alemán y de trágico destino, le llamaban "Milodón Chico".
Lo cierto es, que Alberto Konrad vivió siempre pobre y en 1918, se fue a vivir al valle del Río de las Vueltas, donde tenía su cabaña y no permitía que nadie se acercara protegiendo los fabulosos tesoros que guardaba en su interior. En 1931, lo encontraron muerto junto a sus riquezas, que consistían en algunos cristales de roca y otras piedras sin ningún valor, que había encontrado en trece años de exploración de las montañas de esas regiones.
En Gran Bretaña se difundió la idea de que el milodón podría encontrarse con vida, debido al estado de conservación que mostraba un trozo de piel. Los aventureros y sensacionalistas no se hicieron esperar, el diario "The Daily Express" organizó una expedición bajo la dirección de Mr. Hesketh Prichard en colaboración con los señores Scrivener y Harthberg del Museo Británico.
La expedición británica venía dispuesta a darle caza ¡ nada menos que al propio milodon!. Luego de agotadoras jornadas recorriendo el pie oriental de los Andes de la Patagonia Austral, los aventureros se dieron por vencidos. El 5 de abril de 1899, en el patio del hotel "Kosmos" de Punta Arenas, se procedió a rematar la tropilla de 27 caballos utilizados en la expedición, por un valor de $ 65.
El sitio siguió ejerciendo misteriosa atracción a los habitantes de la zona. En 1946 el empleado de Correos y Telégrafos y observador meteorológico de la Estación local, Raúl Scotti, encontró el esqueleto de un animal que llamó inmediatamente la atención, y la noticia fue divulgada por la prensa y las radios de la región, se informaba que se había descubierto los restos de un animal muy extraño, especie de iguana o canguro, poco conocido. Un corresponsal, en su entusiasmo imaginativo afirmó que se trataría de un "saurio" o de un injerto de cocodrilo con oveja.
Realizadas las investigaciones pertinentes, se determinó que el esqueleto en cuestión pertenecía a una oveja, probablemente de la Estancia Consuelo, y de la que sólo se había hallado la espina dorsal, algunas costillas sueltas y roídas por perros o zorros, un hueso de la pata unido a la cadera por un nervio semiputrefacto. Lo demás lo hizo la imaginación popular que realizó todo tipo de conjeturas en cuanto al mentado hallazgo.
Los sucesos en torno al milodón y la misteriosa caverna, han tenido importante trascendencia literaria; no olvidemos el hermoso cuento "El cementerio de los milodones" de Osvaldo Wegmann Hansen, surgido seguramente de numerosas anécdotas de los lugareños y, "Patagonia" de la autoría del escritor británico, que por esas paradojas del destino es sobrino de Charley Milward; Bruce Chatwin.
Milward era un capitán de marina mercante que llegó a las costas de Punta Arenas, después de sufrir un naufragio. Una vez instalado en la región visitó la zona de Ultima Esperanza y viendo la posibilidad de lucrar con el hallazgo del milodón, realizó una operación ilegal para enviar los restos del desdentado al Museo Británico. Un trozo de piel fue enviado a la casa de los abuelos de Chatwin. Lo que motivó el posterior viaje del autor de "Patagonia" en busca de la fascinación de sus recuerdos:
"Entre los ayudantes de Erland Nordensjold se encontraba el minero de oro Albert Konrad. Cuando los arqueólogos abandonaron el lugar, instaló una choza de cinc junto a la boca de la cueva y comenzó a destrozar las capas estratificadas con cargas de dinamita. Charley fue en su ayuda y volvió con grandes trozos de piel y pilas de huesos y garras que para entonces eran artículos altamente comerciables. Despachó la colección completa al Museo Británico y después de intensos regateos con el doctor Arthur Smith Woodward (quien sospechaba que Charley estaba tratando de aumentar el precio, al enterarse de que quien pagaba era Walter Rothschild) la vendió por 400 libras esterlinas"
Más tarde, en el mismo sector, se encuentran dos cavernas más. La imaginación popular otorgó a la más pequeña de ellas una serie de creencias que perduran hasta hoy día. Se dice que la "cueva chica" estaría conectada vía subterránea con el sector de Laguna Sofía, otros afirman que tendría salida al mar y que en su interior se oye el cauce de un misterioso río. Ciertos o no, estos hechos provocan el encanto y fantasias de quienes visitan el lugar.
"La formación geológica cueva del Milodón, compuesta por tres cavernas y el conglomerado rocoso denominado "Silla del Diablo", fue declarado Monumento Histórico por decreto N| 138 del 2 de enero de 1968. Bajo la administración del Presidente Don Eduardo Frei Montalva"
En la actualidad, en la caverna "Eberhard", existe una replica del milodón diseñada por el profesional magallánico Harold Krüsell Johansen.

Bibliografia

"Ultima esperanza en el tiempo", Mateo Martinic Beros
"Patagonia", Bruce Chatwin.
La Revista de Ultima Esperanza, 1943
"Noticias Gráficas de Magallanes" 1946
Taller de Geografía Fisica-Puerto Natales, informe: recopilación investigativa sobre Monumentos Históricos, Bustos y Monolitos Públicos de la provincia de Ultima Esperanza. 1.999.

martes, 21 de septiembre de 2004

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Jorge Díaz Bustamante: Ellos no lo saben

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Ellos lo ignoran, pero papá ya decidió su destino. Me lo dijo hoy en la mañana. Lo siento por ellos, sobre todo por el gordo, porque desde la primera vez que lo vi me fue muy simpático.
Me parece estarlos viendo cuando aparecieron los dos preguntando por papá. Venían a entablar un negocio.
- Son una pareja muy agradable - comentamos en casa. Y en realidad lo eran. Se parecían a Laurel y Ardy; uno era gordo y el otro flaco. El guatón siempre estaba contando chistes que el flaco reía a mandíbula batiente. Mi padre, aparte de la relación comercial, hizo buenas migas con ellos y siempre conversaba de lo grato y jocosos que eran, hasta que un día, y creo que allí comenzó todo, anunció:
- Esta noche vienen a cenar mis amigos.
Los observé por la puerta entreabierta del comedor, cuando mamá servía la cazuela olorosa y humeante y papá descorchaba la segunda botella de vino. Los dos comían glotonamente. El flaco me sorprendió. A pesar de su delgadez cadavérica consumía plato tras plato y a cada instante decía:
- Esto está de chuparse los bigotes-, después hacía un gesto con la mano, como indicando "todo está bien".
No supe a qué hora se fueron, porque después de una reprimenda por observar detrás de la puerta fui enviado a acostarme. Juzgo que debe haber sido tarde, pues papá al día siguiente durmió toda la mañana y mamá me prohibió jugar al cowboy dentro de casa, aunque, siempre generosa, me dio dulces y permiso para jugar fútbol con Hugo y Juanito.
Las visitas se hicieron más continuas y en cada oportunidad mamá regalaba una opípara cena. Los invitados, muy zalameros, daban toda clase de elogios a su habilidad culinaria y golpeaban el hombro de papá exclamando:
- ¡ Qué afortunado eres, hombre!
Con el tiempo no les bastaba venir a cenar, sino también lo hacían a la once y hasta el desayuno, pretextando absurdas excusas. Me di cuenta que mamá se comenzaba a cansar de las visitas, porque las recibía con el ceño fruncido. Era comprensible, la pobrecita se lo pasaba preparando queques, cazuelas y de un cuanto hay.
Un día, para sorpresa nuestra, los dos aparecieron con sus maletas. Habían discutido esa noche sobre la conveniencia de trasladarse de su pensión a nuestra casa. Por supuesto que cancelarían una mensualidad; no querían ser una carga para nosotros. Luego, sin decir "agua va", o sea sin esperar respuesta alguna, porque nos quedamos mudos de asombro, se dirigieron a la pieza del fondo y allí se instalaron. El gordo volvió al poco rato y preguntó sonriente:
- ¿ Qué nos va a preparar hoy, señora Martita?
Como dicen en las historietas, la cosa se puso color de hormiga. La armonía hogareña se deterioró poco a poco. Al principio, cuando papá y mamá discutían, me enviaban a comprar o a casa de mi prima. Yo me daba cuenta que algo andaba mal, porque cuando regresaba mis padres no dialogaban y mamá tenía los ojos llorosos. Después peleaban sin importarles mi presencia y el tema era siempre el mismo: Los amigos de papá. Ella quería que se fueran de una vez por todas. Decía que eran unos zánganos y sinvergüenzas que se aprovechaban de su buen corazón. Mi padre hacía oídos sordos a sus reclamos. El jamás había abandonado a un amigo y con ellos se entretenía a mares, hacían una larga sobremesa, con interminables conversaciones, interrumpidas por uno que otro eructo de los comensales.
Mamá con la astucia que caracteriza a toda dueña de casa, empezó a hacer las comidas cada vez más malas. Les echaba todo el salero a propósito o bien privaba de sal a sus comidas. Yo les hacía asco y me refugiaba cuando podía en la casa de mi prima. El pobre papá enflaquecía estoicamente, pero ellos eran a prueba de balas: comían golosamente y siempre tenían a mano la palabra precisa para alabar los manjares de la cocinera.
Los amigos de papá terminaron por encerrarse en la pieza del fondo. No salían para nada. Mamá preparaba en una enorme olla una verdadera mescolanza. ¡Hasta cáscaras de papas les echaba!, y les llevaba la comida humeante. Ellos estaban felices. Cuando salía de la habitación, mamá decía con asco: ¡Son unos cerdos!
Yo los iba a observar por la ventana del patio. ¡Había que ver cómo habían cambiado! El gordo estaba rechoncho, no sé si cabe mejor decir redondo o cuadrado. Escucharlo reír me producía nervios. Sus ojos se perdían bajo esos cachetes regordetes y la enorme papada temblaba rítmicamente. El flaco ya no era tal. Cuando se sentaba sus nalgas rebasaban el asiento y su rostro lucía rubicundo. El único recuerdo de su anterior esbeltez era el lánguido bigote que chupaba con fruición, después de los banquetes de mamá.
Aquella tarde que regresé del colegio ardía Troya en casa. Mamá me esperaba brazos en jarra en el umbral de la puerta y me dijo secamente:
- ¡Anda a cambiarte de ropa, nos vamos!
Las maletas estaban hechas y había empacado mis pertenencias. Papá le suplicaba que no se fuera, pero ella se mostraba inflexible en su determinación. Finalmente, en un gesto de altivez, que yo consideré teatral, le dio su ultimátum:
- ¡Escoge, o ellos o nosotros!
Papá consiguió unas planchas de zinc y unas tablas y se dedicó a construir un pequeño ranchito en el patio. Yo le ayudé pues me fascina la carpintería. Siempre me saco buenas notas en trabajos manuales. Terminada la labor trasladamos a los amigos de papá a la nueva construcción. Ellos parece que no se percataron de nada. Se trasladaron sin reclamar; además, estaban siempre abastecidos de esa horrible comida que tanto les gustaba.
Con el tiempo, y de tanto estar a la intemperie, su piel se fue endureciendo. En los día de sol retozaban como niños, arrastrándose por el patio. Ya no se comunicaban: emitían una serie de gruñidos y chillidos guturales. Cuando Hugo y Juanito me preguntaron ¿Qué cosa tienes ahí?, me dio vergüenza decirles que eran los amigos de papá, así que les mentí: "¡Oh, son unos chanchos!" A ellos les entusiasmó la idea de ir a amansarlos, sobre todo a Hugo que siempre se las da de vaquero. Agarraron un cordel y una frazada y comenzaron a corretearlos. Al primero que pillaron fue al más gordo; ¡cómo chillaba el pobrecito! A mi me dio tanta pena que les dije que estaba cansado, que no quería jugar. Hugo y Juanito se fueron enojados conmigo, pero yo no podía permitir que ensillaran y amansaran a los amigos de papá.
Ellos me lo agradecieron. Lo sé, se acercaron a mi lado y resoplaron amigablemente. Me atreví a acariciar sus cuerpos gordotes llenos de pelos y decirles que no se preocuparan, que yo era su amigo. Me pareció entrever en los ojos de los dos cerditos algo como unas lágrimas.
Ellos no lo saben, pero hoy en la mañana papá me dijo:
- El sábado, cuando se case tu hermana, faenaremos a los dos chanchitos.
Sentí mucha pena y deseos de llorar, pero después sentí un miedo terrible y no me atreví a decirle a papá ¿qué pasará cuando todos los invitados a la fiesta coman la humeante y olorosa cazuela de mamá?.

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