sábado, 2 de julio de 2005

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Mis Amigos

4 comentarios


Maravillosos. Mis amigos siempre fueron maravillosos. Buenos amigos. En la cantina, en mi cuarto, en todas partes; en los lugares más insospechados, en los bajos fondos. De la mano de Rimbaud, de Baudelaire, de Puskin siempre fueron mis notables amigos. Siempre con una cerveza, un vodka, un sandwich de jamón y queso. Mis amigos. Siempre al lado mío. Inmejorables. La música a nuestro alrededor y siempre la mano tendida para dar todo a ellos. Mis amigos. Siempre junto a mí. Ellos darían la vida por mí. Mis amigos. Seres extraordinarios. Nunca conocí nada igual a mis amigos. Me regalaban sus chaquetas gastadas de cuero, mis amigos, ellos daban su vida por mí. Mis amigos. Yo escribía un poema y mis amigos deliraban. Mis amigos. Es fenomenal tener amigos. Pero nadie como mis amigos. En mi casa era la permanente alegría con mis amigos. Hablábamos de la Hermaneútica, de Sofloques y de Pericles. Con ellos. Con mis amigos. Yo les contaba de Gonzalo Arango y de aquella vez que le escribí una carta de amor a Briggite Bardot y mis amigos aplaudían, reían y tomaban. Mis amigos. Seres inimaginablemente extraordinariamente fantásticos. Mis amigos. Siempre nuestras veladas duraban hasta el amanecer. No me importaba, porque estaba con mis amigos. Y la cerveza corría a raudales, el vino se renovaba, había queso, jamón y vino a más no poder para mis amigos. Hasta que llegó el momento en que el diablo metió la cola y yo me vi sumergido en el fracaso más profundo. Entonces mis amigos desaparecieron y pasé a ser: "huguito el de la esquina". Ese loco que nunca entenderá los nuevos tiempos. El que nunca entendió el curso de la historia. El que siempre seguirá ahí. En el pueblo. Ese poeta que se cree poeta. Y que nunca entendió que la amistad es una cosa que se usa. U.S.A.

Comments

4 comments to "Mis Amigos"

Anónimo dijo...
10:09

Han pasando tantos años y tu decepción ha ido creciendo proporcionalmente. Mucha gente te aprecia y te ama, pese a tus sospechas y tus pedos. Eres un tipo extraordinario, pero tú debes saber, como dice la vieja maldición, "nadie es profeta en su propia tierra".

hugo dijo...
19:33

Vale. Gracias Anónimo. Gracias

El Consul Norteamericano dijo...
15:56

Hugo,
creo tu escribiste una cosa, un cuento sobre mi vida... pero nunca escribo una carta de amor a Bridget Bardot (no se como escribe su nombre!). Tambien, tu, maestro del mundo BLOG, entendes los cosas de nuevos tiempos mejor de yo/mio/me.
-- philipiño sin castiliano

hugo dijo...
17:11

¡he! 'he! pilipiño el hermoso, príncipe de aquitania, heredero al trono de dinamarca y -también- hijo ilegítimo del prícipe de Mónaco. ¡¡APARECISTE!! mira, la verdad que nunca le escribí una carta de amor a la briggite ésa, pero sí conozco a un poeta, amigo de Angélica que lo hizo, como muchos de aquella época. Esto era nada más que un cuento, la verdad es que nunca tuve casa, ni amigos, ni amantes. Que bueno que hayas aparecido Phill, te digo que tengo la fórmula para derrocar a bush y cinco mil pesos en el bolsillo.
Te quiero, amigo.

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