jueves, 30 de agosto de 2007

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Mi tío Olegario y La Fórmula

4 comentarios
Mi tío Olegario Miranda vivió siempre en el campo. En un cerro que se llama Dorotea, en Puerto Natales. Siempre sus conversaciones giraban en torno a los animalitos, el pastoreo y la esquila. Hasta el día en que se volvió loco. En ese instante abandonó el campo. Absolutamente. A partir de allí todo cambió. Sobre su casa revoloteaban helicópteros artillados de la marina norteamericana. Portaviones apuntaban sus misiles sobre su morada. Desde los helicópteros luces potentes alumbraban día y noche sobre su cabeza, por megáfonos lo instaban a entregar La Fórmula. Ella consistía en que el hombre, también la mujer, viviría 1000 años. Él la tenía. Eso lo sabía el presidente de U.S.A. Ellos la querían. No lo dejarían escapar.
Un día amaneció acostado con la esposa del presidente de Chile. Ella le decía que lo quería, que lo amaba. Que solamente estaba con el mandatario por una cuestión de protocolo. Yo solamente te quiero a ti Olegario, le decía. Donde tu vayas yo iré. Nada logrará separarme de ti. Nada. Quiero estar al lado tuyo y cuidarte. Envejecer juntos y vivir tranquilos en Osorno. Todo lo que debes hacer es compartir conmigo La Fórmula. Todo eso se lo decía la esposa del presidente. Y me tomaba fuerte la mano, me decía mi tío Olegario.
Fidel Castro tenía un constante diálogo con mi tío. Y vieras cómo me escucha Fidel. Hace cinco minutos antes que tú vinieras estuve con él. Quiere que yo vaya a Cuba y le entregue La Fórmula. Yo a él sí que se la daría. Pero igual no sé. No sé si Fidel después se pasa al bando contrario y se la entrega a los norteamericanos. ¿Y entonces yo qué hago? Me quedo a bolas peladas. Me decía mi tío.
La última vez que lo vi me dijo que cinco mujeres amazonas llegaron a su casa. Lo sacaron de la cama. Que con ramas de olivos lo golpeaban. Él iba desnudo por la calle Esmeralda rumbo al cementerio. Las mujeres cantaban una letanía y nombraban La Fórmula. Los golpes eran suaves. No le dolían. Al llegar a la puerta del cementerio, él logra escapar, las mujeres lo persiguen y no le dan alcance. Llega a su casa en donde lo están esperando Isabelita y López Rega. Ellos también querían La Fórmula.

El otro día fui a su casa y toqué la puerta. No salió nadie. Es posible que haya muerto. O en una de esas todos ellos. El gobierno norteamericano, la esposa del presidente, Fidel Castro, las cinco amazonas, Isabelita y López Rega se han unido. Raptaron a mi tío y ahora poseen La Fórmula.

Comments

4 comments to "Mi tío Olegario y La Fórmula"

Javier Ruiz dijo...
01:06

debo contar, porque el poeta, como buen poeta, ya lo ha difundido, que el tío olegario es sólo uno de los que ha poseido la fórmula. es más en estos momentos, ya no la tiene, se le ha borrado de la memoria la fórmula. se hizo esto porque las últimas visitas al tío fueron, la licenciada tetarrelli, luciana salazar, pamela díaz, las tres novias de hugh hefner, y moria casan en su mejores tiempos. como se ha creido que el tio olegario corría serio riesgo de ataque al corazón, se optó por cambiar de estafeta de la formula. en todo caso, se anunciará muy pronto una variante de la fórmula; 150 años, y se ha decidido probarla en uno de los hermanos Paredes

yo dijo...
12:55

Me he reído de buena gana con texto y comentarios.Puedo dar fe que la historia es cierta y por eso más maravillosa.Ahora ..la fórmula.¿No se la habrá dejado al huguito?...la última vez que lo vi varias minas grandes,medianas,pequeñas y viejas se rindieron a sus encantos,no digo que él no tenga méritos suficientes,pero el asedio me pareció sospechoso jajjajjaja.

Pamela dijo...
09:56

Que se pierda la Fórmula y que vuelva el Tío Olegario! abrazos

Anónimo dijo...
02:02

Bien el blog, para aprender algo mas de criollismo patagonico visita:

http://losgauchoschilenos.blogspot.com

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