viernes, 4 de mayo de 2007

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La vecina

2 comentarios

Quince días antes me comenzó a hablar de la vecina. Era un raro ejemplar de belleza singular. La vecina era simpática, confiable, segura de sí, inteligente, leía a los clásicos y a los que no lo eran. Amante de la música de Astor Piazzolla , Béla Bartók y Karlheinz Stockhaussen. Era evidentemente de un espíritu refinado. Me comentaba que los dos haríamos buenas migas ya que también adoraba a Bukowski, Mallarmé y Céline. Me decía que debiera conocerla. Que tenía la obligación de conocerla. Que abandonase esa anticuada y funesta idea mía de “no conocer a nadie más”. Se empeñaba en que en un par de semanas facilitaría las cosas como para que el encuentro se produjese. Y así todos los días. Nuevas y reveladoras noticias sobre la vecina. Tentadoras noticias sobre la vecina. Le faltó nada más decir que la vecina era astronauta, que había trabajado en el laboratorio con Madame Curie y que fue una de las tantas amantes de Bioy Casares.

Justo al llegar los quince días me llamó por teléfono diciéndome que lo nuestro había terminado. Que ahora estaba saliendo con Jorge. Un vendedor ambulante que era la pareja de la vecina.

Comments

2 comments to "La vecina"

Anónimo dijo...
06:55

Hay gente que solo puede dejar a su pareja cuando ya tiene otra asegurada y bien atada.
Bonito relato.

Anónimo dijo...
11:38

shiaaaaaaaaaaaaaa
na que ver ...

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